Pékerman llevó soldados heridos a la guerra y se burló de Colombia (Opinión) - Mundial de Fútbol 2018
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Pékerman llevó soldados heridos a la guerra y se burló de Colombia (Opinión)

Julio 10, 2018 - 12:58 p. m. Por:
César Polanía - Editor de Afición
James Rodríguez

James Rodríguez lloró con la eliminación de Colombia del Mundial de Rusia 2018.

Efe / El País

No le bastó a Pékerman llevar jugadores lesionados al Mundial. También tenía que engañar para perfeccionar su mala jugada. Y con ello se burló de manera descarada de todo un país.

James, Aguilar, Zapata, Yerry y Borja llegaron ‘tocados’ a Rusia. En silencio total para no alarmar a la prensa y la opinión pública. Y con el fortuito objetivo de recuperarse en pleno Mundial. Como si el máximo campeonato de la Fifa fuera el escenario de una pretemporada.

Los colombianos nos fuimos dando cuenta de aquello de a poquito. Y porque ya no había forma de ocultar lo que pasaba si no veíamos a James en la cancha de inicialista, como ocurrió en el primer partido contra Japón. Y después, por pura labor periodística de quienes estaban cerca de Kazán, la sede de concentración de Colombia, nos enteramos de que el 10 no era el único, sino el principal de una lista de jugadores con lesiones.

(Lea aquí: "Nos tocó desinformar", Carlos Ulloa, médico de la Selección Colombia)

Se recuperó James para enfrentar a Polonia y volvió la tranquilidad para todo un país. Jugó muy bien, inclusive. Y luego, contra Senegal, se lesionó de nuevo. Ahora, recuperado ya del sóleo izquierdo, lo aquejaba el derecho, como si lo persiguiera una maldición.

La Selección clasificó a octavos y simultáneamente con el festejo había una preocupación: ¿podría jugar James contra Inglaterra? Voces
extraoficiales decían que no. La Federación y el cuerpo técnico guardaron silencio hasta un día antes del partido, cuando en rueda de prensa Pékerman dijo que confiaba en la recuperación del jugador y que lo iba a esperar hasta el final. Llegó la hora del juego y James fue a la tribuna.

Tristeza total del pueblo colombiano. El resto de la historia
ya lo conocen…

El domingo pasado, el médico de la Selección, Carlos Ulloa, admitió, sin sonrojarse, que con el tema de la lesión de James se engañó a la prensa y a la opinión pública, porque hacía rato se sabía, en la interna del equipo, que no podría estar contra Inglaterra. Y reconoció que dicho engaño,
aquella burda desinformación, hacía “parte del juego”.

¿De dónde vino la orden para semejante trama? Ulloa solito no se la inventó. Fue Pékerman, sin duda, quien urdió el grotesco plan. ¿Quién más, sino el técnico? ¿O acaso Pascual Lezcano, ese al que señalan como el poder en la sombra? Reprochable, por decir lo menos, que Pékerman se haya burlado de esa manera de todo un país. Censurable que un médico, supuestamente profesional de su oficio, se haya prestado para aquello. Y triste que James haya seguido el jueguito.

Pero hay algo más. Cuando ya no había forma de seguir engañando, Ulloa dijo que la lesión de James era un edema sin gravedad. ¡Qué curioso!, la resonancia que se hizo el jugador en España muestra una rotura fibrilar del sóleo, es decir, se rompieron las fibras que cubren el músculo. Y más curioso aún: recuerden que el médico Ulloa, tras un partido de eliminatoria, mandó a James al Real Madrid (su equipo
en ese entonces) con una “leve lesión” que no daba para más de cinco días de reposo.

Pero el dato era abismalmente lejano de la realidad. Los médicos del Madrid descubrieron una lesión mucho más delicada que tuvo en recuperación al 10 durante dos meses. ¿Qué se puede pensar entonces de Ulloa? O es muy mal médico o es mentiroso por naturaleza
o las dos cosas.

(Lea también: ¡Duras críticas! La "desinformación" de las lesiones en la Selección abrió la polémica)

Así no, Pékerman. Así no se planifican partidos en un Mundial. No se puede llevar soldados heridos a la guerra para recuperarlos en pleno campo de batalla mientras el  enemigo dispara, ni mucho menos burlarse de un país entero con engaños y desinformación. El presidente de la
Federación Colombiana de Fútbol, Ramón Jesurum, está en la obligación de darles una explicación a los colombianos.

Pékerman no lo va a hacer. Eso está claro. Pero el directivo sí debe dar la cara. La Selección no es de Pékerman ni de Lezcano ni de Jesurum. No. La Selección es de todo un país, y lo menos que merece la afición es respeto.

Siga aquí: Especial de El País Mundial Rusia 2018, todo lo que tiene que saber sobre la cita global.

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