¿Qué hará el Gobierno para combatir los cultivos ilícitos sin fumigaciones?

¿Qué hará el Gobierno para combatir los cultivos ilícitos sin fumigaciones?

Septiembre 15, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
¿Qué hará el Gobierno para combatir los cultivos ilícitos sin fumigaciones?

En el departamento del Cauca actualmente hay 8660 hectáreas, durante el 2016 han sido erradicadas 704 y en el 2015, 501 hectáreas.

El Presidente Santos dice que no volverá la aspersión, pese a las alertas de la Fiscalía. En 2016 erradicarán 20.000 hectáreas.

El presidente Juan Manuel Santos ratificó que no va a  reiniciar las fumigaciones para erradicar los cultivos ilícitos, pese a la propuesta del propio fiscal general, Néstor Humberto Martínez, para combatir el aumento de las plantaciones de coca.

El fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez, había insistido en regresar a las fumigaciones y pedir una reunión extraordinaria del Consejo Nacional de Estupefacientes, debido al aumento de los cultivos.

El pedido del Fiscal reabrió el debate sobre si era necesario retomar ese mecanismo.

Santos aseguró ayer, en medio del ‘Gran Foro de la Biodiversidad’, que “el Gobierno no va a volver asperjar, no va a volver a asperjar, eso que quede claro, eso ya lo sabemos”.

“Hay algunas personas que están diciendo que hay que reanudar la aspersión, el Gobierno ha estudiado esto y nosotros no vamos a volver asperjar”, respondió.

Según las mediciones del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de Naciones Unidas (Simci), en el país hay al menos 96.000 hectáreas sembradas con arbustos de coca, incremento equivalente al 39 %, con respecto al 2014, cuando fueron detectadas 69.000 hectáreas, número que también había crecido, comparado con 2013, cuando se detectaron 48.189 hectáreas.

Para Martínez este aumento de los cultivos es una “amenaza efectiva para la paz en el territorio”, pues los principales departamentos afectados han sido Cauca, Caquetá, Nariño, Putumayo.

El martes pasado también el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en un informe al Congreso de ese país mostró que Colombia sigue estando en la lista de los países con mayor producción de coca.  

La Oficina de Política Nacional para el control de Drogas de EE. UU. ha llegado a considerar que el número de hectáreas afectadas por los cultivos de coca es similar al de hace quince años, cuando inició el Plan Colombia, cuyo objetivo era, justamente, luchar contra el narcotráfico desde su origen.

El registro histórico del reporte del Simci indica que el número de hectáreas sembradas es cercano al del 2007, cuando el país reportaba 99.000 hectáreas.

Según el Fiscal general, uno de los principales motivos del repunte de la cifra de cultivo de coca es que la erradicación manual no ha podido ejecutarse con éxito en el 2015 ya que solo se intervinieron 14.267 hectáreas.

“La erradicación manual es un verdadero fracaso, lo que se está erradicando en Colombia es sustancialmente menor, no son más de 12 mil hectáreas y la información existente habla de más de 100.000 hectáreas en este momento en el país”, explico Martínez.

El ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, informó que entre el 1 de enero y el 28 de agosto de este año se han erradicado 12.779 hectáreas de coca, y aseguró que esperan erradicar 20.000 hectáreas al finalizar 2016. 

En el informe de la ONU se evidencia que en el 2015 solamente se erradicaron 14.267  hectáreas y se asperjaron 37.199.

Lea aquí: Colombia, el principal productor de coca del mundo: ONU

La fumigación aérea disminuyó desde el 2006 con casi 180.000 hectáreas y después del 2012 estas bajaron aún más, por debajo de las 60.000 hectáreas. Esto evidencia que las hectáreas asperjadas y erradicadas manualmente   son menores en la últimos siete años.

“Con los números que se están manejando en erradicación actualmente no se puede combatir la gran cantidad de dinero que está entrando y refortaleciendo a las bandas criminales y al ELN, incluso empezó a surgir de nuevo el EPL y algunos frentes de las Farc siguen dedicados al narcotráfico en la frontera entre Ecuador y Colombia”, explicó  el analista Jhon Marulanda.

La aspersión aérea con glifosato fue suspendida en octubre del año pasado, por un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que calificó esa sustancia como “probablemente cancerígeno para los humanos”.

El profesor Alejo Vargas, director del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Diálogo de Paz de la Universidad Nacional, consideró que probablemente la erradicación manual y la sustitución tendrán mejores resultados de ahora en adelante: “una cosa era hacer esos procesos con las Farc hostigando a los erradicadores y ahora cómo será con unas Farc cooperando”.

El ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri, explicó que con miras a reducir las cifras de cultivos ilícitos creó la Agencia de Renovación del Territorio, que es distinta a la Agencia Nacional de Tierras, con la cual se buscará dar a los campesinos que están dedicados a cultivos ilícitos una alternativa viable y duradera en el tiempo, para que miren hacia cultivos lícitos.

“Hoy el 70 % o el 80 % de los sembrados de hoja de coca están en los departamentos de Putumayo, Nariño, Cauca y Norte de Santander. En esos municipios vamos a centralizar nuestro mayor esfuerzo, combinando la acción represiva y el apoyo institucional, para que de manera voluntaria los campesinos encuentren otra alternativa de vida”, explicó Iragorri, quien resaltó que gracias a este tipo de iniciativas en departamentos como Santander ya no hay ni una sola hectárea de cultivos ilícitos pues en su gran mayoría fueron sustituidos por caucho y cacao.

Sin embargo, Marulanda sostiene que lo que estipulan los acuerdos de La Habana sobre erradicación, sustitución acompañados de la mano del campesino, no funciona pues ya quedó demostrado en proyectos que se trataron de hacer en años anteriores.

“Los planes de sustitución son inefectivos, primero porque el campesino no gana la misma cantidad de dinero en cierta cantidad de tiempo, si lo compara con los cultivos tradicionales, con los cuales, además, tendrían problemas para comercializarlos, pues no tiene vías para hacerlo”, argumentó el especialista de seguridad.

Por su parte, el profesor Vargas cree que los programas de sustitución son una opción válida y que sería un error afirmar que han sido un fracaso. Dice que debido a fallas en la implementación no se han obtenido mejores resultados.

“Estos programas no han sido consistentes ni serios en el pasado, los campesinos de San José del Guaviare nos decían que efectivamente había programas de sustitución en los que llegaban a orientar durante seis meses, pero después los funcionarios del Estado nunca volvían. Tienen que ser programas serios por cinco a diez años, por lo menos”.

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