Cuba borra el comunismo y busca socialismo sostenible en su nueva Carta Magna

Cuba borra el comunismo y busca socialismo sostenible en su nueva Carta Magna

Julio 22, 2018 - 07:12 p.m. Por:
Agencia EFE
Parlamento de Cuba

Los 605 diputados de la Asamblea Nacional de Cuba iniciaron hoy el "estudio individual" del Anteproyecto de la nueva Constitución que debe aprobarse este fin de semana, durante el primer pleno ordinario del año del Parlamento unicameral de la isla.

EFE

La nueva Constitución cubana, cuyo texto comenzó a debatirse este sábado en el Parlamento, elimina el término comunismo, incorpora las reformas económicas de Raúl Castro en la última década en favor de un socialismo sostenible con propiedad privada y abre las puertas al matrimonio homosexual.

Los más de 600 diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento unicameral) se citan desde el sábado hasta el lunes en La Habana para pulir los 224 artículos divididos en 11 títulos, 24 capítulos y 16 secciones de la nueva Carta Magna, en una reunión sin acceso para la prensa extranjera.

El anteproyecto sometido a debate modifica 113 artículos, añade 87 y elimina 11 respecto a la actual Constitución de 1976 para adaptar el nuevo texto a la realidad económica, política y social de Cuba y la comunidad internacional, explicó el secretario del Consejo de Estado, Homero Acosta, en un discurso retransmitido por la televisión estatal cubana.

En el ámbito económico, la nueva propuesta constitucional refleja este propósito al mencionar solo el "socialismo" como política de Estado, en contraste con el texto vigente que en su artículo 5 consigna el "avance hacia la sociedad comunista".

Además, el artículo 21 de la próxima Constitución reconoce "otras formas de propiedad como la cooperativa, la propiedad mixta y la propiedad privada", lo que también supone un importante cambio respecto al documento de 1976 que solo reconoce la propiedad estatal y la cooperativa agropecuaria.

Asimismo, el anteproyecto a debate admite la inversión extranjera como "una necesidad y un elemento importante del desarrollo", en un intento de atraer divisas para paliar la endémica crisis económica que atraviesa el país y que podría agravarse si aumenta la inestabilidad en Venezuela, su principal socio y valedor.

La apertura constitucional al capital privado apuntala las reformas aplicadas por el exdirigente Raúl Castro desde 2006, que legalizaron el trabajo autónomo -llamado en la isla "cuentapropismo"- en sectores como la hostelería, el transporte o el turismo, y a las que ha dado continuidad el presidente Miguel Díaz-Canel tras asumir el poder en abril de este año.

Más limitados son los cambios que la nueva Constitución impondrá en el ámbito político, donde se mantiene el "carácter socialista del sistema político y social" bajo el mando del Partido Comunista de Cuba (único legal) como "fuerza dirigente superior".

En esta área, las propuestas más importantes del anteproyecto son la creación de la figura del presidente de la República, jefe del Estado que deberá asumir el cargo con menos de 60 años y limitar su mandato a un máximo de una década, así como el nuevo puesto de primer ministro para liderar el Consejo de Ministros, máximo órgano ejecutivo del Estado.

Además, el anteproyecto establece que el Consejo de Estado, máximo órgano gobernante hasta ahora encabezado por el presidente del país, pasa a ser liderado por el presidente de la Asamblea Nacional.

En política exterior, el texto provisional de la nueva Carta Magna establece una "visión multipolar en las relaciones internacionales" para evitar el "hegemonismo y la dominación" de potencias extranjeras aunque omite el término "imperialismo", siempre en boca de sus dirigentes para definir la estrategia de EE.UU y sus aliados.

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En el ámbito social destaca la redefinición del matrimonio como la "unión entre dos personas", lo que abriría la puerta a la legalización de la unión igualitaria, uno de los principales reclamos del colectivo LGTBI en el país caribeño.

"No dice que se trata del matrimonio igualitario, solo rompe con esa barrera de modo que en el futuro se podría incorporar", explicó el secretario del Consejo de Estado, que destacó la necesidad de modificar aspectos del Código Civil y de Familia para hacer realidad este objetivo.

En todo caso, el cambio constitucional supondrá un enorme paso en favor de los derechos Lgtbi en un país donde hasta hace solo unas décadas se perseguía a los homosexuales como "lacras sociales" y en muchos casos se les internaba en campos militares de trabajo.

También se mantiene el carácter laico del Estado y se ratifica la libertad religiosa, un asunto que durante décadas ha sido fuente de críticas de disidentes y organizaciones extranjeras que acusan al Gobierno cubano de reprimir el derecho de culto.

El texto llevado hoy al Parlamento también propone modificar once leyes y los códigos Penal, Civil y de Familia tras la ratificación de la próxima Carta Magna.

Los diputados aprobarán previsiblemente el lunes el anteproyecto, aunque éste aún deberá someterse a una consulta popular y por último a un referendo en el que los ciudadanos autoricen la puesta en vigor de la nueva Constitución cubana.

Matrimonio igualitario 

La Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento unicameral) de Cuba abordó el matrimonio igualitario en el segundo de los tres días de sesiones para debatir el anteproyecto de una nueva Constitución que refleje la realidad económica, social y política en el país.

Los más de 600 diputados evaluaron al inicio de la sesión -televisada por la cadena estatal cubana y sin acceso a medios extranjeros- la unión de parejas sin discriminaciones de género, propuesta recogida en el artículo 68 del anteproyecto constitucional que permitiría sentar las bases para legalizar los matrimonios homosexuales.

"Con esta propuesta de regulación constitucional, Cuba se sitúa entre los países de vanguardia, en el reconocimiento y la garantía de los Derechos Humanos", expresó la diputada Mariela Castro, hija del expresidente Raúl Castro, una de las principales promotoras del reconocimiento de los derechos de la comunidad LGTBI en la isla.


Este punto, referido al artículo 68 que aborda la unión consensuada entre dos personas, generó un activo debate en la reunión parlamentaria de este domingo, que también tuvo en cuenta a la descendencia de las parejas del mismo sexo, ya sea por adopción o por reproducción asistida.

Castro propuso, desde el punto de vista técnico, la separación de los derechos que se alcanzan en el matrimonio, de las responsabilidades que se asumen con el cuidado y la atención a los hijos.

En ese sentido, la diputada Yolanda Ferrer consideró que en la vida en pareja cuando dos personas hagan una vida en común "no siempre tiene que haber descendencia, sino una responsabilidad compartida de derecho, y la ley tiene que determinar la forma que se constituye".

Otra diputada, Daicar Saladrigas, del municipio de Camagüey (este), propuso cambiar el término "libertad de palabra" que figura en el anteproyecto por "libertad de expresión" al considerar éste más amplio, acorde con la realidad actual y reconocido por organismos internacionales.

Los representantes de la comisión parlamentaria que elaboró el anteproyecto aceptaron la propuesta de la diputada, por lo que el cambio podría plasmarse en el documento final del ordenamiento supremo del país.

Al examinar los artículos que tratan sobre la protección de la familia, se hizo hincapié sobre la responsabilidad en el cuidado y atención a las personas de la tercera edad en Cuba, donde se ha producido un progresivo envejecimiento poblacional, uno de los grandes desafíos de la sociedad y el sistema estatal de salud.

En estos debates iniciados el pasado sábado se debaten uno por uno los 224 artículos divididos en 11 títulos, 24 capítulos y 16 secciones de la nueva Carta Magna, cuyo texto provisional modifica 113 artículos, añade 87 y elimina 11 respecto a la actual Constitución de 1976.

En el anteproyecto a debate hay importantes cambios en el ámbito económico en relación al texto vigente, como la supresión el término "comunismo", el reconocimiento de la propiedad privada y la promoción de la inversión extranjera.

Esto apuntala las reformas aplicadas por Raúl Castro desde 2006, que legalizaron negocios al margen del Estado en ciertos sectores como la hostelería, el transporte y otros servicios, y a las que ha dado continuidad el presidente Miguel Díaz-Canel tras asumir el poder en abril de este año.

Más limitados son los cambios que la nueva Constitución impondrá en el ámbito político, donde se mantiene el "carácter socialista del sistema político y social" bajo el mando del Partido Comunista de Cuba (único legal) como "fuerza dirigente superior".

Existen, sin embargo, algunas modificaciones estructurales como la institución de la figura del presidente de la República, que deberá asumir el cargo con menos de 60 años de edad y limitar su mandato a un máximo de una década, así como el nuevo puesto de primer ministro para liderar el Consejo de Ministros, máximo órgano ejecutivo del Estado.

Los diputados de la Asamblea Nacional aprobarán previsiblemente el lunes el anteproyecto, aunque éste aún deberá someterse a una consulta popular y por último a un referendo en el que los ciudadanos autoricen la puesta en vigor de la nueva Constitución cubana.

Se espera que en la sesión final de mañana intervenga Raúl Castro de 87 años, que en abril dejó la presidencia en manos de Díaz Canel (58), el primer jefe de Estado de Cuba nacido después de la Revolución de 1959.

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