Así fue el Vía Crucis del Papa Francisco en Copacabana, Brasil

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Así fue el Vía Crucis del Papa Francisco en Copacabana, Brasil

Julio 26, 2013 - 12:00 a. m. Por:
Patricia Lee Enviada especial de El País a Río de Janeiro, Brasil
Así fue el Vía Crucis del Papa Francisco en Copacabana, Brasil

El papa Francisco preside la celebración del Vía Crucis el viernes 26 de julio de 2013, durante la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud, uno de los momentos más sugestivos de las JMJ.

Este viernes terminó una de las ceremonias principales de la JMJ, el Vía Crucis en Copacabana. El Papa habló de las enfermedades, las drogas, la cárcel, las madres jóvenes y los medios de comunicación.

Este viernes terminó una de las ceremonias principales de la JMJ, el Vía Crucis por la Avenida Atlántica de Copacabana. A través de las 14 estaciones, jóvenes de todos los países representaron los sufrimientos de Cristo, vinculándolos con los males de la sociedad moderna. Los temas fueron las enfermedades, la cárcel, las drogas, las madres jóvenes, los estudiantes, los medios de comunicación. La Cruz Peregrina que Juan Pablo II entregó a los jóvenes en 1984 para llevarla por todo el mundo, fue portada por jóvenes de cinco continentes. En la última estación, el Papa se dirigió a los cientos de miles de jóvenes presentes, en uno de los discursos más significativos hasta el momento. En su mensaje, Francisco sintetizó lo que para él son los grandes males de la juventud actual: "Con la Cruz, Jesús se une al silencio de las víctimas de la violencia, que ya no pueden clamar, sobretodo inocentes e indefensos; en ella Jesús se une a las familias que pasan por dificultades, que lloran la pérdida de sus hijos, que sufren viéndolos presos de paraísos artificiales como la droga, a las personas que pasan hambre, en un mundo que todos los días tira toneladas de comida, a quien es perseguido por la religión, por las ideas o simplemente por el color de la piel".Francisco hizo la referencia más explícita hasta ahora, a las grandes protestas juveniles que han sacudido el mundo y en particular a Brasil: se refirió a "tantos jóvenes que perdieron confianza en las instituciones políticas, por ver egoismo y corrupción". Y no dejó de criticar a las autoridades ecleciásticas, al decir que muchos de esos jóvenes "perdieron la fe en la Iglesia y hasta en Dios, por la incoherencia de cristianos y de ministros del Evangelio". Una de las partes más importantes fue cuando increpó a los jóvenes presentes preguntándoles quién querían ser: si Pilates, Cireneo, María o las mujeres que acompañaron a Cristo en su camino a la cruz. "Podemos ser como Pilates, que no tuvo el coraje de ir contra la corriente para salvar la vida de Jesús, lavándose las manos", o como Cireneo, "que ayudó a Jesús a llevar aquel madero pesado", o como María y las otras mujeres, "que no tuvieron miedo de acompañar a Jesús hasta el final". "Y usted, ¿cómo es? Como Pilatos, como Cireneo, como María?".Francisco terminó con un claro mensaje a los jóvenes "que hacen lío", al decir que, desde la Cruz, Cristo les grita: "¡Coraje! Usted no está solo, yo voy a llevar esta cruz con usted. Yo vencí la muerte y vine para darle esperanza".Jornada de desorganizaciónLa lluvia y el frío llevaron a las autoridades a levantar el cierre de la JMJ, que iba a realizarse en el Campus Fidei de Guaratiba, a 60 Kms. del centro de Río, y que está convertido en un enorme lodazal donde el barro llega en algunos lugares hasta la rodilla. El campo que venía siendo preparado desde hace un año, tenía un palco de 75 metros, 15 puestos médicos, 4400 baños, 32 telones de LED, 52 torres de sonido y 83 torres de seguridad. Ante estos graves problemas, el alcalde de Río, Eduardo Paes, calificó la organización con un cero. En Copacabana no existen ni siquiera los baños químicos necesarios para la multitud de un millón y medio a dos millones de personas esperadas para la vigilia y la misa de envío. Además, en Guaratiba todo estaba organizado para dar de comer a los peregrinos, pero en Copacabana no existe ninguna condición para resolver estos problemas. Los peregrinos no tienen plata para comer en los restaurantes de la playa y no se sabe si alcanzarán a trasladar los baños químicos que estaban previstos en el Campus Fidei. Hoy, los bares de Copacabana cobraban hasta cinco reales para permitir a los asistentes usar el baño. Además, los organizadores habían alojado cerca de 120.000 peregrinos en las cercanías de Guaratiba para facilitar la peregrinación, y ahora deberán trasladarse a Copacabana. En Guaratiba, todo es desilusión pues miles de personas se habían preparado para vender comida y suvenires, invirtiendo sus ahorros. Como en la conocida película uruguaya "El baño del papa", en la cual un pueblo se prepara para recibir la visita de un Papa que nunca apareció, los habitantes invirtieron sus ahorros para vender productos y servicios, como el protagonista de la película que construyó un baño en su casa soñando con los buses llenos de peregrinos. Ahora, cientos de vecinos que confiaron en los ingresos del gran evento, se verán perjudicados.Las fallas de organización y seguridad arrojan una sombra de duda sobre los megaeventos programados en Brasil como la Copa Mundo y las Olimpíadas. Ayer por la noche, a pocos minutos de la retirada del papa, cientos de manifestantes ingresaron a la Avenida Atlántica, cerca del palco, cuestionando los gastos del gobierno en la organizaicón de la JMJ.Peregrinación y vigiliaLa peregrinación de este sábado se realizará desde la Estación Central de Río hasta Copacabana a lo largo de diez kilómetros. Como explica la profesora de teología María Clara Bingemer, la peregrinación tiene una importancia muy grande: "Jesús se presentó como: yo soy el camino, la verdad y la vida. Camino, caminar es muy importante para el cristiano".A la noche, se realizará la vigilia, sorteando los inconvenientes materiales, para terminar mañana domingo en la gran misa de envío, que pondrá final a esta Jornada Mundial de la Juventud.

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