EE.UU. lucha contra una discriminación racial sin fin

EE.UU. lucha contra una discriminación racial sin fin

Septiembre 06, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Edwin Giraldo Ruiz | Corresponsal del El País Estados Unidos
EE.UU. lucha contra una discriminación racial sin fin

El asesinato del joven afroamericano Michael Brown, a manos de un policía blanco en Ferguson, Misuri, Estados Unidos, provocó fuertes protestas hace varias semanas y una oleada de críticas por los vacíos de la Ley que fomenta las discriminaciones raciales. Histórico debate.

Pese a que el Mandatario de este país es de raza negra, la discriminación tiene numerosas matices. La segregación también proviene de la misma ley.

El debate racial en EE.UU. se encendió de nuevo con el asesinato, el pasado agosto, del joven afroamericano de 18 años Michael Brown, a manos de un policía blanco en Ferguson, Misuri. Las protestas violentas con saqueos y heridos –atípicas en el país- hicieron recordar los tiempos de la lucha social a mediados del Siglo XX, cuando la doctrina legal “iguales pero separados” regía en las calles. Entonces había baños, asientos de bus y espacios en restaurantes separados para blancos y negros. Por lo menos en el aspecto legal, eso terminó el 2 de junio de 1964, cuando el presidente Lindon Jhonson firmó la Ley de Derechos Civiles que prohibió la segregación con base al color de la piel.La ley acaba de cumplir 50 años, pero su conmemoración sólo ha servido para recordar que EE.UU. todavía enfrenta muchos retos para garantizar el derecho a la igualdad, y que con los años han surgidos nuevas formas de segregación.El caso del chico Brown en Ferguson es sólo una escena en la larga película. En los tiempos de la Guerra Civil, las autoridades del estado de Misuri lucharon por defender la esclavitud. Hoy, en pleno Siglo XXI, el 67 % de la población en Ferguson es afroamericana pero su representación es nula. El alcalde, el jefe de la policía, la mayoría de concejales y los miembros de las juntas escolares son blancos. De 53 comisionados de policía, sólo tres son afros.Es decir, no se trata de un hecho aislado, sino una tragedia que captó una gran atención de los medios, y que en el fondo muestra que el fenómeno de la segregación sigue arraigado en la sociedad estadounidense.Según múltiples estudios, el problema se sostiene por la brecha social. El último Censo indica que el promedio de ingreso anual de una persona blanca es de 51.800 dólares; mientras entre los afroamericanos es de 32.500. La diferencia se nota desde el colegio. Según el centro de pensamiento National Assessment of Educational Progress los estudiantes blancos registran en promedio 30 puntos de superioridad en lectura y matemáticas en relación con los negros. El ejemplo más claro podría ser el sistema penal. Si bien representan sólo 13 % de la población, los afroamericanos conforman el 41 % de los presos estatales, y el 44 % de los presos federales cumpliendo una sentencia por delitos de drogas.Datos tomados del Departamento de Justicia revelan que aunque los grupos raciales y étnicos de EE.UU. usan y venden drogas al mismo nivel, son los afroamericanos y los hispanos quienes componen el 62 % de los encarcelados por delitos de droga, y el 72 % de los condenados por la misma falta a nivel federal.Antonio Ginatta, director del programa de Human Rights Watch para EE.UU., explica que las nuevas formas de segregación en el país no necesariamente son voluntarias. “Hay muchas leyes que no son para discriminar, pero el resultado es discriminación”.Se refiere a abusos relacionados a la justicia penal, la inmigración, la seguridad nacional y la política de drogas. “Dentro de estas áreas, las víctimas son a menudo los miembros más vulnerables de la sociedad: las minorías raciales y étnicas, los inmigrantes, los niños, los ancianos, los pobres y los presos”, así lo expresa HRW en su último informe mundial.El reporte asegura que “es casi cuatro veces más probable que los afroamericanos sean arrestados por posesión de marihuana que los blancos, a pesar de que sus tasas de consumo de marihuana son más o menos equivalentes”.Colombianos también han sido afectadosLa segregación causada por vacíos de la ley puede explicarse en un par de ejemplos prácticos. Ángela Castañeda, quien vive en el estado de Virginia, emigró desde Bogotá con su madre hace más de una década. Pudo completar sus estudios de bachillerato, los cuales son gratis a nivel público para cualquier joven en el país independiente de su situación migratoria. Sin embargo, sólo a partir de este otoño Ángela podrá ingresar a la universidad. La ley en Virginia prohibía ayudas estatales de educación a personas que no tuvieran el estatus de ciudadano o residente permanente, sin importar que pagaran impuestos, como es el caso de Ángela. “Por eso, un semestre me costaba hasta $US15.000”, cuenta. No obstante, en abril pasado un fiscal derogó esta medida, y ahora “sólo hay que pagar $US5.000”, por lo cual esta colombiana podrá hacer su carrera y aspirar a ingresar al mercado laboral con una profesión.Otro vacío de la ley se presenta con las parejas del mismo sexo. Hasta el año pasado, el Gobierno no tenía necesidad de reconocer derechos federales para homosexuales unidos en matrimonio. Más allá del debate moral y religioso, la situación jurídica dejaba en el limbo a personas que reclamaban derechos típicos de las parejas heterosexuales: herencias, deducción de impuestos, solicitud de estatus migratorios, etc.El último caso le sucedió a Steven Infante, un colombiano que llegó a Nueva York y contrajo matrimonio con su novio, aprovechando que estas uniones son legales en esa parte del país. Si embargo, su pareja estadounidense no podía gestionar su proceso de naturalización porque la ley estaba redactada para matrimonios conformados por un hombre y una mujer. Por eso Steven, antes que convertirse en ciudadano, se enfrentaba a una inminente deportación. Sin embargo, su suerte cambió el verano pasado cuando la Corte Suprema sentenció dos casos en los cuales avaló el derecho de los matrimonios homosexuales para recibir beneficios federales. “Ahora tengo mi green card y en octubre me hago residente. Incluso, creo que podré salir para visitar otros países. Lo haré el próximo año”, agrega.En últimas, el proyecto de igualdad que comenzó hace 50 años con la ley que firmó el presidente Johnson todavía debe recorrer un extenso camino. Y no importa que el país tenga hoy al primer presidente y al primer secretario de Justicia de raza negra. El secretario, Erick Holder, dijo cuando viajó a Ferguson atender la crisis del asesinato del chico Brown: “Soy el fiscal general de Estados Unidos. Pero también soy un hombre negro”.

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