Después de dos días de resistencia, Lula da Silva ya está tras las rejas

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Después de dos días de resistencia, Lula da Silva ya está tras las rejas 

Abril 08, 2018 - 11:22 a. m. Por:
Redacción de El País y Agencia EFE
Luiz Inacio Lula da Silva

Luiz Inacio Lula da Silva se entregó a la Policía luego de asistir a una misa en honor a su esposa. La multitud dificultó la entrega del expresidente.

Agencia EFE

La vida de Luiz Inácio Lula da Silva ha sido hasta ahora, a sus 72 años, una auténtica novela política, en la que ayer se escribió un nuevo e inesperado capítulo, tras su condena a doce años de prisión: una celda de 15 metros cuadrados.

Tras dos días de resistencia en el sindicato del que surgió a la política, se entregó ayer sábado para comenzar a cumplir los doce años de cárcel que le impuso la Justicia por corrupción.

“Cometí un crimen, que fue llevar los pobres a la universidad, permitir que compren coches, que tengan comida y si es así, seré un criminal el resto de mi vida”, dijo Lula en un discurso cargado de emoción que fue una despedida de los miles de simpatizantes que, desde el jueves, rodearon el sindicato en que se había atrincherado.

Lea también: Lula da Silva pone fin a su resistencia y ya está en manos de la Policía de Brasil

Con ese discurso puso fin a la resistencia que inició el pasado jueves, cuando después de que la Justicia dictó un auto de prisión en su contra, se enclaustró junto a dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT) y de movimientos sociales en el Sindicato de los Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo.

El juez Sergio Moro, que le halló culpable de corrupción en un caso asociado al escándalo en Petrobras, le había dado plazo hasta las 20.00 GMT del viernes para entregarse, pero Lula lo ignoró.

Hubo complejas negociaciones para su entrega con la Policía, que se vio inhibida de intentar cumplir el mandato del juez en un predio que estaba rodeado por miles de incondicionales de Lula, pues temía que hubiera enfrentamientos.

La última excusa para postergar su encarcelamiento fue una misa que sería celebrada ayer en el sindicato, en memoria de su fallecida esposa, que habría cumplido 68 años.

Lula rompió su encierro y su silencio con la misa, y pareció surgir el líder sindical de puño alzado y verbo encendido de años atrás, que atacó a la “elite, a la prensa y a jueces al servicio los poderosos”, a los que acusó de llevarlo tras las rejas para evitar que vuelva a gobernar.

“No les perdono que hayan sembrado la idea de que soy corrupto. Ninguno de ellos duerme con la conciencia tranquila de la verdad y la honestidad que yo tengo”, declaró. Aseguró que no se siente “por encima de la justicia”, y apuntó que “si no creyera en la justicia no hubiera fundado un partido, habría hecho una revolución”.

Quizás previendo que puede estar en prisión más tiempo del que calculan sus abogados, que aún confían en recursos que deberán ser juzgados en los próximos días, agregó que sus adversarios “van a darse cuenta que el problema de este país no es Lula”, pues “habrá millones de lulas andando” por el país.

La entrega de Lula, sin embargo, demoró varias horas después de su discurso e incluso casi fue impedida por decenas de militantes que bloquearon los portones y no dejaron salir su automóvil.

Tras unas tensas negociaciones, Lula salió caminando en medio un enorme tumulto, subió a un automóvil y partió, seguido de inmediato por un convoy de la Policía Federal.

El expresidente será trasladado a Curitiba, donde le espera una celda de 15 metros cuadrados especialmente preparada para él. El PT, que ha sufrido su más duro golpe desde que Lula lo fundó en 1980, anunció que ahora la resistencia será mayor.

La presidenta del partido, Gleisi Hoffmann, convocó a toda la militancia de izquierdas a ocupar Brasilia y Curitiba, hasta que Lula deje la prisión.

“Ahora mismo comenzamos la campaña. Vamos para Curitiba, vamos para Brasilia, vamos acampar allá hasta conseguir la liberación del compañero Lula”, dijo Hoffmann a las puertas del mismo sindicato en que el expresidente se atrincheró durante más de dos días.

Según Hoffmann, la militancia del PT acampará desde hoy en Curitiba y el lunes hará lo mismo en Brasilia, para exigirle "”a libertad de Lula a los magistrados golpistas de la Corte Suprema”.

La Central Única de los Trabajadores (CUT), mayor unión sindical de Brasil, convocó también a sus militantes a una movilización permanente para presionar por la liberación del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

“La CUT propone a todos sus ramos y a sus regionales a que declaren el estado de movilización permanente en defensa de la libertad para Lula y de su derecho a ser candidato a la Presidencia de la República”, aseguró en un comunicado la gigantesca central sindical, una histórica aliada del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT).

La CUT también le pidió a todos sus afiliados que “realicen actividades en sus bases por la liberación inmediata de Lula, con la distribución de panfletos y la participación desde ya en asambleas en los lugares de trabajo y en manifestaciones”.

La CUT, una central de la que Lula también fue dirigente durante su carrera sindical, calificó de “preso político” al considerado líder más carismático de Brasil y dijo que el objetivo de su detención fue impedirle disputar las presidenciales de octubre, en las que figura como el máximo favorito en todos los sondeos.

“En más de 40 años de actuación política al expresidente le revisaron e inspeccionaron la vida los órganos de investigación y nunca encontraron nada que pudiera manchar su historia y su honestidad. Fue tan sólo con un proceso forjado, sin pruebas, repleto de irregularidades e ilegalidades que fabricaron esa condenación”, aseguró la CUT.

En el Supremo reside la última esperanza de que Lula recupere la libertad, que es la revisión de una jurisprudencia que rige desde 2016 y permite la prisión de un condenado una vez que la sentencia se ratifica en segunda instancia, como es su caso.

En el Supremo, a espera de debate, hay varios recursos que piden volver al régimen anterior, que contemplaba el encarcelamiento una vez agotadas todas las apelaciones, incluso en una tercera y una cuarta instancia.

Rompe el silencio

El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva rompió este sábado el silencio para reivindicar su inocencia ante miles de simpatizantes que le acompañan en el sindicato metalúrgico de Sao Bernado do Campo.

“Soy un ciudadano indignado”, agregó el expresidente, que denunció de nuevo que ha sido condenado sin pruebas y con falsas acusaciones, porque no posee el apartamento en la playa que, según la Fiscalía, habría obtenido a cambio de favorecer a una constructora con licitaciones públicas.

“Soy el único ser humano procesado por un apartamento que no es mío”, agregó, tras señalar que se siente víctima de una persecución judicial para truncar su carrera política.

Entre tanto, la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffmann, convocó a la militancia de izquierdas a “ocupar” Brasilia y Curitiba, donde será recluido Da Silva. “Vamos para Curitiba, vamos acampar allá hasta conseguir la liberación del compañero Lula”, explicó.

El partido gobernante de El Salvador, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, condenó el "ataque de jueces" brasileños contra Lula da Silva.

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