Crisis en Egipto está lejos de acabarse, Hermanos Musulmanes en pie de lucha

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Crisis en Egipto está lejos de acabarse, Hermanos Musulmanes en pie de lucha

Julio 14, 2013 - 12:00 a. m. Por:
Sal Emergui | Corresponsal de El País en Medio Oriente

Los Hermanos Musulmanes, fuerza afín al depuesto presidente Mohamed Mursi, está despertando del impacto que supuso el golpe de Estado.

El inicio del sagrado mes musulmán del Ramadán supone un periodo de acción y reflexión para los Hermanos Musulmanes, HM. El grupo islamista está ante uno de sus momentos más trascendentales desde que fuera fundado en 1928 por Hassan al Banna en Ismalia, a más de un centenar de kilómetros de El Cairo. La misma ciudad que alberga desde hace intensos días a sus numerosos y enfadados seguidores.El golpe militar del 3 de julio, apoyado por varias decenas de millones egipcios, provocó un auténtico estado de shock en el seno de los HM.Gradualmente se han ido recuperando, llenando las calles de protesta pero en ningún caso han podido olvidar o perdonar. Es la lucha de supervivencia del derrocado presidente, el islamista Mohamed Mursi, pero básicamente de todo su movimiento arrinconado ante un dilema: seguir convocando manifestaciones masivas, sufriendo arrestos de sus principales líderes y protagonizando enfrentamientos que pueden desembocar en guerra civil o regresar al carril político “tragando” el golpe para esperar su oportunidad en las próximas elecciones.De momento, no aceptan la hoja de ruta trazada por el ministro de Defensa y jefe del Ejército, el mariscal Abdel Fatah Al Sisi. El presidente interino Adli Mansur y el nuevo primer ministro, el economista Hazem Beblawy, tienen por delante la ardua misión (¿imposible?) de formar y liderar un Gobierno de transición hacia una nueva constitución y elecciones parlamentarias y presidenciales. Para ello, necesitarán el apoyo de casi todas las fuerzas políticas y sociales, incluyendo un sector de los salafistas.La protesta de los Hermanos Musulmanes adquirió un tono de venganza y rabia tras la muerte hace seis días de más de 50 islamistas bajo el fuego de las Fuerzas Armadas que defendían el cuartel de la Guardia Republicana de El Cairo. En esta instalación, parece que se encuentran Mursi y otros líderes bajo arresto.El llamamiento a una ‘Intifada’ por parte del grupo elevó al máximo la tensión. Tras más de 80 años en la clandestinidad y, en muchas fases en la perseguida ilegalidad, el grupo integrista no aceptará tan fácilmente renunciar a un poder en el que se instalaron un año gracias a las urnas. Suficiente tiempo para que gran parte de la población —y no solo el 10 % de la minoría cristiana— se diera cuenta de que el eslogan “el Islam es la solución” no fue una fórmula exitosa para gobernar. “Los Hermanos Musulmanes intentarán boicotear la transición, pero hoy en día son impopulares por lo que quizá en el futuro intenten llegar a un acuerdo”, estimó esta semana Jaled El Gindy, analista egipcio del Brookings Institution.Impacto regionalAnteayer, en el primer viernes del Ramadán, 40 agrupaciones islamistas de todo Egipto llegaron a El Cairo, bajo el paraguas de HM, para rezar y protestar. “¡Mursi, aguanta!”, gritaron aún con la esperanza de que el rais (presidente) vuelva al Palacio presidencial con el Ejército a sus órdenes. Es decir, invertir la situación. Una vez más en una nación que desde el estallido de la Primavera Árabe en el 2011 ha experimentado históricos y revolucionarios acontecimientos.Aunque los focos internacionales están puestos, como es normal, en Mursi y su paradero, las llaves del futuro del movimiento islamista las tiene otro. Mohamed Badie, su líder espiritual. No es casualidad que después del golpe militar-popular, Badie fuera el que encendiera con más pasión la llama de la protesta.No es casualidad que su detención es considerada en Egipto como la más sensible que puede hacer el Ejército.El exjefe de los servicios secretos israelíes (Mosad), Efraim Halevy, considerado también como “astuto diplomático”, localiza el verdadero pulso: “El enfrentamiento entre el Ejército egipcio y los Hermanos Musulmanes es también el duelo personal entre el oficial Al Sisi y el líder del movimiento, Badie”.Según él, se trata de la lucha personal e ideológica. “Al Sisi busca instaurar un nuevo régimen que exprese las voluntades de todas las corrientes posibles de la población. Badie lucha al descubierto contra el Ejército y pide devolver su representante al Palacio presidencial para permitirle continuar la política del control de los Hermanos Musulmanes en todos los organismos estatales”, escribe Halevy en el diario israelí Yediot Ajaronot.Para el analista jordano Hamda Parahna lo sucedido en Egipto afectará a todos los movimientos islamistas de la zona. Al llamado “islamismo político”. Se refiere especialmente al grupo palestino Hamas que controla la Franja de Gaza desde el 2007. “Libertad y Justicia (partido de los HM en Egipto) y Hamas son dos caras políticas del movimiento unificado de los Hermanos Musulmanes presente en más 80 países. Un movimiento con un mismo orden del día”, escribe en el diario palestino Al Hayam. Según él, “los Hermanos Musulmanes en Egipto intentaron controlar todas las instituciones tomando medidas unilaterales y antipluralistas”.El Ejército también se la juega. Sobre todo, seguir siendo el que tiene la última palabra (de alguna u otra forma) en Egipto desde el golpe de Estado de 1952 realizado por el oficial Gamal Abdel Nasser contra la monarquía. En juego están el poder, la influencia y mucho dinero ya que las Fuerzas Armadas son un auténtico negocio. Más allá de contar con casi medio millón de efectivos, poseen un entramado de bienes públicos y empresas. Además, son los principales beneficiados de la ayuda norteamericana anual (1.300 millones de dólares).Al Sisi actúa con cautela porque sabe que una represión violenta o redada masiva de islamistas pueden disminuir el enorme apoyo popular. Por no hablar del apoyo de Occidente que aunque no aplaudió de forma entusiasmada el golpe de Estado, lo prefirió a la continuidad de Mursi. Cuando el pueblo egipcio salió a la calle y el Ejército actuó, la comunidad internacional se desentendió primero de la dictadura de Hosni Mubarak y después de la teocracia en camino de Mursi. La petición formulada este fin de semana por EE.UU. para que pongan en libertad al presidente egipcio derrocado es sumamente importante.En esta lucha fraticida, todos tienen razón. Los islamistas denuncian —y no se equivocan— que Al Sisi ha derrocado a un presidente elegido (por primera vez) de forma democrática y legal. “Con el derrocamiento de Mursi se está agrediendo a un presidente electo y la identidad y los derechos de las personas en Egipto. Su libertad y su democracia están en peligro”, afirma el vicesecretario general del brazo político de los HM, Essam Al Arian.Los liberales, laicos, izquierdistas y religiosos moderados replican que el Ejército ha evitado convertir Egipto en un ente islámico totalitario al estilo de Irán. Dicen —y no se equivocan— que “los Hermanos Musulmanes hicieron uso de la democracia (urnas) para acabar con ella”.El rey Abdalá de Jordania, preocupado por los efectos de la gran inestabilidad egipcia, se muestra satisfecho de la caída de Mursi. Ya sea porque detesta lo que representa el movimiento islamista o porque su filial en Jordania amenaza su reinado, advirtió en su momento que el camino de Mursi no era compatible con la democracia. Según él, es un caso parecido aunque mucho menos exitoso y eficaz que el de Recep Tayyip Erdogan, primer ministro turco y líder del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP).“Erdogan dijo una vez que desde su punto de vista, la democracia es como un viaje en autobús. En el momento que llega a su destino, se bajará”, dijo el monarca en una entrevista al periodista norteamericano Jeffrey Goldberg. El Murchid, el guía supremo de la Cofradía o el general, el guía supremo del Ejército. Badie o Al Sisi. De su lucha en esta violenta e incierta transición, saldrá el futuro del país árabe más importante.

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