"El Gobierno de Maduro fue el que mató a mi hijo": Janeth Frías

Febrero 28, 2016 - 12:00 a. m. 2016-02-28 Por:
Olga Lucía Criollo | Reportera de El País

Bassil Da Costa fue el único hijo hombre de doña Janeth Frías, quien vive en un barrio humilde de Caracas. El joven murió hace dos años.

Janeth Frías, madre de Bassil Da Costa, la primera de las 43 víctimas mortales que dejó la represión de febrero del 2014 en Venezuela, no guarda rencor pero clama justicia.

Bueno señores, este que está aquí, sale mañana a marchar para encontrar un mejor futuro... 

El  corazón de madre de Janeth Frías sabe que  es cierto. Que Bassil ahora está feliz junto al Creador. Pero también reconoce que esa última frase que su hijo escribió en Facebook la víspera de su asesinato estaba pensada para Venezuela, el país en el que su amado joven sigue muriendo cada día, tal vez no en el cuerpo de un político reconocido, pero sí en de muchos muchachos desconocidos.

“El tiempo de Dios es perfecto y sé que tarde que temprano vamos a lograr un cambio para bien, no solo para los presos políticos de ahora sino también para muchos presos comunes que pagan culpas que no tienen y presos políticos de años atrás, como los del ‘Caracazo’”, dice quien contagió de humildad y bondad al único varón que engrendró.

Ya han pasado 746 días desde aquel 12 de febrero del 2014, cuando al salir del hospital donde acababa de ser operada, doña Janeth recibió una herida para la que no hay cura. Pese a un mensaje en el que le decía que la marcha  por la libertad de los estudiantes ya había terminado, un disparo en la cabeza interrumpió para siempre los pasos de  su carpintero de 23 años. Como otras balas harían lo propio con otros 42 jóvenes que hasta junio de ese año alzaron su voz en contra del régimen de Nicolás Maduro.

Sin embargo, el dolor cede ante la fortaleza espiritual y la mamá de Bassil es capaz de  hablar de perdón, de reclamar justicia y de exhortar al Presidente que reconozca su incapacidad para seguir en el poder.   

¿En qué circunstancias murió Bassil Da Costa, la primera víctima de la violencia que sacudió a Venezuela en febrero del 2014?

Mi hijo salió ese día a Caracas, a La Candelaria, marchar en respaldo a los estudiantes que estaban presos en el Táchira, ante la convocatoria que hizo Leopoldo López por el Día de la Juventud. Cuando se terminó,  me mandó un mensaje diciendo que ya iba a buscar el Metro, pero empezó la represión y el Sebín le disparó en la cabeza. Ese día, como a las 3:00 de la tarde, me dieron salida del hospital después de una cirugía y cuando mi hermana me fue a  buscar me dieron  la trágica noticia.

¿Bassil era activista político?

No. Era un muchacho trabajador, deportista, honrado, muy sencillo y respetuoso. Tenía 23 añitos y dejó de estudiar para ayudarme porque teníamos problemas económicos. Era  la primera vez que iba a una marcha.

¿En qué trabajaba?

Era carpintero y recuerdo que cuando  mi hijo murió, el Presidente se refirió a él como un simple carpintero y tiene razón: ese simple carpintero era mi orgullo. Creo que el Presidente  no sabe que Jesús era carpintero y derramó la sangre por nosotros, los pecadores, y que  mi hijo fue carpintero y derramó la sangre por Venezuela, porque  sus últimas palabras en el Facebook fueron: ‘Bueno señores, este que está aquí sale mañana a marchar para encontrar un mejor futuro’.

¿Y le ha  podido decir eso directamente al presidente Maduro?

Directamente nunca, porque ellos, desde que mataron a mi hijo, nunca tuvieron contacto conmigo, nunca se acordaron que yo existía ni nunca hubo un apoyo, sabiendo que fue error de ellos, porque fue el Gobierno el que mató a mi hijo.

¿Pero  usted sabe quién le disparó?

Las pruebas de balística dicen que fue el señor Ramón Perdomo Camacho, quien está detenido, pero otras siete personas están bajo presentación por le mismo caso, lo cual me parece injusto porque ese día ellos también utilizaron su arma para disparar y disuadir  la marcha de los jóvenes, pero solo él está preso.

 ¿Y alguna vez se ha topado con él?

Lo veo cada que vamos a juicio y siempre desmiente que él haya matado a mi hijo. Hay muchas dudas porque fueron tantos los disparos ese día y él dice que cuando llegó al sitio ya Bassil estaba muerto. Ha sido un  juicio muy  lento. A Leopoldo López sí lo condenaron ya y me parece muy injusto porque él no fue el que mató a mi hijo. Por convocar  a una marcha, él está pagando cosas que no hizo. Bassil tenía derecho, como todos, a protestar, como lo plantea  la Constitución de Venezuela, que  aparentemente es  una democracia.

¿Leopoldo López habló con usted sobre la muerte de su hijo?

Sí, asistí a varias  audiencias y le di mucho ánimo. Me dijo que sentía mucho lo que había pasado con Bassil, que él no era culpable y es verdad, nunca lo he culpado porque no tuvo nada qué ver con la muerte de mi hijo ni con la muerte de los demás.

Usted habla con  mucha paz de lo que pasó. ¿Cómo lo ha logrado?

Al principio fue fuertísimo porque él era  mi único varón; era  esposo, amigo,  así nos tratábamos de tanta conexión y tanta unidad que teníamos, pero desde que lo mataron, con todo y mi dolor, nunca he sentido rencor por ninguna de las personas  que actuaron allí. Todo se lo dejé a mi Dios, solo él me ha dado esta paz, porque de nada me sirve ensuciar mi alma y mi espíritu con tanta rabia y tanto odio. Con eso no me van a devolver a mi hijo. Siempre digo que lo que quiero es paz, amor, unidad, eso es lo que necesita Venezuela, porque con el  odio no hemos conseguido nada,  nos ha traído dolor y tragedia.

¿Y sus  dos hijas piensan igual?

Sí. A Jennifer y María Verónica también  siempre les he inculcado el valor de la persona, del amor, la amistad, la convivencia y mucho más el valor del perdón, porque tenemos que perdonar a pesar de todo. No quiero decir que no quiero justicia para mi hijo, claro que sí, porque hay que asumir la responsabilidad de nuestros actos y si el señor Perdomo fue el que lo mató, tiene que asumir su responsabilidad, pero no le deseo el mal, porque estar preso es otra muerte lenta tanto para él como para su familia.

¿A propósito, ha tenido contacto con las familias de los otros jóvenes que murieron ese día?

Conocí a la mamá de Geraldine (Moreno), he hablado  por teléfono con el papá de (Roberto) Redman y  con el hermano de Juancho Montoya, pero fueron 43 los muertos y de corazón me gustaría tener contacto con todas sus familias, porque en ese tiempo fueron 43, pero Venezuela está viviendo muertes a diario. Siempre he dicho que en Venezuela Bassil muere a diario y, como yo, hay muchas madres sufriendo la muerte de cada hijo venezolano.

Decía que el juicio por la muerte de su hijo ha ido muy lento en estos dos años, ¿cree que  habrá justicia?

Con este Gobierno no creo mucho en un juicio, hasta que no haya un cambio de gabinete o en el  Tribunal Supremo de Justicia. No tengo fe en ese aspecto, pero sí confío en la misericordia de Dios y sé que tarde o temprano se le  hará justicia a mi hijo, a muchos venezolanos que mueren a diario y a los 43 del año 2014. Y,  bueno, seguiré esperando con paciencia, porque soy muy creyente y sé que para Dios no hay nada imposible. Siempre he dicho que el tiempo de él es exacto y perfecto.

¿Cómo fueron esas conversaciones con los otros papás?

A pesar de todo, los he sentido como yo, muy luchadores, porque no podemos echarnos a morir; el mundo continúa. Cada mañana, cuando me levanto y no veo a mi hijo, digo: Bueno, mi Señor, yo sé que ya no está conmigo, pero  me dan ganas de vivir y de seguir luchando porque tengo dos hijas más maravillosas, y la verdad es que ahora mi lucha ya no es solo por ellas, porque yo adopté a muchos Bassiles,  a muchos universitarios que me han dado mucho apoyo. Le doy gracias a  Dios porque  me quitó uno pero me regaló miles. Cuando hay reuniones de derechos humanos me veo con ellos y  me regalan  maravillosos momentos.

¿Qué opina del presidente Maduro?

Yo quisiera que él reflexionara y dijera ‘yo ya no puedo más con este peso, con este país. Yo debería renunciar y darle chance a otras personas que quieran trabajar por este país’. Él le ha echado la culpa de la muerte de nuestros jóvenes a la oposición, ¿pero quién lleva las riendas de nuestra Venezuela? El Gobierno, que tiene el Sebín, las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional Bolivariana, ellos son los manejan esos cuerpos, no la oposición.

Pero pareciera que la Asamblea opositora se preocupa mucho  por los presos políticos, pero no tanto porque se haga  la justicia con los jóvenes asesinados...

Yo no he  sentido ese olvido porque parece mentira pero a Bassil lo recuerdan todos los días. Y me hacen saber que está presente entre los jóvenes de Venezuela. Pero tiene razón en que  la justicia sí la he visto muy lenta, pero repito que el tiempo de Dios es perfecto y sé que tarde que temprano vamos a lograr un cambio para bien, pero no solo para los presos políticos de ahora sino para muchos presos comunes que pagan culpas que no tienen y para presos políticos de años atrás, como los del ‘Caracazo’.

¿Cree que la oposición sí tiene la fuerza para lograr un cambio de Gobierno desde la Asamblea?

Yo pienso que eso sí se puede lograr, pero no solo desde la oposición. Tenemos que luchar todos por igual, independientemente de lo que pensemos, de que uno pertenezca a un partido político o a otro. La  unidad debe ser de todos para que en un futuro el país se vea bien. Por eso es que estamos como estamos, porque siempre queremos depender de un solo partido. Yo por lo menos no pertenezco a ningún partido político porque nunca me ha gustado. Mi mundo era mi trabajo y mis hijos...

¿Y apoyaría nuevas protestas callejeras para presionar a Maduro para que entregue  el poder?

No. Se sabe que en la Asamblea hay que discutir las problemáticas, pero a veces se vuelve una gallera y se quedan en el tú me dices, yo te respondo, y yo te vuelvo a decir, mientras afuera están matando, están secuestrando y hay más niños  muriendo porque no tienen médicos. Entonces,  ya basta de tantas discusiones, lo que queremos son soluciones, pero la salida a la calle tampoco me parece, porque prácticamente la juventud se pone de carne de cañón y eso no puede ser. Siento que eso de llamarlos otra vez a las calles a protestar es como volver a pasar un 12 de febrero y no lo deseo porque solo las madres sabemos el sufrimiento que tenemos cuando se nos muere un hijo.

Entonces no  valió la pena el sacrificio de Bassil y los demás chicos...

Mi hijo murió por levantar su voz, con todo derecho como venezolano, como país demócrata, y tras dos años vamos de mal en peor y si no nos revisamos y analizamos las cosas como son, no sé adónde vamos a llegar ni lo qué puede pasar, porque al llamar a los muchachos a protestar en la calle lo que se busca es violencia y repito,  como venezolana, como madre víctima, no quiero más violencia en la calle. A mí me aterra que maten a otro venezolano por estar tratando de expresar  lo que siente en la calle. No, no puede ser. Para mi hijo esa  fue la primera marcha y la última, porque  nunca regresó.

¿Cómo conmemoró el segundo aniversario de la muerte de Bassil?

 El viernes pasado se le hizo una misa y se creó la Orden Bassil Da Costa, para entregársela cada 12 de febrero  a presos políticos, estudiantes o  deportistas, porque Bassil era futbolista. En la ceremonia de ese día se puso un video donde se recordó todo lo que pasó, lo que para mí fue muy, muy triste, a pesar de que me dio orgullo colocarles la medalla a los familiares de 19 universitarios que están presos injustamente por salir a protestar.  El acto fue organizado por Fundeci, una ONG de promoción de los Derechos Humanos de acá de  Venezuela, a la que le doy muchas gracias porque me han ayudado mucho y son  los que están se han  encargado del juicio de mi hijo.

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