¿Es un adiós, Pékerman? Análisis del paso del argentino por la Selección Colombia - Mundial de Fútbol 2018
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¿Es un adiós, Pékerman? Análisis del paso del argentino por la Selección Colombia

Julio 03, 2018 - 11:45 p. m. Por:
Redacción de El País
jose pekerman seleccion colombia

José Pékerman, DT de Colombia.

Colprensa - El País

Como la muerte, las despedidas tampoco ocurren en la víspera: después del partido contra Inglaterra, José Néstor Pekerman dijo que todavía no era tiempo de hablar sobre su continuidad como técnico de la Selección Colombia: “Nunca hablo del futuro. Estamos dolidos porque hemos entregado todo. Hoy solo hay que hablar de este partido…”, comentó con esa voz desgastada y casi siempre ausente que acostumbró al país.

Siempre cauto y de pocas palabras, tal vez ahora el país tenga que acostumbrarse al silencio del duelo. El de este martes, tal vez, haya sido su último partido.

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Si bien no hay nada definido y ciertamente aún es muy prematuro hablar de cambios estructurales, antes de que empezara el Mundial de Rusia ya el rumor daba vueltas por el planeta fútbol: finalizado el torneo, el cuerpo técnico de Pekerman dejaría el equipo sin importar los resultados que obtuvieran. La decisión parecía una obviedad entendible y desprendida del desgaste natural vivido durante los seis años del entrenador argentino al frente del combinado tricolor. El DT arribó al cargo el 5 de enero del 2012.

En este país de extremos y polarizaciones insalvables, sus posturas silentes, sus maneras de blindar el equipo, sus negativas al manoseo de la prensa, sus ayudantes, e incluso su lugar de nacimiento, llegaron a ser tema de discusión nacional entre los mercenarios del micrófono que hasta su llegada al banquillo se creyeron tan importantes e influyentes como el mismo entrenador. Así que heridos en el ego le hicieron una guerra mediática que llegó al absurdo de los apodos y de las descalificaciones más elementales. Lo condenaban por viejo. Ese fue uno de los tantos pecados que no le perdonaron al hombre que volvió a darle vida al fútbol de este país.

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Luego de 16 penosos años por fuera de los Mundiales, Pekerman llegó para guiar a una generación que no alcanzaba el brillo en medio de lo que parecía el irremediable extravío de la memoria futbolística. Entonces se habían agotado todas las fórmulas, las de la vieja y manida herencia que dejó la Colombia del toque-toque, y las de la improvisación que paulatinamente nos fueron acostumbrando al sabor del fracaso.

Tras su experiencia como formador de las divisiones menores de la última generación dorada argentina, y como técnico de la ‘albiceleste’ que participó en el Mundial del 2006, Pékerman fue contratado por la Federación Colombiana de Fútbol para que hiciera justamente lo que ya había hecho: llevar de la mano a un puñado de muchachitos hambrientos de gloria que todavía no sabían ganar. Su tarea era la construcción de un nuevo equipo. O quizás era un poco mayor. Su tarea era la construcción del futuro.

Por eso tal vez fue cómo fue: padre al mismo tiempo que técnico. Abrigó a sus futbolistas como una familia que aprendió a jugar y a vivir como manada. Y a través de ese código de comportamiento les enseñó una nueva manera de interpretar el juego: más rápida, menos horizontal, más colectiva, menos individual, más sacrificada, menos relajada. Luego les devolvió la fe. Y luego se la devolvió a todo el país, que a su lado y al lado de sus muchachos, de sus buenos muchachos, soñó como nunca antes había podido hacerlo en una Copa del Mundo: en Brasil 2014, esa Selección fue la quinta mejor del planeta.

Este martes, al final del partido contra Inglaterra y seis años después, es decir, dos Mundiales después, José Néstor Pékerman llegaba a los cincuenta partidos oficiales dirigiendo la Selección. Para llegar hasta ahí, disputó 31 juegos por Eliminatorias de los que ganó 15, empató 8 y perdió 8. En las dos Copas América que participó, dirigió 10 juegos de los que ganó 4, empató 3 y perdió 3. Y en los dos Mundiales acumuló seis triunfos y solo dos derrotas.

En todo ese camino, sus grandes triunfos fueron sus apuestas. No ganó trofeos, pero nos dejó el futuro: James, Quinterito, Dávinson, Yerry, Muriel. Este último, precisamente, decía al final del partido que esperaba que Pékerman pudiera seguir frente al grupo: “Es el entrenador de todos nosotros y queremos que siga...” El técnico, de pocas palabras, no habló de despedidas. Pero todo el país presiente el duelo.

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