En Nicaragua ya van más de 350 muertos, estas son las causas de la violencia

En Nicaragua ya van más de 350 muertos, estas son las causas de la violencia

Julio 22, 2018 - 07:55 a.m. Por:
Kelly Sánchez / Reportera de El País 
Protestas y violencia en Nicaragua

Protestas y violencia en Nicaragua

EFE

Tres meses de protestas en Nicaragua han dejado más de 350 muertos y al menos 2100 personas heridas. Este país atraviesa la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de los años 80, y está lejos de terminar ¿Cómo se llegó a este punto?

Las protestas iniciaron el pasado 18 de abril, contra el Gobierno de Daniel Ortega, actual presidente del país, por las reformas a la seguridad social, pero posteriormente se convirtieron en un reclamo por renuncia del mandatario que lleva once años en el poder.

El 16 de abril Daniel Ortega aprobó la reforma en el sistema de pensiones del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), bajo la cual los empleados pasarían de tributar al seguro el 6,25 % para dar un 7 % de su salario, así también los empleadores pasarían de pagar el 19 %, a 22, 5% de los salarios de sus trabajadores, y los jubilados entregarían el 5 % de lo que reciben como pensión.

El Gobierno aseguró que esta medida era tomada con el fin de recuperar las finanzas del seguro social que tiene un déficit superior a los 75 millones de dólares. Las reformas buscan “garantizar la sostenibilidad financiera de la institución”, dijo en su momento el presidente del INSS, Roberto López.

La reforma no cayó bien en un sector de la sociedad, y desencadenó en varias ciudades de Nicaragua manifestaciones que fueron reprimidas por las autoridades.

Pocos días después, el presidente Ortega echó para atrás la reforma con la idea de calmar la furia en las calles. Pero los inconformes ya habían acogido nuevas razones para mantenerse firmes con las protestas.

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Las manifestaciones que habían sido iniciadas por estudiantes, fueron apoyadas por obreros, jubilados y otros pobladores que muestran su rechazo a la corrupción en el Gobierno y el deterioro en las condiciones de vida de los nicaragüenses.

Las protestas se recrudecieron. Levantaron barricadas en las calles, mientras turbas saquearon comercios en varios lugares de Managua.
El Gobierno recurrió a las fuerzas antimotines para reprimir las protestas, y según los manifestantes, las autoridades han usado armas de fuego contra ellos.

Entre intentos fallidos de diálogo, un paro general, fuertes enfrentamientos, muertos, heridos, desaparecidos, denuncias de abusos, Nicaragua vive una situación crítica que tiene varias versiones.

El estudiante nicaragüense Jesús Gutiérrez* cree que uno de los errores que el presidente Ortega cometió no fue tanto aprobar la reforma a la seguridad social, sino su respuesta a las manifestaciones.

“Las reformas no eran una idea extraviada, realmente el descontento y el enojo de la gente surgió por la forma como el Gobierno abordó la crisis”, agrega.

El estudiante cuenta que cuando cayó el primer muerto en las protestas, la gente se indignó y salieron a manifestarse, en especial los jóvenes, y es a partir de allí que empieza el espiral de violencia. Sin embargo, agrega, las protestas se fueron desdibujado.

“Los primeros días de la crisis, la gente se sentía representada en ese sector de la oposición, pero a medida que fueron pasando las semanas, y a medida que la oposición empezó a hacer alianzas con pandillas, con redes delictivas, el apoyo mermó”, explica.

Gutiérrez añadió que “fuera de Nicaragua lo que se dice es que son estudiantes los que están en las barricadas, pero dentro del país se sabe que no son estudiantes. Hay escepticismo hacia ellos”.

Violencia desde ambos lados

Por su parte, Carlos Escorcia, politólogo nicaragüense residente en Estados Unidos, considera que uno de los orígenes de la crisis está en que la oposición ha tejido a lo largo de los años “una matriz de opinión” que crea un ambiente psicológico desfavorable en contra del Gobierno Ortega.

“Recurrieron al pretexto del problema de las pensiones. La oposición contrató mercenarios que son las pandillas de los barrios pobres, estos comenzaron a sembrar el terror por medio de los tranques (bloqueos en carreteras con adoquines, árboles, vallas, etc.) y comenzó la guerra”.

Escorcia asegura que no se trataba solo de exigir la renuncia al Presidente, sino de “aterrorizar a todo ciudadano simpatizantes del Frente Sandinista”.

Sin embargo, jóvenes protestantes aseguran que no son delincuentes y que “los únicos bandidos son los policías”.

“El Gobierno es el responsable de estos actos vandálicos y busca crear cortinas de humo con desinformación”, dijo una estudiante que ha hecho parte de las marchas.

Jesús Gutiérrez reconoce que “el Gobierno también se ha apoyado en la marginalidad social. Hemos visto que junto a la Policía hay civiles armados, limpiando tranques. Eso no deja de ser cuestionable, pero responden porque los otros no atacan con caramelos”.

Obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) han sido mediadores en intentos por entablar diálogo entre el Gobierno y la oposición, sin embargo han resultado fallidos por falta de consenso y la prolongada violencia.

Ernesto Paredes, estudiante universitario nicaragüense, asegura que la Iglesia no ha hecho bien su tarea.

“Se hizo un diálogo nacional en el que estuvo la Iglesia, y fue la esperanza de todo el país. Con el pasar del tiempo se han dado cuenta que esta no ha funcionado como mediadora, sino como un organismo con intereses, que busca la salida del Gobierno, no solo a nivel discursivo, sino en la práctica”.

En eso coincide el politólogo Carlos Escorcia al decir que fue el Gobierno que propuso el diálogo nacional y le pidió a la Iglesia que se uniera como mediadora, pero esta ha sido “juez y parte”.

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“Las sinagogas, las parroquias católicas se han convertido en bodegas de armas, en centros de tortura, de violaciones de mujeres, consumo de drogas, asesinatos de policías y civiles en presencia de los sacerdotes católicos”, señala Escorcia.

Sin embargo, Javier Argüello, analista en política internacional, dijo en CNN que el diálogo no es posible porque Nicaragua se encuentra en una inflexión donde “lo que la mayoría desea, la minoría bloquea, porque la minoría representa el poder económico y político del país”. Por lo que el analista no cree que haya una salida rápida y pacífica a la crisis.

“El poder representado por Daniel Ortega es una dictadura que nunca va a desear un diálogo que lo lleve a la democracia”, apunta el analista.
Agrega Argüello que “Daniel Ortega es hijo del matrimonio de Chávez con Maduro” y busca ser una “fotocopia”.

Mientras, Escorcia cree que una de las comparaciones entre Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, y Daniel Ortega es que estos dos no dejan el poder porque cuentan con un amplio apoyo popular.

“La gente que está en contra del gobierno de Nicaragua no pasa del 10 %. No es cierto que el 99 % de los nicaragüenses adversen a Ortega porque ya hubiera caído, yo creo que ni Maduro ni Ortega se van a ir. Si alguno se va será por vía electoral, solo así los pueden derrotar.

*Nombre cambiado por petición de la fuente que ha recibido amenazas.

Oposición apoya a obispos

La gran alianza cívica de Nicaragua expresó su respaldo al Episcopado como mediador del diálogo nacional luego de que el presidente Daniel Ortega acusara a los obispos de “golpistas”.

”Queremos expresar nuestro decidido respaldo a la Conferencia Episcopal de Nicaragua en su labor de mediador y testigo del Diálogo Nacional”, que busca poner fin a la violencia, señaló la Alianza por la Justicia y la Democracia, que aglutina a los universitarios, empresarios, sociedad civil y campesinos, entre otros sectores.


”Estamos listos para retomar la agenda de democratización y justicia” planteada en el diálogo nacional “sin dilaciones, ni retrasos”, continuó el comunicado de la Alianza.

El diálogo nacional se instaló a mediados de mayo pasado, pero se ha desarrollado de forma intermitente y permanece suspendido desde el pasado 25 de junio, cuando celebró su última sesión.

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