Las huellas del terrorismo en el mundo 15 años después de los atentados del 11-S

Las huellas del terrorismo en el mundo 15 años después de los atentados del 11-S

Septiembre 11, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Yefferson Ospina | Reportero de El País

Los atentados tomaron por sorpresa a un caleño que para la época era dueño de una videotienda. El País habló con él y nos relató cómo fueron esos instantes de terror. ¿Cómo ha evolucionado el terrorismo radical árabe desde entonces? Le contamos.

[[nid:575556;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/09/000_fy1pi.jpg;full;{Los ataques contra el World Trade Center cambiaron hace quince años la geopolítica mundial y fueron el punto de partida de la guerra contra el terror.Fotos: AFP}]]El 11 de septiembre de 2001, Élmer Mejía, un caleño que para entonces tenía 47 años y trabajaba en New York,   salió en su carro  a las 7:00 a.m. de su casa en Queens con destino a Manhattan. Al llegar, mientras escuchaba la emisora latina Radio Wado por el 1280 AM, que a esa hora reportaba las noticias, tomó la Avenida Sexta, que cruza la isla de sur a norte, camino a una reunión de trabajo.  Lea también: Obama dice que extremistas "jamás podrán vencer a una nación tan grande" como EE.UU. Élmer, para entonces, era dueño de una videotienda.  A las 8:53 a.m.  seguía conduciendo a la altura de la Avenida Sexta con 11, algunas cuadras  después de la Universidad de New York, cuando oyó en la radio que una avioneta se había estrellado “accidentalmente” contra la torre norte del World Trade Center.  Al mirar a través de los vidrios traseros del carro pudo comprobar la humareda que se formaba en la zona en donde estaban ubicadas las Torres Gemelas. Élmer viró a la izquierda y tomó la Avenida Séptima en dirección al lugar de lo que hasta esa hora se consideraba un accidente. Estaba a unos 400 metros de las torres cuando el reloj marcaba las 9:02 a.m. Fue en ese momento en que  pudo ver el segundo avión, un Boeing 767 con 65 personas a bordo que había salido de Boston y se dirigía a Los Ángeles, California, incrustarse en la parte superior de la torre sur.  Margarita Strong, caleña de 62 años que vive en New York desde los 25, recibió la visita de su hermana que llegaba desde Londres para celebrar su cumpleaños, el 9 de septiembre, junto a ella. La noche del 10 de septiembre de 2001 el esposo de Margarita, que tenía una reunión con una empresa de publicidad a 20 calles de las Torres Gemelas, les propuso a ella y a su hermana viajar con él desde Queens a Manhattan, de modo que ellas pudieran desayunar en el restaurante del piso 106 de la torre norte mientras él atendía la junta.  Margarita le replicó que mejor lo hacían  el 12 de septiembre, entre otras cosas, porque para ese día tenían planeado hacer algunas compras. La mañana del 11 de septiembre, Margarita tomó su teléfono cerca de las 9:00 a.m. para llamar a su esposo, cerciorarse de que estuviera bien y pedirle que encendiera la televisión.  Mary, una caleña de 70 años que vive en Jersey desde los 30, también vio el segundo avión chocar contra la torre sur del World Trade Center. Desde su casa, a unos 10 kilómetros de las Torres, podía observar la humareda y el fuego que se levantaban al tiempo que sentía la fragilidad de saberse atacada, bajo el fuego, como en una guerra.  Como miles de estadounidenses y ciudadanos en todo el mundo, Mary lloró al ver las imágenes de los desesperados que se lanzaron de las Torres y el posterior colapso de ambas estructuras. Para entonces ya se había comprobado que no se trataba de accidentes de aviación  sino de ataques terroristas.  Lo que no se sabía, lo que se sabría días después, era que desde ese día el mundo no volvería a ser el mismo. La ‘Guerra contra el Terror’ Menos de 72 horas después del ataque, los servicios de inteligencia de EE. UU. hicieron un listado de los terroristas a bordo de los aviones.  Se trataba de los únicos viajeros de origen árabe y musulmán de quienes se obtuvieron los datos de todas sus transacciones económicas previas al ataque y se llegó a determinar la edad y la ciudad en la que habían residido durante varios años en EE. UU.   Con el antecedente del atentado contra el WTC en 1993 con un carro bomba, que había sido planeado y ejecutado por Al Qaeda, sumado al acervo de documentos investigativos sobre la figura de Osama Bin Laden y la red terrorista, el gobierno de George W. Bush atribuyó la autoría del ataque a Al Qaeda, cuyo mayor líder era Bin Laden.  El 21 de septiembre de ese fatídico 2001, Bush lanzó una amenaza al régimen Talibán de Afganistán sobre la posibilidad de un ataque de EE. UU. si no entregaban  a los dirigentes de Al Qaeda, incluido su líder, que se refugiaban en ese país.  Los talibanes se negaron y el 7 de octubre de 2001 se inició la operación ‘Libertad duradera’, como se le conoció a la guerra de EE. UU. contra el régimen Talibán afgano, que sería el primer gran despliegue del gobierno estadounidense dentro de lo que se llamó la ‘Guerra contra el terror’. El 21 de noviembre de ese año se llevó a cabo la última operación conjunta entre EE. UU. y Francia para hacer huir a los miembros de Al Qaeda de Afganistán hacia Pakistán y se oficializó la caída del régimen Talibán. El 20 de marzo de 2003, EE. UU. lideró la invasión a Irak, que estaba bajo el gobierno de Sadam Hussein y el 1 de mayo de ese año se declaró la completa ocupación.  Hussein fue detenido el 13 de diciembre.   EE. UU. inició lo que llamó la reconstruccion de Irak pero se encontró con una resistencia civil exacerbada y encolerizada por los abusos norteamericanos.  Oficialmente la intervención de EE. UU. en Irak y la guerra terminaron el 18 de diciembre de 2011.  Sin embargo, Irak sigue sumido en una guerra civil entre chiitas y sunitas - grupos ancestrales descendientes directos de Mahoma que se disputan el derecho a gobernar a todos los musulmanes -, a los que se les suma un elemento nunca previsto que ha llevado la violencia en medio oriente y el terrorismo a extremos desconcertantes: el Estado Islámico.    De acuerdo con el analista español Santiago Velasco Tuduri, si bien la guerra en Afganistán fue efectiva contra los terroristas  en la medida en que hizo perder a Al Qaeda el “santuario” en el cual se defendía, la invasión a Irak fue uno de los factores disparadores del terrorismo mundial.   Estado Islámico, una amenaza creciente “A partir de la invasión, Irak se convirtió, con Palestina, en tierras ocupadas para una parte importante de la sociedad árabe y, por lo tanto, un elemento esencial  en la narrativa yihadista. La guerra de Irak tuvo un efecto de  llamada importante en el mundo de la Yihad”, sostiene el analista.  Es dentro de la ocupación que el sentimiento religioso musulmán se exacerba y es canalizado por extremistas islámicos como Abu Musab Al Zarqawi, quien se proclama líder de Al Qaeda en Irak en 2004. Al Zarqawi, según lo relata el periodista canadiense Graeme Wood, uno de los que más ha estudiado el ascenso del terrorismo en los últimos años, era un sunita radical amante de los espectáculos sangrientos que más adelante caracterizarían al EI, decidido no solo a asesinar a los ocupantes estadounidenses sino a todos los musulmanes chiitas. “El ascenso del Estado Islámico se produjo porque la ocupación norteamericana creó un espacio para Al Zarqawi y sus seguidores”, afirmó Wood en un artículo publicado en 2015 por la prestigiosa revista de Boston, The Atlantic. En 2011 el Estado Islámico era considerado no más que un pequeño grupo aliado de Al Qaeda que no tenía mucho alcance más allá de Irak. En una entrevista concedida a The New  Yorker, Barack Obama dijo del Estado Islámico que era solo un socio débil de Al Qaeda: “si un equipo filial se pone la camiseta de los Lakers, eso no les convierte en Kobe Bryant”, afirmó. En 2014, luego de conquistar las ciudades de Mosul y Faluya, en Irak, y sacando provecho de la guerra en Siria para ocupar Raqqa, su máximo líder, Abu Bakr al Baghdadi, proclamó un califato en los territorios dominados por el EI en Irak y Siria y él mismo se autoproclamó como Califa. Desde entonces el mundo ha atestiguado algunas de las imágenes más abismales y siniestras que el terrorismo haya obrado. Además, los ataques terroristas y sus consecuencias se han elevado a niveles trágicos e inauditos en todo el mundo: según cifras del Instituto de Economía y Paz, en el año 2000 se contaron 3361 muertes por ataques terroristas mientras que para 2013 la cifra alcanzó los 18.000.  En 2014, año en que el Estado Islámico empezó a reconocerse mundialmente por sus atrocidades, el número de personas muertas por ataques terroristas, de acuerdo con el Instituto de Economía y Paz, fue de 32.658, lo que implicó un aumento del 80 % respecto a 2013.   El Estado Islámico y Boko Haram - otro grupo radical musulmán que controla territorios en el norte de Nigeria,  busca establecer un califato en ese país y le prometió lealtad al EI - fueron los responsables del 51 % de esas muertes e Irak fue el país más afectado con 9929 víctimas. Por otro lado, el número de países que sufrió más de 500 muertes por terrorismo pasó de 5 en 2013 a 11 en 2014. Y, más allá, la naturaleza de los ataques en Europa occidental y EE. UU. demostraron que el terrorismo islámico empezaba a mutar y que el reclutamiento y el llamado a la acción, a través de redes sociales en todo el mundo, se había convertido en la nueva arma de los islamistas radicales. Entre 2004 y 2015  Europa fue conmocionada por algunos de los atentados terroristas más devastadores de su historia: los ataques al tren de Madrid por parte de filiales de Al Qaeda que dejaron 191 muertos; las explosiones del 7 de julio de 2005 en las estaciones del subway de Londres que dejaron 56 muertos; el tiroteo en el semanario satírico Charlie Hebdo en enero de 2015 en París y los atentados en la sala Bataclán y en un restaurante parisino en noviembre de ese año que dejaron más de 130 muertos; los ataques bomba en el aeropuerto de Bruselas con un saldo de 32 muertos el 22 de marzo de este año y la masacre en Niza, en junio pasado, con un total de 85 personas asesinadas, son algunos de los hechos recientes más lamentables de los cuales el terrorismo islámico ha sido el responsable. Varios de ellos, por otra parte, fueron ejecutados por europeos de origen musulmán que se radicalizaron a través de las redes sociales, viajaron a Siria o a Irak para recibir entrenamiento y regresaron a Europa a cometer los ataques.  Como lo sostiene el analista inglés Jason Burke, se trata de una nueva estrategia dentro del accionar terrorista impulsada por el Estado Islámico, que enfatiza en el llamado al “empoderamiento de las actuaciones indivudales” de adeptos al islamismo radical en todo el mundo.  Se trata, además, de uno de los elementos más amenazantes del terrorismo para todo el mundo, según lo declaró el subsecretario de Estado de EE. UU., Antony J. Blinken, en declaraciones dadas a la prensa el pasado mes de abril: “aún si multiplicamos nuestros esfuerzos para derrotar a Dáesh (acrónimo del Estado Islámico en árabe) sabemos que para ser completamente efectivos, debemos trabajar para evitar que se propague el extremismo violento, debemos detener el reclutamiento, la radicalización y la movilización de las personas, especialmente de los jóvenes, que  involucran en actividades terroristas”. Las declaraciones fueron hechas en el contexto de los golpes militares que la coalición occidental le había propinado al EI en Siria e Irak gracias a los bombardeos tanto de EE. UU. como de Rusia que, aunque habían medrado la organización, no estaban evitando la propagación del yihadismo.  Raymond Kelly, exjefe de la Policía de New York y primer jefe de la agencia antiterrorismo creada por orden de Michael Bloomberg, alcalde de New York entre 2002 y 2013, sostuvo en una entrevista concedida a El País de España: “desgraciadamente el EI va a ser una amenaza para generaciones venideras. Como hemos visto, al mismo tiempo que pierden terreno en Oriente Próximo, Siria e Irak, crece la amenaza dentro de las fronteras de Estados Unidos y Europa”. Nuevas amenazas de Al QaedaEl jefe de Al Qaeda, Ayman Al Zawahiri,  amenazó a  Estados Unidos con repetir los ataques del 11 de septiembre “miles de veces”, en un video difundido con ocasión del aniversario número 15 de los mortales atentados de Nueva York. El 11 de septiembre es “el resultado de vuestros crímenes contra nosotros”,  afirmó Ayman Al Zawahiri en un video difundido en cuentas yihadistas de internet y dirigiéndose a Estados Unidos. En el video, Zawahiri menciona la política de Estados Unidos  hacia los países árabes y musulmanes, denunciando su "ocupación" de tierras en estos países y su apoyo a gobiernos "criminales y corruptos".  Si bien, después del 11 de septiembre,  Estados Unidos concentró su lucha antiterrorista contra Al Qaeda y los talibanes afganos, en la actualidad combate prioritariamente al grupo yihadista Estado Islámico. Minuto a minuto de la tragedia

 

[[nid:575591;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/09/063_601162626.jpg;full;{Quince años después de los ataques del 11 de septiembre en Nueva York, los sobrevivientes aún tienen que lidiar con enfermedades mentales y fisiológicas relacionadas con los atentados.En video: AFP}]]

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