¿Quién frena los cortejos fúnebres que llenan de terror las calles de Cali?

¿Quién frena los cortejos fúnebres que llenan de terror las calles de Cali?

Junio 17, 2018 - 07:30 a.m. Por:
Redacción de El País 
Los cortejos fúnebres

Los cortejos fúnebres deben respetar ciertas normas de tránsito: transitar siempre por el carril derecho, no superar los 60 kilómetros por hora y por supuesto no cerrar vías de manera indefinida.

Archivo de El País

A Harold Guzmán lo intentaron asaltar en medio de una caravana fúnebre. Sucedió el domingo pasado. Harold, un residente de la parcelación Bella Suiza, ubicada en la vía que conduce al sector de La Sirena, transitaba por la zona en bicicleta junto a su esposa y un grupo de amigos cuando, de repente, algunos hombres en moto que hacían parte de la caravana improvisaron una especie de retén para detener los carros y agilizar el paso del cortejo como si tuvieran la autoridad de un guarda de tránsito.

En eso pasaba Harold y uno de ellos, cuchillo en mano, le dijo:

– Me gané esa bicicleta. ‘Bajate’.

Harold se desvió por donde pudo y el ladrón, una vez se percató de que no iba solo, guardó el arma.

Pese al susto, Harold dice que no le sorprendió la escena. Los cortejos fúnebres en la zona en la que reside son paisaje de todos los días. Muy cerca de su casa están los cementerios Jardines de la Aurora, Jardines del Recuerdo y un poco más retirado, el Cementerio de Siloé, así que no es extraño que en un mismo día puedan verse una decena de caravanas mortuorias, algunas de ellas generando zozobra.

Luis, un visitador médico amigo de Harold que prefiere mantener su apellido en reserva - y que fue testigo del intento de robo de la bicicleta - dice que además de los atracos que se presentan en algunos de estos ‘desfiles’ hay otras situaciones como los disparos al aire, que obligan a los vecinos a salir corriendo en sus casas y apartamentos para cerrar ventanas y balcones y evitar ser víctimas de las balas ‘pérdidas’, que en realidad no lo son tanto.

“A ello súmele que se pegan de la corneta de los buses durante el recorrido hasta los cementerios, llevan equipos de sonido a todo volumen, consumen licor y drogas mientras manejan las motos, no portan casco ni chalecos y otros van sentados encima de los buses o en las ventanas de los carros. No cumplen ninguna norma de tránsito y sin embargo uno no ve a las autoridades haciendo algún tipo de control como sí lo hacen con los demás ciudadanos”.

Lea también: Caravanas siguen siendo un dolor de cabeza en las vías de Cali

El periodista Yolián Chaves, quien hace parte del Comité Cívico Por un Refugio Seguro, se pregunta por qué incluso en puntos donde hay un CAI de la policía como en la Calle primera con 56 – el CAI de la Guadalupe – estos cortejos cierran las vías frente a los mismos agentes, “generando un caos total”.

“Se toman la calle, armados, increpan a la gente, prohiben durante minutos el paso de otros vehículos y sin embargo no se ve ningún tipo de seguridad pese a que no solo está el CAI, sino que muy cerca de los cementerios está también la Escuela de Carabineros. Si al ciudadano en pico y placa lo retienen de inmediato para multarlo, ¿por qué no hay esa misma acuciosidad de las autoridades de Cali con estas caravanas?”

En las redes sociales aún están disponibles los videos de lo que sucedió el pasado 29 de mayo en la Avenida Guadalupe con Autopista Suroriental: motociclistas que hacían parte de un cortejo fúnebre no solo cerraron temporalmente todos los carriles de la Autopista, sino que se bajaron de las motos y se ensañaron a puño limpio con los vidrios de los carros de los conductores que intentaban tomar otras rutas.

Hace unos días otro cortejo fúnebre bloqueó durante casi 20 minutos el hundimiento a la altura de Comfandi El Prado. En los videos se escuchan pitos como si un equipo de fútbol acabara de ser campeón, madrazos y tiros al aire.

Ricardo Herrera, subsecretario de Servicios de Movilidad-- algo así como el jefe de los agentes de tránsito de Cali--, dice que los guardas han tratado de intervenir ante los desordenes que generan estos cortejos en la medida de sus posibilidades.

“Pero hay que tener en cuenta que este fenómeno lo atraviesa una problemática de seguridad para los agentes, por lo que se hace necesario la intervención de otros organismos de la Alcaldía. Con otra dificultad: a nosotros nos avisan de estas caravanas solo cuando cierran una vía, cuando tenemos el problema. No hay una coordinación previa”.

Un guarda de tránsito que pidió no ser citado con su nombre por no ser un vocero oficial de la Secretaría, explicó en todo caso que propiamente un cortejo fúnebre no requiere un permiso previo, pero sí cumplir con normas como, por supuesto, no cerrar una autopista durante 20 minutos como sucedió en el hundimiento frente a Comfandi El Prado. En teoría, quien lo haga deberá pagar una multa de 15 salarios mínimos diarios legales vigentes, aunque ningún agente se atreve a poner un comparendo en medio de una muchedumbre armada.

“Estos cortejos que están generado problemas los conforman entre 30 y 70 personas, muchas de ellas con cuchillos y revólveres a la vista, lo que dificulta nuestra labor. Necesitamos acompañamiento de la policía. Además es difícil ejercer los controles porque no sabemos cuándo ni a qué horas van a ocurrir este tipo de actos. Sabemos que la Simón Bolívar con 39 es uno de los puntos de mayor conflicto porque es la ruta de las caravanas que provienen del Oriente, pero para controlarlo habría que tener a diario un escuadrón del Esmad esperando a que suceda algo, lo que no es viable”, dice el guarda.

La Policía en cambio asegura que desde hace dos meses viene implementando una estrategia para intentar prevenir que los cortejos fúnebres se salgan de control.

Según el mayor Víctor Hugo Pulido Guzmán, comandante del Distrito 3, debido a las quejas de la ciudadanía por esta problemática se reunieron los comandantes de Distrito y tomaron una decisión: designar algunas patrullas de cada zona para que visiten las funerarias del cuadrante, asistan a las velaciones, y realicen “labores de inteligencia” para determinar quién es la persona que falleció, de qué manera murió, si pertenecía o no a una pandilla, a una barra brava, a una organización delincuencial, y establecer si el cortejo fúnebre puede ser considerado de alto riesgo.

En ese caso la caravana es escoltada por las patrullas hasta los cementerios. También despliegan policías en puntos estratégicos del recorrido para evitar, como ha ocurrido en otras ocasiones, que pandillas o bandas contrarias a la personas que ha fallecido ataquen el desfile.
Igualmente disponen de agentes que acompañen el cortejo fúnebre en los buses para asegurarse que nadie vaya armado.

“Hace dos semanas capturamos a dos personas que estaban dentro de un bus portando armas de fuego. Fueron judicializados. También hemos establecido que en estas caravanas llevan pistolas de fogueo o de salva para hacer disparos al aire, e igualmente las incautamos”, dice el mayor Pulido, quien reconoce que pese a esa labor, la percepción en la ciudad es que estas caravanas no tienen ningún control, lo que genera una sensación de inseguridad.

“Hay cortejos fúnebres que salen de improvisto de las casas donde algunas personas todavía velan a sus familiares y nos generan problemas. Y aunque quisiéramos, definitivamente no podemos estar en todos lados”.

Harold González, el residente de la parcelación Bella Suiza, asegura que unos metros más adelante de donde intentaron robarle la bicicleta se encontró con una patrulla de Policía, y aunque denunció lo que le había pasado, “no hicieron nada”.

“Mi percepción es que en Cali la autoridad no se hace respetar de quienes generan problemas con estas caravanas, lo que hace que la ciudad por momentos pareciera el Viejo Oeste”.

En marzo de 2017 una caravana de motociclistas que acompañaba un cortejo fúnebre generó caos en la calle 5. Intimidaron con revólveres a conductores que transitaban por el HUV.

Cortejos fúnebres en Cali

En la Avenida Guadalupe con Autopista Suroriental motociclistas que hacían parte de un cortejo fúnebre agredieron a los conductores que buscaban vías alternas.

Especial para El País

Según la Policía, las caravanas también son monitoreadas con las cámaras de seguridad del Centro Automático de Despacho, CAD.

Rituales

El profesor Nelson Molina, del Instituto de Psicología de Univalle, explica que en Cali diferentes grupos han venido desarrollando maneras particulares de vivir el proceso fúnebre.

“La muerte en el Pacífico por ejemplo es asumida como una fiesta colectiva, que ocupa el espacio público, y en ese orden de ideas en Cali puede darse una contradicción de los modelos entre lo urbano y las otras prácticas que no lo son”, dice el profesor.

En otros casos, como lo que sucede en grupos como las pandillas, la muerte se conmemora alrededor de lo que la persona hizo, elementos que fueron simbólicos en su vida: las armas por ejemplo.

“Es una serie de simbologías que también están relacionadas con la expectativa de vida de los jóvenes, una forma particular de vivir el duelo”, agrega Nelson Molina.

Sin embargo, aclara que el punto es que cualquier expresión que se haga en un espacio público se es libre de hacerla siempre y cuando no vulnere los derechos de los demás. “Ningún ejercicio de un derecho puede vulnerar otro derecho. Es ahí donde se define la convivencia”.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad