Un día en la ‘toma’ a Cali, vea como la Policía acosa la delincuencia

Un día en la ‘toma’ a Cali, vea como la Policía acosa la delincuencia

Junio 12, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

El Plan de Choque ya arroja resultados: en un 39% se redujeron los homicidios. Crónica de 24 horas de acoso a la delincuencia.

El coronel José Édgar Cepeda, de la Policía Nacional, empieza a impartir instrucciones a 150 de sus hombres: “Tenemos información de la comunidad del barrio Obrero que indica que ese es uno de los puntos críticos en materia de seguridad de esta ciudad”, dice. “Es un barrio que tiene una seria problemática de hurto a personas y la droga pulula. Por eso vamos a intervenir. La tarea de esta tarde es realizar una redada en la zona. Vamos por estos objetivos: capturar personas que registren antecedentes judiciales; incautar armas de fuego o blancas; dar con motocicletas y otros objetos robados; desarticular expendios de estupefacientes. Este mismo operativo se va a realizar en la noche en otro punto crítico: barrio La Isla”. El Coronel imparte sus ordenes de pie, tranquilo, no con el acostumbrado tono de mando de los militares sino como si le hablara a un grupo de amigos, en los parqueaderos del Comando de la Policía de Cali, ubicado en la Carrera Primera. Enseguida el Coronel organiza diez grupos para el operativo. Llegan los camiones que los transportan. Se inicia la intervención policial en el barrio Obrero. Es miércoles 8 de junio y se adelanta un día más del Plan Choque que está realizando la Policía en esta ciudad. Se trata, en parte, de redadas a zonas consideradas como rojas según las informaciones que entrega la propia ciudadanía y las estadísticas sobre criminalidad que llevan las autoridades. Y sí: en esos operativos se decomisan armas blancas, dosis de marihuana, se atrapan individuos en líos con la justicia. Pero el objetivo de fondo de estas intervenciones es otro: enviar un mensaje a los delincuentes. Decirles: en cualquier momento podemos caer a sus propias guaridas. De paso el mensaje le llega a los habitantes de Cali: tranquilos, la Policía está en cada esquina, en cada zona vedada por la delincuencia. El fin con las intervenciones es extinguir el miedo que sienten los caleños ante la inseguridad de los últimos meses. Decir, a los cuatro vientos, que se esperan aires de cambio. El Plan Choque funciona con más poder si se torna mediático.En uno de los camiones viajan 15 hombres que integran el Comando de Operaciones Especiales de la Policía, Grupo Copes, proveniente de Sibaté, Cundinamarca. Ellos hacen parte de los 1.400 efectivos que llegaron a Cali desde diferentes departamentos del país para poner en marcha el Plan Integral de Intervención Contra el Delito en la Capital del Valle. Es una estrategia que hace parte del Plan de Seguridad y Convivencia Ciudadana de la Presidencia y que se desarrollará en Colombia en los próximos meses. Sí: hasta ese grupo Copes que está armado con fusiles automáticos de miras infrarrojas, entrenado para operaciones especiales como cazar a guerrilleros como ‘El Mono Jojoy’ o paramilitares como Pedro Oliverio Guerrero, alias Cuchillo, tuvo que arribar a esta ciudad para empezar a detener a la delincuencia. Sólo de enero a mayo de este año, en Cali se registraban, al día, 50 robos diarios. Sólo en esta ciudad, en el mismo periodo, las autoridades contabilizaron 772 asesinatos. Esas cifras están cambiando. El Grupo Copes está dirigido por un teniente que no se debe identificar. Por su cabeza guerrilleros, paramilitares y narcotraficantes darían una fortuna. Capturarlos, darles de baja, es su especialidad. Pero esta vez ira tras raponeros del centro de Cali. La redada en el Obrero comienza a las 3:00 p.m. El momento más agitado para los fotógrafos de la prensa es la bajada rápida de los hombres de la Policía de los camiones. Saltar con un fusil y salir corriendo a tomar una posición. El resto del operativo se desarrolla con tranquilidad. Hay requisas, se detienen a jóvenes indocumentados, se escarba en los pantalones de los indigentes, se les decomisa pipas artesanales para fumar bazuco, bisturis, gramos de marihuana. La rutina es sacudida por el robo de un celular. El hurto acaba de registrarse en la Carrera 10, mientras Wilson Ocampo, la víctima, estaba en un semáforo. Ocampo había puesto su celular sobre el tablero de su vehículo. Dejó la ventana abajo. Pasó un raponero y se llevó el aparato. Emprendió la huida. Robo de rutina en el centro de Cali. Ahora el teniente del Copes corre. Intenta dar con el ladrón. Dicen que se metió a una casa del barrio Sucre, frontera con el Obrero. Dicen que volteó por la panadería de la esquina y se perdió. No es posible dar con él. Para ingresar a las casas se necesita una orden judicial, o voces de auxilio, o una denuncia que señale en cuál de los inmuebles está el sospechoso. En este caso nadie da una pista concreta. El teniente y sus hombres vuelven a lo suyo, la redada.El paso de la Policía por los barrios de Cali genera reacciones de aceptación y rechazo en los moradores. Algunos ingresan a sus casas, miran a los oficiales con hostilidad, cierran las cortinas. En Terrón Colorado, contó el teniente del Copes, vio a niños que le apuntaron con pistolas de juguete y en sus bocas emulaban el sonido de los tiros. El policía, para muchos, representa un enemigo. Con este Plan de Choque en las calles se pretende, también, acercarse a la comunidad, cambiar el pensamiento hostil que se tiene hacia las autoridades. Otros ciudadanos, en cambio, se paran en el marco de sus puertas a mirar el avance de los comandos, y aplauden. Es el caso de Guillermo, un habitante del barrio Sucre. Guillermo sale a la puerta de su casa alabando a la Policía, pero soltando madrazos en cada frase. - Muy bueno que ustedes vengan. Ojalá vinieran día de por medio. Así los hijueputas que tienen azotado a este barrio se irían. Todos los días roban, todos los días meten vicio, dice. Sucre, según las estadísticas de la Policía, es el segundo barrio de Cali en donde más se registran hurtos a personas. El primero es San Pedro. El tercero es San Fernando, en el sur. De ahí, también, la intervención en la zona. Arabella Rodríguez, directora del Programa Cali Cómo Vamos, dice que aunque no se ha medido la percepción ciudadana frente a la inseguridad después de estos operativos (la medición se tendrá a mediados de agosto), Cali se siente más tranquila con la presencia, en cada esquina y semáforo, de la Policía. Pero tiene una duda: Si todo este esfuerzo que se está haciendo no se pierde ante una justicia que se queda corta para responder ante la criminalidad en Cali. ¿Serán enviados a la cárcel los capturados? ¿Los menores infractores tendrán cupo en los centros de reclusión? El General José Roberto León, uno de los altos mandos que hace parte del diseño del Plan de Intervención Integral contra el delito, asegura que si es necesario capturar diez veces al mismo delincuente porque lo dejan libre, lo harán. “Estabilizaremos la ciudad”, asegura muy serio. No sólo con el Plan de Choque. Son en total 14 estrategias encaminadas a disminuir los homicidios y los hurtos. El Coronel Cepeda los enumera: “Plan Plataforma, que son unidades policiales ubicadas en 100 puntos estratégicos de la ciudad; Plan Puestos de Control, que cubre 120 puntos y está encaminado a la requisa de vehículos y prevención del delito; Plan Semáforos, en el que se cubren 50 puntos en sectores donde se registra más hurto; hay un plan en el que hacemos presencia en 15 centros comerciales y 17 puntos turísticos de la ciudad, entre otros”. La estrategia global de seguridad ya deja resultados: 455 capturas hasta el viernes pasado y una reducción del 39% de los homicidios y el 19% de los hurtos, según las cifras de la Policía. Y se seguirá apretando a los delincuentes, dice el General León. No sólo en Cali. También en Palmira y Santander de Quilichao. Con eso se quiere evitar que la delincuencia se traslade a otros municipios ante el acoso en la ciudad. Será una presión duradera, agrega: “700 de los 1.400 hombres que llegaron, permanecerán en Cali hasta diciembre”. Ahora arranca la redada en el barrio La Isla, norte de Cali. El operativo es similar: requisas, solicitud de documentos, incautación de armas blancas. La presencia de los comandos, seguro, espantará a los delincuentes. De momento. El problema, piensa Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos, Cerac, es que sí, toda esta estrategia es plausible, es necesaria, pero llegó a Cali tarde y no se ataca los problemas estructurales de seguridad: narcotráfico, guerrillas, (“la única ciudad grande donde la Política de Seguridad democrática no derrotó a la guerrilla, es Cali”), y el narcomenudeo de droga. El plan, para el analista, no enfrenta de manera directa estas problemáticas estructurales. ¿Qué pasará en diciembre, cuando los policías que llegaron se vayan de la ciudad? se pregunta. El interrogante también lo hacen algunos ciudadanos a los policías en medio del agite de las redadas. Desde los altos mandos, entonces, se lanza una promesa: con liderazgo y el trabajo unido de diferentes instituciones y la comunidad, la seguridad de hoy podrá ser sostenible en el futuro.

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