Crisis diplomática con Rusia, ¿otra guerra fría?

Crisis diplomática con Rusia, ¿otra guerra fría?

Abril 01, 2018 - 07:55 a.m. Por:
Kelly Sánchez / Reportera de El País
Vladimir putin

Vladímir Putin será presidente por cuarta vez en Rusia. El pasado 18 de marzo fue reelegido hasta el 2024.

EFE/ El País

Rusia se encamina a enfrentar la que podría ser la crisis diplomática más grave con Occidente desde el 2014, cuando ocurrió la adhesión de Crimea.

El reciente recrudecimiento de la tensión entre Rusia y los países aliados de Occidente estalló luego de que el exespía ruso Serguéi Skripal, de 66 años, y su hija Yulia, de 33, resultaran envenenados con un agente neurotóxico identificado como Novichok, en la localidad británica de Salisbury.

Ante el suceso, la primera ministra británica, Theresa May, acusó a Rusia de ser responsable del envenenamiento de Skripal e incluso implicó directamente al presidente Vladímir Putin. Señalamiento que despertó la irritación del Kremlin, mientras que los países aliados de Occidente se solidarizaron con el Reino Unido y decidieron emprender medidas contra Moscú por considerarlo una “amenaza” para su seguridad colectiva.

Lo que vino después fue una disputa de sanciones de un lado y de otro con expulsiones de diplomáticos de sus territorios. Más de 120 diplomáticos rusos fueron expulsados por los gobiernos de cerca de 30 países, entre ellos 18 miembros de la Unión Europea, otra decena de naciones que están por fuera de esa comunidad, Estados Unidos y Canadá, ante lo cual el Kremlin desde el jueves pasado ripostó con la expulsión de más de 100 diplomáticos de 23 países.

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Frente a este escenario, el profesor de la Facultad de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario Enrique Serrano cree que la crisis se debe, en gran medida, a la reelección de Vladímir Putin, quien “ha tomado un gran vuelo” que le da licencia para intervenir “legal e ilegalmente en varios asuntos de Estados Unidos y Europa”.

En este sentido, las sanciones contra ese país buscarían contener el poder del jefe del Kremlin y mantenerlo a raya, sobre todo, en la opinión mundial.

Sin embargo, el politólogo Gustavo Morales apunta que en “una Rusia que cada vez se vuelve más nacionalista y xenófoba, una situación como esta en la que se acusa a Putin de este tipo de cosas, más que debilitarlo lo fortalece, hace que la sociedad rusa, por el contrario, rodee a su líder”.
Y es que Putin representa la figura de hombre fuerte, rudo, padre-protector, dispuesto a mantener el orden y hacer respetar el país, promesa en que los ciudadanos rusos han confiado desde hace 18 años, lo que les ha llevado a reelegirlo como su presidente en tres oportunidades.

Morales se inclina por otra interpretación de la crisis. Considera que lo que ha ocurrido tiene que ver con el aislamiento al que Occidente ha sometido a Rusia: “Un país que se siente aislado y sancionado se voltea cada vez con mayor furia, porque entre otras cosas entraron en la línea de influencia que siempre había sido suya”.

Además, agrega, que las razones que en parte han llevado a la crisis es el cambio de estrategia de Occidente frente a Moscú: se pasó de negociar a confrontar, y Rusia respondió.

“Occidente cambió a partir de que George Bush pasó de la política del imperialismo liberal a la confrontación. Empezó a hablar de aislar a Rusia porque era una democracia sospechosa. Pero el camino debería ser acercar, no alejar; si seguimos por ahí, no se va avanzar”, agrega el politólogo.

De otro lado, el periodista de Asuntos Diplomáticos Jonathan Marcus argumenta que Rusia percibía a Reino Unido como débil, a la Unión Europea como distraída y al gobierno de Trump como desequilibrado y comprometido por la curiosa reserva del presidente estadounidense de castigar a Moscú. Confianza que podría haber sido el error de Putin.

¿Otra Guerra Fría?

Luego del ataque a Skripal, las relaciones entre Londres y Moscú se han debilitado al mayor nivel desde los tiempos de la Guerra Fría. Incluso se trata de la primera vez, desde la Segunda Guerra Mundial, que es utilizado, como ofensiva en Europa, el tipo de agente neurotóxico con el que fue envenenado el exespía.

Para los aliados de Occidente ese hecho significa un “asalto” a la soberanía de Reino Unido y una violación al derecho internacional y a la Convención sobre Armas Químicas.

Ante el momento álgido que se vive, otros analistas y medios de comunicación se han adelantado a especular que podría haberse despertado el fantasma de la Guerra Fría.

Sin embargo, el propio Putin afirmó sobre esta hipótesis, que “los que dicen que ha comenzado una nueva Guerra Fría no son analistas, son propagandistas. En cuanto a la carrera armamentística, comenzó en el momento en el que Estados Unidos optó por salir del Tratado sobre Misiles Antibalísticos”.

Asimismo, expertos apuntan a que hablar de Guerra Fría es exagerado, pues esta tuvo un alto componente ideológico en el que se enfrentaban dos modelos de sociedad: la capitalista y la comunista, lo que no es el caso en la actual crisis, en la que hay también grandes diferencias entre la Unión Soviética y la actual Rusia.

“Rusia no es la Unión Soviética y su posición internacional es bastante diferente. Está mucho más firmemente integrada en el sistema económico global que lo que estaba la Unión Soviética, lo cual la hace más susceptible a la presión económica”, dijo a la BBC Malcolm Craig, profesor de historia de Estados Unidos de la Universidad John Moores en Liverpool, Inglaterra.

Una lectura más tranquilizadora la da el internacionalista de la Universidad del Rosario Mauricio Jaramillo, quien opina que por ahora el conflicto se encuentra en una fase netamente diplomática, más bien simbólica, con pocas implicaciones en el plano real y que no se traduce necesariamente en que Rusia esté aislada.

Lo cierto es que Moscú es un aliado importante para Europa y Estados Unidos en la guerra global contra el terrorismo y un quiebre en sus relaciones podría debilitar estos consensos.

Jaramillo está convencido de que Estados Unidos y el Reino Unido necesitan de Rusia y no ve conveniente para ninguno el recrudecimiento del conflicto.

“Se podría poner en vilo el principio de acuerdo nuclear para Irán, perder un aliado en la conversación para desnuclearizar a Corea del Norte, un aliado en la guerra contra el Estado Islámico en territorio sirio y en la lucha que Europa tiene contra el terrorismo en su territorio, sería suicida”, concluye el analista.

En esto coincide el profesor de la Universidad del Rosario Giovanny Reyes, quien asegura que la crisis no escalará a grandes proporciones, pues se trata de un “situación de coyuntura” aprovechada por Reino Unido como cortina de humo “para tapar las negociaciones del ‘Brexit’”, y por parte de Estados Unidos “para desviar la atención sobre la injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de ese país”.

Según los expertos, el despliegue del poderío ruso en los últimos años en la guerra con Georgia, su apoyo a la anexión de Crimea, su respaldo al régimen de Bashar el Asad, su presunta injerencia en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016 y el caso del envenenamiento del exespía, ha sido el telón de fondo para que Occidente decida ser más contundente y demostrarle a Rusia que sus acciones traen consecuencias.

Expulsarán a más de 50 funcionarios británicos

Más de 50 diplomáticos y empleados de las representaciones del Reino Unido en Rusia tendrán que abandonar el país, en una nueva vuelta de tuerca en las tensiones entre Moscú y Londres por el caso del exespía Serguéi Skripal.

“Rusia ha propuesto paridad y los británicos tienen sobre 50 personas más”, explicó este sábado la portavoz del Ministerio ruso de Exteriores, María Zajárova a la agencia Interfax, al señalar que el personal diplomático y técnico-administrativo destacado en las misiones rusas en el Reino Unido es inferior en número.

El Gobierno británico expulsó la semana pasada a 23 diplomáticos rusos en represalia por el envenenamiento con una sustancia neurotóxica del exespía doble Serguéi Skripal y su hija Yulia en el sur de Inglaterra, ataque del que Londres responsabiliza a Rusia.

En represalia, Moscú procedió a expulsar el mismo número de funcionarios británicos y el viernes pidió a Londres que reduzca en el plazo de un mes su personal diplomático al mismo nivel que el que tiene Rusia en el Reino Unido.

Zajárova, que ha negado en reiteradas ocasiones que Rusia tenga algo que ver con el envenenamiento de los Skripal, declaró a la cadena de televisión rusa Canal 5 que el hermetismo de Londres sobre este caso despierta “sospechas” sobre la implicación de los propios británicos.


”El ocultamiento de información, el secreto en que se mantienen los detalles de lo ocurrido hace pensar en que en esto pueden estar implicados, en particular, los servicios secretos británicos", dijo la portavoz del Ministerio ruso de Exteriores.

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