“Por la guerrilla siempre he sentido desprecio”: coronel Bermeo, liberado en 'Operación Jaque'

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“Por la guerrilla siempre he sentido desprecio”: coronel Bermeo, liberado en 'Operación Jaque'

Julio 02, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Andrés Felipe Becerra | Reportero de El País
“Por la guerrilla siempre he sentido desprecio”: coronel Bermeo, liberado en 'Operación Jaque'

El coronel Juan Carlos Bermeo, liberado hace cinco años en la Operación Jaque.

Hoy, cinco años después de la Operación Jaque, el teniente coronel Juan Carlos Bermeo habla de ese momento, de su cautiverio, de su vida.

El teniente coronel Juan Carlos Bermeo dice que no vive del recuerdo, pero hoy, cuando se conmemoran cinco años de la Operación Jaque que lo regresó a la libertad tras diez años de cautiverio, recuerda la cara de felicidad de sus otros catorce compañeros que, como él, nunca pensaron que los que volaban en ese helicóptero estaban siendo rescatados. Bermeo, hoy comandante de la Zona Tres de Reclutamiento del Ejército en Cali, habla con mucha seriedad y fortaleza, esas características que le permitieron, incluso, ser el único que no lloró el día de su liberación. El oficial, sentado en su oficina, afirma que siempre ha estado en desacuerdo con la guerrilla de las Farc. Del tema de la paz, dice, prefiere no hablar. Tras el rescate usted dijo varias veces que quería recuperar su carrera ¿Cómo va ese deseo hoy?Voy bien. Esto es un proceso y he ido quemando las etapas de la carrera militar. Cuando fui rescatado era capitán, luego me ascendieron a mayor y el año pasado terminé el curso de teniente coronel y estuve en Bogotá desde que regresé a libertad. Hace casi cuatro meses que estoy en Cali encargado de reclutar al personal que desea estar en las filas del Ejército o de las personas que quieren definir su situación militar. Después de haber vivido el drama del secuestro cualquiera pensaría en cambiar de trabajo, de empresa, de profesión. Usted no lo hizo. ¿Por qué le tiene tanto amor a una institución?Yo ingresé al Ejército no solo por el uniforme, sino por mi pensamiento. Siempre he estado en desacuerdo con la guerrilla de las Farc, en parte, porque el lugar donde yo nací (Pitalito, Huila) ha sido muy afectado por las acciones de la guerrilla y yo me daba cuenta de todo eso. Afortunadamente mi familia nunca fue afectada, pero sí mis vecinos, amigos, conocidos, paisanos.Usted es de las personas que dice que no vive del recuerdo, ¿pero hoy a cinco años de la Operación Jaque qué recuerda de ese momento?La felicidad de todos los compañeros que sabían que habíamos recobrado la libertad. Yo estaba en el helicóptero cerca de los tres estadounidenses y creo que de Arteaga, ellos fueron más expresivos y recuerdo sus caras de sorpresa porque minutos antes todo era incertidumbre. Nunca nos imaginamos que fuera un rescate, solo una comisión. Para mí fue la mejor operación porque por eso estoy acá. Recuerdo la ilusión mía de volver a ver a mi familia, portar otra vez el uniforme, seguir con la carrera militar que había estudiado, con lo que me gusta, yo todavía no estoy preparado para retirarme porque estoy iniciando mi carrera otra vez, diez años después.Su historia también es la de una persona que duró 10 años en cautiverio. ¿Cómo hizo para mostrarse tan fuerte siempre?No es que sea tan fuerte como se dice, pero sí traté de superar los problemas. Desde que salí de la Escuela Militar siempre estuve en área de guerra y eso me fortaleció mucho, entonces estar en la selva no era nada nuevo para mí. Cuando me secuestran, en Miraflores (Guaviare), llevaba apenas 13 días de estar en ese lugar, pero venía de otras zonas donde también había enfrentamientos con la guerrilla.¿Por qué decide durante el secuestro tomar decisiones como no quitarse el camuflado, dejar de fumar, no quejarse e incluso pedirle a sus familiares que no le enviaran mensajes?Trataba de blindarme, no demostrarle a los guerrilleros que estaba sufriendo. No pedía nada, ni cigarrillos, porque con lo que me daban me mantenía y pedir cosas extras era demostrar vulnerabilidad. No me gustaba que mi mamá estuviera todos los sábados en la noche esperando para mandarme un mensaje porque yo, además, no los escuchaba. Eso de oír triste a la madre mía y de mis compañeros no me parecía bueno.¿De qué hablaba con los compañeros de cautiverio?Les daba fortaleza, que no había por qué pelear por cosas innecesarias. Con Íngrid Betancourt hablaba de la vida, de la política, de la situación del país. Hice amistad con los tres estadounidenses, me contaban de su trabajo, de sus familias. En las imágenes del regreso a la libertad se ve que usted fue el único que no lloró. ¿Por qué no lo hizo, por qué no expresar esos sentimientos en ese momento?Es mi forma de ser, ese día y en la mayoría de tiempo del secuestro no me salían las lágrimas, esa es mi reacción. Pero no puedo decir que no lloré nunca. Por ejemplo, cuando me enfermé dos veces de hepatitis, la segunda vez casi me muero. Lloraba de impotencia porque nunca en mí vida me había enfermado y el hecho de estar enfermo y secuestrado fue lo peor. ¿Qué piensa hoy del secuestro?Es lo peor que se le puede a hacer a una persona. Uno no puede ni compartir ni tolerar una práctica como el secuestro. Eso lo hacen las personas sin corazón, sin sentimientos. ¿Qué siente hoy por la guerrilla?Lo mismo que he sentido por ella desde antes de ingresar al Ejército: desprecio. Eso es lo que siento por los mandos altos, por los de las ideologías, las órdenes, Claro que el guerrillero raso, por la misma inmadurez y zona donde se crió, es engañado y ellos, sin querer, se enmarcan en ese juego. Yo me los he encontrado cuando se desmovilizan y solo los saludo y les digo que tomaron la mejor decisión.¿Cómo va la historia de amor con esa mujer que conoció tras la liberación?Bien. Es lo mejor que me ha pasado luego de toda esa pesadilla que viví. A mi esposa, Natalia Hurtado (periodista), la conocí en un concierto por la paz organizado en Leticia para celebrar la Operación Jaque. Me contó que desde la universidad venía siguiendo mi caso y luego empezamos a salir. Hoy llevamos casi cuatro años de casados, tenemos una pequeña que es mi adoración y ella tiene una niña a la cual amo también. Son mis tres ‘chinas’. ¿Cree que se puede llegar a un acuerdo de paz?No quisiera referirme a ese tema.

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