'Rastrojos' y 'Urabeños' hacen que Trujillo y Bolívar vivan una pesadilla sin fin

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'Rastrojos' y 'Urabeños' hacen que Trujillo y Bolívar vivan una pesadilla sin fin

Julio 07, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
'Rastrojos' y 'Urabeños' hacen que Trujillo y Bolívar vivan una pesadilla sin fin

Seis fueron las personas que murieron en la masacre de Cerro Azul.

Campesinos están atemorizados por los asesinatos y las extorsiones cometidos por ‘Rastrojos’ y ‘Urabeños’.

Cerro Azul parece salir de una postal: casas de madera pintadas de colores, algunas con balcones de los que cuelgan macetas con flores. Una sola calle por la que transitan mulas y caballos cargados de tinas con leche. En una loma está la pequeña iglesia, blanca con puertas y ventanas azules. Al lado, una cruz. Al fondo, el verde de las montañas, donde pastan vacas o se ven sembradíos de café y plátano. El sábado 29 de junio, en la noche, la tienda de Don Gerardo, ubicada justo en la entrada de este corregimiento -a 20 minutos de Trujillo- estaba repleta. Unos tomaban cerveza mientras veían un partido de fútbol, otros compraban la remesa. A dos casas, en el billar, Carlos Alberto, el veterinario y tesorero de la asociación de lecheros, jugaba un chico.Don Gerardo recuerda que él estaba comiendo en la cocina. Su mujer, una de sus tres hijas y su sobrino atendían el negocio. “Tan tan tan tan, escuché. Eran tres hombres con galil que disparaban. Dos jóvenes estaban en el piso y uno entró a rematarlo. No se cómo, pero me volví un héroe, puse las manos en alto y les grité ‘ellos no tienen nada que ver’. Mi sobrino quedó herido, la mujer y la niña se salvaron. Me volvieron nada la tienda”, dice el campesino, con los ojos aguados. En el billar apenas escucharon los tiros salieron a correr. Dicen en el pueblo que Carlos Alberto y un hermano estaban allí. “Como lo vieron correr, pensaron que allí también estaban los que buscaban. Todos se tiraron por una puerta y cuando Carlos lo iba a hacer, le dispararon”, relata uno de sus amigos.En la curva, donde la única calle del pueblo -de no más de 30 casas- se divide en dos, sacaron a Neyebí Gutiérrez, de 54 años, cuando se tomaba un café. Hoy la casa está cerrada con las ventanas tapadas. Los hijos y un sobrino de Neyebí, dicen en el pueblo, estaban celebrando en la tienda. Festejaban que uno de ellos y alias Cara de Niño habían quedado libres. “Allí -y señala diagonal a la tienda, justo abajo de la iglesia- los detuvieron el jueves (25 de junio) con unos fusiles y unas granadas. Uno no entiende qué es la justicia porque los dejaron libres. Acá volvieron, contentos y con plata y se pusieron a beber”, relata una persona de la zona.La Policía atribuyó el hecho a una disputa entre ‘Guerrero’, actual jefe de los ‘Rastrojos’ en el Cañón de Garrapatas y Patarrancia, uno de sus antiguos lugartenientes. Al parecer, entre los muertos y heridos se encontraban tres presuntos ‘Rastrojos’ que trabajan para ‘Guerrero’. “Esta zona, compuesta por los corregimientos de Primavera, Naranjal y Cerro Azul, en Bolívar, es estratégica para estos grupos armados”, asegura el coronel Mariano Botero, comandante de la Policía Valle. Cerro Azul es un cruce de caminos. Tiene una carretera que llega a Primavera, y desde allí se va a una de las entradas al codiciado y nombrado Cañón de Garrapatas, en plena cordillera Occidental y disputado por su salida al mar.Los municipios del norte y centro del Valle en la última década han sido escenario de guerras. Una entre paramilitares y las Farc. Entre ‘Rastrojos’ y Machos’. Entre ‘Rastrojos’ y ‘Urabeños’. La última es la confrontación entre Guerrero y Patarrancia. Parece la canción de Songo le dio a Borondongo. Borondongo le dio a Bernabé..... Caen de un lado y del otro. Y en medio, está la población: el veterinario, el sobrino del tendero, un campesino, dos hacendados...Esos enfrentamientos han generado tres masacres en menos de dos meses, en las poblaciones de La Unión, Obando y en Cerro Azul (corregimiento que aunque políticamente es de Bolívar, tiene mayor relación con Trujillo).En la Unión y Obando, donde mataron a cinco personas, en cada hecho, los móviles fueron la disputa entre ‘Rastrojos’ y ‘Urabeños’, ya que entre las víctimas, presuntamente, se encontraban miembros del primer grupo.En algunos municipios, como Roldanillo, Obando, Zarzal, La Unión, La Victoria y El Dovio, asegura un oficial de la Policía, los ‘Urabeños’ han desplazado a los ‘Rastrojos’, que se encuentran diezmados, aunque no acabados. En Cartago aún se disputan varias zonas.Tras la captura de Diego ‘Rastrojo’, el jefe, en Venezuela, la entrega de los hermanos ‘Comba’ a la DEA y una serie de detenciones y asesinatos a manos de los ‘Urabeños’ esta banda ha perdido terreno y parte de su financiación. Por esa razón se han dedicado al microtráfico y las extorsiones.“Muchos ganaderos, cafeteros, agricultores y la gente del comercio han sido extorsionados. Hace poco a un amigo, que tiene una finca de Trujillo para arriba, le dijeron que ‘Guerrero’ había mandado a pedir dos millones de pesos y cuando mandó a recoger la plata era un adolescente, como de 13 años, el mensajero”, relata un habitante.Parado en una esquina del parque otro trujillense habla en susurros: “El problema son los combos de muchachos, esos que extorsionan o venden droga aquí. Dicen que lo llevan a trabajar a los laboratorios de coca y le pagan con droga, que venden acá. La juventud se está perdiendo”.Un militar, que ha hecho operativos en la zona, le da la razón. Cuenta que en una de estas acciones que realizaron este año contra alias Pokemón, otro de los miembros de la estructura de ‘Guerrero’, encontraron a una adolescente de 14 años visitando al ‘Rastrojo’. “Esos jefes mandan a pedir niñas al pueblo y las suben”, dice alguien de la zona. La ley del monte“De allí para arriba, eso es de los Restrepo, pero ellos no volvieron, manejan todo desde Cali desde la muerte de los dos hermanos. Ese señor era más bueno que el pan, la señora Amparo era también muy buena, claro que tenía su temperamento. Pues por eso fue que les dijo que no les iba a dar un ganado que le pidieron”, señala un campesino de Cerro Azul. “Una noche llegó un comandante de los ‘Rastrojos’ en la zona y les dijo que estaban acampando en su terreno y que les dieran una vaca. La señora les dijo que no tenía por qué dárselas. Días después, un pelado borracho contó que acababan de hacer vaquería. Se les llevaron cinco vacas a los Restrepo. Como que ellos denunciaron en las policías de Trujillo y Bolívar”, relata un conocido de la familia. El 16 de marzo, los hermanos Héctor y Gloria Amparo Restrepo Pareja, de 52 y 62 años, fueron asesinados por hombres armados en su finca ubicada a diez minutos de Cerro Azul.Campesinos de Cerro Azul dicen que después de ese crimen se vio el Ejército y la Policía hacer constantes patrullajes pero luego no volvieron. Ese mes fue dado de baja en un operativo militar alias Juan Pablo, señalado como el que ordenó matar a los hermanos Restrepo.Una fuente de la Policía explica que las disputas entre ‘Guerrero’ y ‘Patarrancia’ empezaron porque el primero quiso quitarle el poder al segundo y entregárselo a ‘Juan Pablo’. “Creemos que ‘Patarrancio’ se asoció con algún narco de la zona para hacerle frente a su antiguo jefe. Ya le ha matado a varia gente”. Arriba, en el CañónA 40 minutos de Trujillo por una carretera mitad pavimentada y mitad de herradura está el corregimiento de La Sonora. Este caserío de 20 casas, con el sonido del río, con las mariposas multicolores y su gente amable, quiere olvidar su historia de violencia pero no ha podido. Un pasado que aún persigue a don Abelardo cuando se acuerda de su madre, una de las víctimas de la llamada masacre de Trujillo de los años 90. Este corregimiento fue una de las zonas más afectadas por las desapariciones, tanto en los 90, como con el Bloque Calima. Allí ahora revelan los paras que dejaron fosas.Y en un descampado, al lado de la carretera, 17 hombres de ‘Guerrero’ se entregaron a la Fiscalía. Al acto vino ‘Guerrero’, pero no se entregó. En el alto de la montaña los paras tenían su campamento, en la zona de Monteloro. Y ahora lo tiene ‘Guerrero’, que se mueve, de acuerdo con las autoridades, con un grupo de entre 70 y 80 hombres.Ahora son los ‘Rastrojos’ los que siembran la muerte. En marzo bajaron a una mujer y la asesinaron en la vereda Cristales. Días después mataron a un expolicía en su finca, entre las veredas Moravito y Cristales. “En estos días ha estado calmado porque el Ejército mató a alias El Cabezón, un ‘Rastrojo’, en Monteloro y como los de restitución de tierras han estado viniendo pues llegan con policías y tropa”, dice un campesino. “Yo no digo nada. Toca ver y callar. Es que esa gente hasta dijo que el que hablara ya tenía lápida”, dice Abelardo.

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