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Sin jugar, la Selección Colombia ya había perdido (Opinión)

Junio 20, 2018 - 07:38 a. m. Por:
César Polanía - Editor de Afición
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Imagen de un encuentro entre los seleccionados de Colombia y Japón en la primera jornada del Grupo H de Rusia 2018.

EFE- El País

Colombia perdió el partido contra Japón antes de saltar a la cancha del estadio Mordovia Arena de Saransk. El técnico José Pékerman envió al gramado una alineación con muchas novedades, pero, sobre todo, sin memoria táctica. Y eso fue evidente durante los 90 minutos del juego, porque el equipo no solo se vio errático y huérfano de ideas, sino nervioso. Muerto del pánico.

Si la ausencia de James ya era una baja sensible y había sustituciones obligadas como Mojica por Fabra, que se quedó en casa por lesión, lo que menos debía hacer Pékerman era empeorar la estructura y el funcionamiento del equipo. Pero hizo todo lo contrario.
En la defensa jugaron dos centrales —Óscar Murillo y Dávinson Sánchez— que tan solo habían estado juntos en las sillas del avión, además de Mojica, quien por primera vez actuaba en un juego oficial con Colombia, como lateral izquierdo. Solo en la defensa ya tenía la Selección dos novedades.

(Lea también: Las cinco cosas que Colombia debe lograr para 'levantar cabeza' en Rusia). 

Cristian Zapata, con la experiencia de un Mundial encima, debió ser titular. Y también debió ser inicialista James si estaba en la banca. Si no se había recuperado plenamente de sus dolencias musculares, pues debió ir a la grada. Pero Pékerman se abstuvo de alinearlo y cuando el rancho ardía en llamas, lo mandó a apagar el incendio. ¿Estaba habilitado para jugar o no?

Quien estuvo en la cancha en lugar de James fue Quintero, su natural sustituto. Pero había en esa zona medular, además de la novedad del jugador del River Plate, otras dos sorpresas de Pékerman. Puso al lado de Carlos Sánchez a Lerma y, adelante de ellos, a Izquierdo. Los dos, Lerma e Izquierdo, al igual que Mojica, jugaban por primera vez un partido oficial con la Selección. Y lo que es peor, Lerma les quitó el puesto a Barrios y Uribe, quienes venían jugando en esa posición y, por supuesto, tenían más experiencia y memoria táctica. Mientras que Izquierdo le ganó el puesto a Muriel, quien era el que venía actuando por ese costado. Incomprensibles las modificaciones de Pékerman.

(Lea también: El duro golpe que no ha podido digerir Carlos Sánchez). 

Y, como si fuera poco, apenas en el tercer minuto de juego, Dávinson, en la que quizás haya sido la peor actuación de su carrera, cometió un error que generó el penal y la expulsión de Carlos Sánchez. Eso cambió los planes y le embolató mucho más el libreto a Pékerman. Sacar adelante un partido con diez hombres siempre será una tarea difícil, y mucho más si no hay ideas de juego y varias de las líneas las conforman parejas de jugadores que nunca han actuado juntos: Murillo-Dávinson, Lerma-Sánchez, Quintero-Izquierdo.

Después, Pékerman se equivocó en los cambios. No acertó en uno solo de ellos y no fueron menos que extraños.

Y para no echarle toda el agua sucia al técnico, hay que reconocer que a varios de los jugadores les pesó el compromiso de un Mundial. Ya sabemos lo mal que estuvo Dávinson. Lerma no se vio. Izquierdo, fatal. Y, luego, el nivel de Arias, de Quintero —se le reconoce el gol— y del propio Falcao o de James cuando ingresó estuvo por debajo de lo esperado.

Ayer, a Colombia la derrotó una Japón normalita como equipo, que pudo hacer más goles de haber tenido puntería. Floja Japón, pero peor Colombia. Restan dos partidos para la Selección. Seis puntos en juego donde Pékerman tendrá que recomponer el camino de un equipo que ayer comenzó perdiendo el partido sin jugarlo. Que no suceda ante Polonia.

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