Las conexiones del gobierno de Cristina Fernández con Irán

Las conexiones del gobierno de Cristina Fernández con Irán

Enero 25, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Patricia Lee | Corresponsal de El País Buenos Aires
Las conexiones del gobierno de Cristina Fernández con Irán

Miles de personas salieron a las principales plazas de Argentina para exigir el esclarecimiento de la muerte del fiscal Alberto Nisman.

Muerte del fiscal Nisman puso en el ojo del huracán a la Presidenta, por su supuesto encubrimiento de los culpables del atentado de la AMIA.

Antes de morir en dudosas circunstancias, el fiscal Alberto Nisman presentó una denuncia contra la presidenta Cristina Kirchner, acusándola de encubrir a los culpables iraníes del sangriento atentado de la AMIA, la mutual judía en Buenos Aires, cometido el 18 de julio de 1994, que dejó 85 víctimas.El Fiscal acusó a la Presidenta, al canciller Héctor Timerman y a dirigentes políticos cercanos al Gobierno, como Luis d’Elia, de poner en marcha “un plan delictivo destinado a dotar de impunidad a los imputados de nacionalidad iraní” acusados de la voladura de la AMIA.Este plan, según Nisman, “incluyó negociaciones secretas y públicas con los iraníes”, con el fin de dar de baja las notificaciones rojas mediante las cuales Interpol pidió la captura internacional de cinco de los acusados, a cambio de incrementar el intercambio de granos por petróleo entre los dos países.Estas negociaciones desembocaron en la firma del Memorando de Entendimiento de enero de 2013, en el cual Argentina e Irán se comprometían a conformar una Comisión de la Verdad con funcionarios de los dos países para interrogar en Teherán a los acusados por la justicia argentina. Según Nisman, esto conllevó acuerdos secretos. Son “dos socios intentando borrar una imputación penal por un delito de lesa humanidad”, para lograr “la impunidad definitiva de los acusados iraníes”, “en pos de restablecer plenas relaciones comerciales a nivel estatal y dar un paso hacia un acercamiento geopolítico con la República Islámica de Irán”.Los voceros informalesNisman se apoyó en 330 discos con grabaciones telefónicas entre el ‘agente iraní’ en Buenos Aires, el argentino Jorge Khalil, y los líderes políticos Fernando Esteche y Luis d’ Elía, militante del Frente para la Victoria de Cristina Kirchner. Khalil, a su vez, se comunicaba en Teherán con Mohsen Rabbani, el secretario cultural de la embajada iraní en el momento del atentado, a quien Nisman acusa de ser el autor intelectual del mismo. En una de las conversaciones, Khalil dice que “hay un verdadero interés para empezar y entablar relaciones comerciales de Gobierno a Gobierno”, porque “Argentina tiene una gran necesidad de petróleo e Irán tiene una gran necesidad de granos”. Para Nisman, mientras la justicia acusaba a funcionarios iraníes por el atentado, uno de los imputados, Rabbani, negociaba comerciar granos por petróleo con voceros que hablaban a nombre del Gobierno argentino.Un giro de 180 gradosEn su escrito, Nisman dice que el acuerdo con Irán de 2013 fue un giro de 180 grados en relación con la posición sostenida por el presidente Néstor Kirchner (2003-2007), que rechazó cualquier negociación con el país persa.Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el gobierno de George W. Bush se encontraba en plena ofensiva en Afganistán e Iraq, y consideraba su enemigo número uno al gobierno de Majmud Ahmadinejad en Irán, con su plan para desarrollar combustible nuclear. Kirchner no dudó en alinearse detrás de los objetivos de Washington, lo cual llevó a cero las relaciones comerciales y de cualquier tipo con la nación persa.Pero en 2011 la situación mundial también había cambiado: el objetivo del presidente Barack Obama ya no era perseguir a Irán, como lo había hecho Bush, sino buscar un acuerdo. Cristina Kirchner lo sintió y realizó un giro en U, iniciando las negociaciones que desembocaron en la firma del Memorando de Entendimiento de 2013. Fracaso del MemorandoEl Memorando fue aprobado por el Congreso argentino, pero nunca fue ratificado por Irán. Según Nisman, esto sucedió porque el gobierno de Cristina Kirchner no cumplió con su promesa secreta de levantar las circulares rojas de Interpol, es decir, la captura internacional de los acusados iraníes.El hecho es que Irán nunca ratificó el acuerdo, y la justicia argentina lo declaró inconstitucional.En la Casa Rosada se defienden señalando que el Gobierno nunca intentó levantar las órdenes de captura internacionales, que jamás importó petróleo de Irán, que el comercio con el país persa bajó desde la firma del Memorando, y que los voceros grabados en las conversaciones telefónicas no pueden ser vinculados directamente con la Presidenta. El exdirector de la Interpol, Ronald Noble, apoyó al Gobierno, al decir que el canciller Héctor Timerman nunca le pidió levantar las circulares rojas.El comercio con IránDurante el gobierno de Néstor Kirchner las relaciones comerciales con Irán se redujeron a cero. Pero a partir de que Cristina Kirchner asumió el gobierno, en 2007, el comercio entre los dos países empezó a subir, hasta llegar a 1453 millones de dólares en 2010. El Gobierno dice que nunca compró petróleo a Irán, que las importaciones de ese país fueron muy bajas –especies, café-, que las exportaciones a Irán son solo el 1,5 % de las exportaciones totales, y que el comercio entre los dos países no aumentó sino que bajó en los últimos años: en 2011 fue de 1068 millones de dólares, y se calcula que en 2014 cerró en cerca de 800 millones de dólares. El otro argumento de Cristina es que las ventas argentinas, fundamentalmente granos, son realizadas por las grandes multinacionales de Estados Unidos, como Cargill, Bunge y Nidera. Pero a estas alturas la discusión ha dejado de ser comercial. Los medios de comunicación han empezado a difundir las grabaciones de los que actuaban como voceros del Gobierno con el representante de Irán; la comunidad judía teme que, una vez más, los 85 muertos de la AMIA queden sin justicia y que la muerte dudosa del Fiscal no se esclarezca, al tiempo que, en las calles, existe escepticismo y descreimiento.

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