Monseñor Epalza, la voz de la verdad sobre la violencia en Buenaventura

Monseñor Epalza, la voz de la verdad sobre la violencia en Buenaventura

Enero 25, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Ana María Saavedra S | Editora de Orden

Monseñor Héctor Epalza lleva diez años como obispo del Puerto. Y en ese tiempo, pese a las amenazas y al cansancio por exceso de trabajo no se ha callado. “Nunca me he abstenido de decir la verdad”, dice.

La voz es fuerte, pausada. Habla desde el púlpito, mientras la Catedral está llena. Son las 11:00 de la mañana del miércoles y se cumplen 43 años de la muerte de monseñor Gerardo Valencia, el primer obispo de la Diócesis de Buenaventura.Hoy esa función la cumple monseñor Héctor Epalza, un santandereano, criado en el Valle, que hace diez años llegó a esta ciudad de contrastes: es el principal puerto del país y al mismo tiempo es una de las más violentas y con más pobreza en Colombia.“La violencia todo lo destruye. Todo lo acaba (...) Ahora vienen las elecciones a la Alcaldía, al Concejo, la Asamblea y a la Gobernación, Buenaventura necesita líderes comprometidos. No esos que dicen aquí vengo por lo mío. Eso no es servir al pueblo sino saquear al pueblo. Por eso les pido no vendan sus votos por dinero”, predica monseñor ante sus fieles. Allí, en la catedral, cuando predica habla fuerte. Denuncia. Desde el púlpito monseñor Héctor Epalza se ha convertido en la voz de las víctimas y de los pobres del Puerto. Desde el púlpito ha hablado de corrupción, violaciones, ‘casas de pique’, desplazados... Y ha llamado a un compromiso para romper con una historia de indiferencia. Desde el púlpito invitó a los bonaverenses a la marcha ‘Entierro de la violencia para vivir con dignidad’, en la que el 19 de febrero del año pasado cientos de personas recorrieron las calles principales vestidos de blanco. En el 2007 fue amenazado por sus denuncias sobre la violencia. Pero no se calló, al contrario, sigue siendo la voz de los que no son escuchados. Y el año pasado tuvo que abandonar por unas semanas el Puerto por un tratamiento médico, debido a cansancio crónico y gastritis alcalina.Las largas jornadas que tuvo que enfrentar en las reuniones con los delegados del Gobierno durante la primera parte del plan de intervención hicieron que se saltara comidas y sus horarios fueran de más de doce horas. Y a sus 74 años, el cansancio le pasó factura. Pero no pasó mucho tiempo fuera de Buenaventura. Regresó y su voz volvió a retumbar.Usted en la homilía de hoy habla de las enseñanzas de monseñor Gerardo Valencia. Sus palabras son de una actualidad impresionante. Él fue la voz profética que gritó contra la marginación y el subdesarrollo que en ese tiempo vivía Buenaventura y que años después sigue.Él fue tachado como el ‘obispo rojo’ por sus posiciones, por estar del lado de los pobres. Usted tiene posiciones similares, es la voz disonante. ¿Cree que lo pueden tachar igual?Esos calificativos no tienen importancia. Hay una expresión que recuerdo le oí al obispo brasilero Hélder Cámara cuando estábamos en Roma, él aseguraba que cuando estábamos con los ricos nadie nos dijo nada y ahora que estamos de parte de los pobres nos critican.Hace casi un año se dio la marcha que motivó la intervención del Presidente. ¿Los 30 puntos que se acordaron en las mesas de trabajo con el Gobierno se han cumplido?Se van cumpliendo, yo diría, poco a poco. Pero a veces no todo depende del Gobierno Nacional sino del Departamental y de la Administración local.Dije cuando vinieron a hacer una evaluación que en Buenaventura había más de mil sordomudos, pero que me daba cuenta que el Gobierno local aquí también era sordo y mudo.Se dicen las cosas y no se cumplen. Mire cómo con la parte deportiva no ha pasado nada. Se promete mucho en la campaña y no se cumple nada.En la calidad de la educación queda mucho por hacer. En las pruebas Saber los resultados de Buenaventura dejan mucho que desear, son pocas las instituciones que tienen una buena calificación. La cobertura para la zona rural es mala. Y en la salud, Buenaventura tiene 60 camas para una población de 400.000 personas, ¿cómo puede decir la Secretaria de Salud que todo funciona? Al hospital Santa Sofía la gente le dice ‘Santa Agonía’ por el mal servicio.Con la intervención se han visto visitas del Presidente, de sus ministros y asesores, pero integrantes de la Mesa de la Marcha hablan de que los planes no se han concertado con la comunidad.Es una contradicción, he sido muy crítico. Hay una falta de comunicación para que la ciudadanía se entere de qué obras se están realizando.Luis Gilberto Murillo, alto consejero para el Pacífico, apenas está empezando a tomar cartas. Espero que se ponga al tanto de la situación. Tenemos que estar pendientes de los compromisos. Por ejemplo, el Gobierno dijo que en ocho meses Buenaventura va a tener agua, vamos a ver si cumplen, no creo. Soy muy incrédulo, soy como Tomás, ver para creer. Hay veces los recursos no llegan, hay trabas burocráticas y no se es eficiente.También se ha dicho que la inversión de US$400 millones anunciada para todo el Pacífico no es suficiente.Se lo dije al Gobierno muy claro, US$400 millones para Buenaventura es nada. Aquí ha habido un atraso de décadas. Y ese dinero es para todo el Pacífico y en Guapi y Tumaco, también se requiere mucha inversión. La parte rural de Buenaventura está con un atraso impresionante. No se pueden hacer cuentas alegres pensando que ese dinero vaya a alcanzar.Usted dice que aquí son sordos. Desde el 2013 denunció por meses la existencia de ‘casas de pique’ y las autoridades, tanto locales como nacionales, lo negaban, solamente lo reconocieron el año pasado.La verdad no se puede ocultar. Más fácil cae un mentiroso que un cojo. La realidad social de Buenaventura es muy compleja, yo hablaba en la predicación del caso de una señora violada y desplazada en la Comuna 12. La violencia todavía se da en Buenaventura, es una realidad que la golpea.Van tres cuerpos desmembrados encontrados este año y la respuesta de las autoridades es que eran del año pasado. Yo les digo, qué importa si son del año pasado, es un drama de barbarie que muestra que la maldad sigue allí. El temor sigue. El caso de esa señora lo demuestra, a ella le tocó dejar su casa por que la presionaban y atentaron contra su dignidad de mujer.En el plan de choque del Ministerio de Defensa y de la Fiscalía se han dado capturas importantes de personas relacionadas con los desmembramientos. ¿Ha servido la intervención?Ha mejorado la situación, pero todavía queda mucho por hacer a todos los niveles. Le pido a la ciudadanía que no se canse ni sea indiferente sino que estemos vigilantes con Buenaventura y los compromisos a los que llegó el Gobierno. Buenaventura vive una crisis humanitaria todavía. Siguen las fronteras invisibles, las desapariciones, los desplazados, el soborno, el ‘boleteo’, el reclutamiento de los menores en los barrios. Y los que se niegan a pertenecer a los grupos son amenazados.Se dice que la violencia se ha desplazado a la Comuna 12.En diciembre del año pasado en la Comuna 12 el párroco me mostraba que muchas tienditas de esa zona habían tenido que cerrar por el ‘boleteo’. ¿Cuáles son los males de la ciudad?Los mayores males de Buenaventura son la indiferencia, la corrupción administrativa, la falta de solidaridad.Desde septiembre tenemos 663 indígenas de la cabecera de San Juan en el coliseo de El Cristal y no pasa nada. Vino un delegado de la Gobernación del Valle y lo que él quería era que los indígenas regresaran a toda costa a sus tierras sin ninguna protección.¿Cree que con los anuncios de inversiones y medidas se podrá salir de esta crisis de violencia?Ojalá, quisiéramos que la ciudadanía reaccionara. Pero este año va a ser electoral y la política va a acaparar la atención, lo que es una lástima. Nosotros no podemos tapar el sol con las manos de esta realidad que vive su Buenaventura.Usted daba un mensaje ahora en la misa, de que no vendieran su voto.Eso es lo difícil porque como no hay educación ni conciencia ciudadana se sigue eligiendo personas que gastan mucho dinero en la campaña, prometen mucho y luego no cumplen.Hay un grupo de 17 o más personas aspirando a la Alcaldía, sería bueno que ellos dijeran qué padrinos tienen, quién les va a financiar la campaña, porque como dice el dicho ‘el que paga manda’ y quien llega a la Alcaldía con votos comprados, después debe favores y tiene las manos amarradas. Y así no puede servir al pueblo de Buenaventura.Usted ha sido muy crítico con la Administración Municipal y su relación con ellos, se dice, no ha sido muy buena.Ha sido una relación muy respetuosa, pero yo nunca me he abstenido de decir la verdad. Cuando la marcha para enterrar la violencia y vivir con dignidad de la Alcaldía, alguien, no sé quién, dijo que la marcha y el manifiesto era contra la Alcaldía. Y les dije públicamente, muestren de esos siete puntos que le pedimos al Gobierno cuáles son contra ustedes. Ninguno, todos son a favor del pueblo.

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