Pandillas y crimen organizado serán el eje de la cruzada contra el homicidio en 2018

Escuchar este artículo

Pandillas y crimen organizado serán el eje de la cruzada contra el homicidio en 2018

Enero 07, 2018 - 07:55 a. m. Por:
Redacción de El País
Agentes del CTI

El 1 de agosto de 2017, en un cruce del barrio Caney, fueron acribilladas dos personas en este Mazda 3. Una de las víctimas fue una hermana de alias Dimax, capturado en 2015 por ser jefe de una oficina de sicarios. Doble homicidio habría sido una retaliación, informó la Policía en su momento.

Foto: Archivo de El País

El 61,6 % de los 1233 homicidios de 2017 en Cali fueron atribuidos a la delincuencia, algunos relacionados con ajuste de cuentas, venganzas y tráfico de estupefacientes. Otro 31, 3 % de los casos respondieron a problemas de convivencia, principalmente riñas y conflicto de pandillas.

La cifra, reportada por el Observatorio de Seguridad de Cali, representa un 5,3 % menos que el 2016 cuando se registraron 1299 homicidios en la capital del Valle, lo que ubica a la ciudad en el tercer año consecutivo con una tendencia a la baja en asesinatos.

Para la secretaria de Seguridad de Cali, María Ximena Román García, se debe seguir trabajando en varios frentes para mantener la tendencia a la baja. Estos son, en concepto de la funcionaria, la atención integral de pandillas, la estructuración de una política pública de seguridad y de convivencia y la desarticulación de más bandas de crimen organizado.

Ya en días pasados el general Hugo Casas, comandante de la Policía de Cali, había dicho que algunos capos, como alias Avestruz, recientemente capturado, se disputan en la ciudad el manejo de territorios, el microtráfico en los barrios y hasta las oficinas de cobro.

La Secretaria, aunque no desconoce esta realidad, dice que hay que mantener el programa Tratamiento Integral a Pandillas, TIP, porque “nos hemos dado cuenta que con la reintegración de estas personas a la sociedad logramos una reducción en los homicidios de hasta el 50 %. Estamos trabajando en las zonas donde se nos incrementó el delito el año pasado y que son críticas”.

Frente a las bandas de crimen organizado, Román García dice que para este año se pretende desarticular 15 estructuras, algunas de ellas oficinas de cobro. Fiscalía y Policía tienen un completo inventario de las bandas, relata.

“Los cultivos ilícitos en Tumaco, que nos están haciendo mucho daño acá, y la salida de drogas por Buenaventura, junto al contrabando, están relacionados con los ajustes de cuentas que se dan en Cali. La ciudad no es solo la capital del Valle, sino del suroccidente colombiano y por eso hay que verla de una manera multidimensional”, argumenta la Secretaria.

Juan Pablo Paredes Campo, alto consejero para la Seguridad, señala que otra de las apuestas de este año para consolidar la tendencia a la baja en la criminalidad es reducir la tasa de homicidios, la cual el 2017 cerró alrededor de 50 asesinatos por cada cien mil habitantes, más del doble de la media nacional que se ubica en 24.

La meta para 2018, dice el funcionario, es cerrar el año con 35 o 40 homicidios por cada cien mil habitantes.

“Para lograr eso necesitamos una reducción del consolidado total de 2018 versus el de 2017, la cual debe ser mínimo de dos dígitos, es decir, cerca de un 10 %”, explica Paredes Campo.

Afirma que en años anteriores Cali llegó a tener una tasa de hasta 125 homicidios por cada cien mil habitantes y meses con 239 asesinatos, como diciembre de 2001, el más violento en 25 años. “La tasa la tenemos en más de la mitad, pero seguimos lejos de la media nacional”, reconoce Paredes Campo.

Por su parte, Katherine Aguirre Tobón, investigadora asociada del Instituto Igarapé de Brasil, dice que la reducción de más del 5 % en los homicidios es importante, pese a que hubo algunos periodos violentos en 2017.

Datos del Observatorio de Seguridad de Cali indican que los meses con más homicidios el año pasado fueron julio (129 asesinatos), octubre (108 asesinatos) y diciembre ( 139 asesinatos).

“Es fundamental una política de seguridad consistente y transparente basada en datos de la Policía y demás instituciones de seguridad que permita identificar puntos focales, factores de riesgo y comunidades en riesgo. Sé que eso lo hacen, pero la ciudad debe tener un conocimiento de las políticas que se están llevando a cabo”, relata Aguirre Tobón.

La investigadora en seguridad se muestra preocupada con la intervención del Ejército como un modelo para controlar la violencia en la ciudad. “A mí eso me muestra una debilidad de las autoridades locales porque el Ejército es choque y no estrategia”, expresa.

Héctor Hugo Montoya Cano, personero de Cali, entre tanto, considera que es urgente continuar con los centros de protección de personas para evitar las riñas en momentos de exacerbación, tal como se implementó en la Feria cuando 500 personas fueron conducidas a un centro temporal para este fin.

El año pasado 158 personas fueron asesinadas en riñas y hechos de intolerancia, un promedio de 13 homicidios por mes, según el Observatorio.

El funcionario se muestra de acuerdo con mantener el programa de pandillas, esto sumado al trabajo con los barristas de equipos de fútbol. “Estos mecanismos fortalecen la convivencia y elevan la tolerancia”, concluye.

Pandillas y política de seguridad

La continuidad del Tratamiento Integral a Pandillas, TIP, un programa dirigido a jóvenes de las comunas 1, 13, 14, 15, 16, 18, 20 y 21, sigue este año como una de las estrategias de la Alcaldía para arrebatarle jóvenes a la delincuencia.

Así lo dio a conocer la Secretaría de Seguridad, al tiempo que se conoció que al finalizar este año el Municipio radicaría en el Concejo los textos de las políticas públicas de seguridad y convivencia, proyectos de ciudad que han sido reclamados en debates por esta Corporación.

Juan Pablo Paredes, alto consejero para la Seguridad de Cali, indica que actualmente las políticas están en fase de estructuración, es decir, en etapas preliminares de diagnóstico.

“Estamos armando la columna vertebral para amarrarlas al Plan de Desarrollo de la ciudad. Van a ser un referente para combinar la prevención y la capacidad operacional con toda la inversión social, esto con el fin de reducir las cifras de violencia”, cuenta el funcionario.

La implementación de una política pública de seguridad ha sido reclamada no solo por el Concejo de Cali, sino también por entes como la Personería al argumentar que la capital del Valle necesita una hoja de ruta clara para combatir la delincuencia.

Operativos y apoyo económico

Para este año las autoridades se han fijado desarticular, al menos, quince organizaciones que tienen que ver con el homicidio en la ciudad, según informó la Alcaldía.

El general Hugo Casas, comandante de la Policía de Cali, dice que se buscará mantener la coordinación operativa con la Fiscalía para lograr resultados conjuntos.

“Que los objetivos sean los mismos de la Fiscalía y en eso estamos desde el nivel central de la Policía Nacional y el señor Fiscal General de la Nación”, expresa el General.

Juan Pablo Paredes Campo, alto consejero para la Seguridad de Cali, insiste en que el crimen organizado no solo es un problema de Cali, sino del país.

“Estas bandas se han sofisticado al punto que no solo se dedican al narcotráfico, sino que tienen un ‘cluster’ del crimen. Un grupo se puede dedicar a la cocaína, pero otro, que responde a la misma estructura, vende drogas sintéticas; otro a la minería ilegal y otro al gota-gota para lavar el dinero de la banda y poner a circular el efectivo.

Acuden también a tercerizar trabajos de sicariato. Es algo complejo que va más allá de desarticular una banda”, cuenta.

Este año la Alcaldía tiene disponible $20 mil millones para fortalecer la Policía y la Fiscalía, en especial los sistemas de análisis criminal.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad