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Detención de Lula da Silva agita el panorama electoral en Brasil 

Abril 08, 2018 - 11:30 p. m. Por:
Agencia EFE
Elecciones en Brasil

Miembros de la Policía custodiaban ayer la concentración de manifestantes a favor de Lula da Silva Lula cerca de la sede de la sede de la institución en Curitiba, donde está recluido desde el sábado.

EFE

La detención de Luiz Inácio Lula da Silva y la multiplicación del número de candidatos, 16 confirmados, hacen de las elecciones presidenciales de octubre próximo en Brasil las más imprevisibles desde que el país recuperó la democracia en 1985.

“La prisión del líder en todos los sondeos de intención de voto y la incertidumbre sobre si podrá disputar las elecciones incentiva a otros candidatos y fragmenta aún más un escenario electoral que ya era complicado”, dijo Michael Mohallem, especialista en ciencia política de la Fundación Getulio Vargas (FGV).

Aparte de esos 16 ya oficialmente presentados como precandidatos, aún hay formaciones que no han definido sus aspirantes. Incluso el propio partido en el Gobierno, el Movimiento Democrático Brasileño (MDB), del presidente Michel Temer, dado que tienen plazo hasta agosto para hacerlo.

“Todo eso hace totalmente imprevisible el resultado de las elecciones. En los últimos 24 años los comicios estuvieron polarizados por dos partidos que se turnaron en la Presidencia, pero ahora ni esas dos formaciones parecen fuertes”, explicó Mohallem.

El Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) venció en 1994 y 1998, con Fernando Henrique Cardoso, y el Partido de los Trabajadores (PT) en 2002, 2006, 2010 y 2016, las dos primeras con Lula y las dos siguientes con su ahijada política, Dilma Rousseff.

En las seis últimas elecciones el PSDB y el PT se dividieron los dos candidatos más votados y prácticamente no tenían rivales.

Los comicios de este año se aproximan por su grado de imprevisibilidad a las de 1989, las primeras después del fin de la dictadura militar (1964-1985) y en las que un sorprendente Fernando Collor venció en segunda vuelta a Lula cuando igualmente había un elevado número de candidatos.

Pese a que el PT ha dicho que mantendrá la candidatura de Lula incluso con su aspirante en la cárcel, la formación aún tiene el desafío de inscribirlo, debido a que legalmente está inhabilitado.

La legislación brasileña inhabilita electoralmente por ocho años a condenados en segunda instancia, como es el caso del considerado líder más emblemático en la historia carioca, pero el Partido de los Trabajadores asegura que irá hasta las últimas instancias judiciales para inscribirlo.

Esa dificultad hizo que los movimientos de izquierda, que han sido históricos aliados del PT, anunciaran candidatos propios.

La última fue Marina Silva, exministra de Medio Ambiente de Lula y tercera más votada en las presidenciales de 2010 y de 2014, cuya precandidatura fue confirmada por la Rede Sustentabilidade el mismo día en que el exmandatario se entregó a la Policía.

También el sábado, el Partido Socialista Brasileño (PSB) dijo que evalúa si postulará al exmagistrado Joaquim Barbosa, el primer negro en llegar a la Corte Suprema y el responsable, por mandar a la cárcel a 24 colaboradores y aliados de Lula, de un juicio por corrupción que puso a tambalear su Gobierno en 2005.

Otras fuerzas de izquierda con precandidatos confirmados son el Partido Comunista do Brasil (PCdoB), que inscribirá a la exdiputada Manuela d'Avila; el Partido Socialismo y Libertad (PSOL), que se irá con el líder de los Sin Techo Guilherme Boulos; el Partido Socialista de los Trabajadores Unificados (PSTU), que posturará a la sindicalista Vera Lucia, y el Partido Democrático Laborista (PDT), cuya carta será el exministro Ciro Gomes, el tercero más votado en las presidenciales de 1998 y cuarto en 2002.

Quién asciende

Con Lula da Silva tras las rejas, quien asume el liderato en los sondeos de intención de voto es el diputado ultraderechista Jair Bolsonaro, militar en la reserva defensor de la última dictadura y postulado por el Partido Social Liberal (PSL).

En los últimos sondeos, el expresidente socialista tiene el 34 % del favoritismo y el ultraderechista el 16 %, pero Bolsonaro tiene, así como Lula, un índice de rechazo de más del 50 %.

Bolsonaro, además, tiene que disputar votos en la centro derecha con otros candidatos más viables como Geraldo Alckmin, que el viernes renunció a la Gobernación de Sao Paulo para poder disputar la postulación por el PSDB, y quien sea elegido por el MDB, que aún no decidió entre el propio Temer, que ya admitió su deseo de intentar la reelección, y su ministro de Hacienda, Henrique Mierelles.

La centro derecha tiene otros importantes nombres, como el del diputado Rodrigo Maia, actual presidente de la Cámara Baja y aspirante por el Demócratas (DEM), y el empresario Flavio Rocha, propietario de una conocida red de tiendas y carta del Partido Republicano Brasileño (PRB), una fuerza influyente entre los evangélicos.

Otras fichas de centro y derecha ya anunciados como precandidatos son el expresidente Fernando Collor, por el Partido Laborista Cristiano (PTC); el senador Álvaro Dias, por Podemos; el ingeniero Joao Amoêdo, por el Partido Novo; el abogado José Maria Eymael, por el Partido Social Demócrata Cristiano (PSDC), el periodista Levy Fidelix, por el Partido Renovador Laborista Brasileño (PRTB); y el economista Paulo Rabello de Castro, por el Partido Social Cristiano (PSC).

“Está indignado”

Lula da Silva “está bien, aunque indignado con esa situación”, afirmó el abogado Cristiano Zanin, miembro de la defensa del expresidente, en un vídeo divulgado por el Partido de los Trabajadores y que grabó después de reunirse con él en su celda.

Zanin ha sido la única persona, fuera de carceleros y policías, con la que el líder más carismático en la historia de Brasil ha tenido contacto desde que se entregó en Sao Paulo y fue trasladado a Curitiba.

Según el abogado, la indignación de Lula obedece a que considera totalmente injusto tanto el juicio en el que fue condenado como la orden de prisión dictada el jueves para que comience a cumplir la pena.

“Evidentemente la prisión fue ordenada sin fundamentos jurídicos, bien sea porque fue condenado sin base legal o porque la Constitución no admite la anticipación del cumplimiento de la pena”, dijo Zanin, que se negó a hablar con la prensa al salir de la edificación policial, pero grabó el vídeo pocos minutos después en el taxi que abordó.

Agregó que la defensa seguirá con las “medidas jurídicas posibles para intentar revertir la prisión”, que incluyen recursos ante el Tribunal Superior de Justicia y la propia Corte Suprema, que el miércoles puede analizar un recurso que puede favorecer al exmandatario.

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