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Jóvenes del Pacífico proponen ideas para frenar impacto del conflicto en niños de la región

Febrero 17, 2020 - 11:30 p. m. Por:
Redacción de El País
Jovenes del Pacífico afectados por el conflicto

Un total de 38 jóvenes líderes de Buenaventura, Tumaco y Quibdó se reunieron en un hotel de Ciudad Jardín, sur de Cali, para discutir cómo dar solución ante los problemas que aquejan sus regiones.

Jaír Fernando Coll Rubiano / El País

El reclutamiento forzado de menores en algunos barrios de Buenaventura, el desplazamiento de miles de familias en Tumaco por la guerra de la coca y el enfrentamiento entre grupos armados ilegales en Chocó son algunos de los recientes hechos que han hecho crítica la situación en estos municipios del Pacífico colombiano, lo que también llega a afectar a la niñez.

Precisamente, 38 jóvenes de dichos sectores se reunieron entre el lunes y el jueves de la semana pasada para compartir experiencias de liderazgo y plantear soluciones al respecto. El encuentro tuvo lugar en el Hotel MS 100, en el barrio Ciudad Jardín, sur de Cali, y fue organizado por la Fundación Plan, que trabaja para mejorar las condiciones de los menores de edad en el país.

“En diciembre del 2016 iniciamos el programa ‘Liderando por la paz'  (financiado por el Gobierno de Canadá) que busca impactar a jóvenes que han sido víctimas del conflicto armado o viven en territorios que implican un riesgo alto para ellos. Por eso, nos hemos enfocado en los departamentos de Chocó, Valle del Cauca y Nariño”, explicó Gabriela Luna, gerente del programa.

Las cifras del Registro Único de Víctimas, RUV, señala que Buenaventura es el municipio con las cifras más críticas, con 89.702 menores de edad afectados por el conflicto armado. Pero en el Pacífico también sobresalen los indicadores de Tumaco, Nariño, con 53.143 casos, y Quibdó, Chocó, con 15.145.

De acuerdo con Luna, “la forma en la que ha mutado el conflicto en Buenaventura no es el único problema del Puerto, porque también hay dos temas adicionales, como la lucha de comunidades organizadas por la garantía de derechos básicos, como la salud, y la delincuencia juvenil en barrios vulnerables. Todos estos hechos afectan de forma directa a los niños, niñas y adolescentes”.

Hasta la fecha, el programa ha logrado la participación de 141.160 personas, de las cuales el 82% han sido mujeres y por lo menos 35.964 corresponden a la juventud y la niñez.

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Buenaventura: paz desde las redes

Una de las estrategias para hacer frente a la violencia en Buenaventura se llama Eleggua Comunicaciones, fundada en agosto del año pasado y que al día de hoy cuenta con 10 miembros.

“El propósito nuestro es utilizar las redes sociales y el periodismo comunitario como excusa para empoderar a los jóvenes tanto de la zona rural como urbana”, explicó Jainer*, uno de los integrantes de la organización. “Promovemos el no consumo de sustancias psicoactivas, la no delincuencia y la no vinculación a los grupos armados ilegales de la zona”.

De 308.188 habitantes que tiene Buenaventura, 195.584 son víctimas del conflicto armado.

De acuerdo con el joven, no solo preocupa que en algunos barrios haya presencia de las bandas La Local y La Empresa, que son las que cuentan con más poder en el Puerto, sino también agrupaciones “no muy comunes que quieren ser autónomas de esas dos” y que no se identifican ante la población.

A esto se suma la presencia de disidencias de las Farc en zona rural de Buenaventura, en especial en el Bajo Calima, además de “algunos actos simbólicos del ELN, como la aparición de banderas”.

Explicó que ante el reclutamiento forzado por parte de esas agrupaciones, algo denunciado a finales del año pasado por la Defensoría del Pueblo, la estrategia de Eleggua Comunicaciones también promueve la educación y la cultura para evitar que más menores caigan en este flagelo.

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Tumaco: una política juvenil

En Tumaco se viene librando una guerra entre tres narcos que buscan apropiarse de la estructura disidente Oliver Sinisterra, los cuales son ‘Zarco’, ‘Allende’ y ‘El Gringo’, que antes estaban bajo el mando de ‘Guacho’, abatido en 2018. Se trata de una guerra que a finales de enero pasado provocó el desplazamiento de 3.301 personas provenientes del consejo comunitario del Río Chaguí, de los cuales 1.035 eran niños y niñas.

“En Tumaco tenemos una política pública que no se actualiza desde el 2011 y no solucionan las necesidades actuales de los habitantes ni responden a la transición como Distrito Especial en la que nos encontramos en estos momentos. Por eso estamos trabajando con la Alcaldía para actualizarlas”, anotó Camila*, de la Plataforma Distrital de Juventudes de Tumaco.

Las cifras del Registro Único de Víctimas, RUV, señala que, en Tumaco, 53.143 menores de edad han sido afectados por el conflicto armado.

De acuerdo con la joven, pese a que se establecen agendas o proyectos, es muy poco lo que se ejecuta y tampoco se ha fijado un rubro económico fijo para su respectiva realización.

“En el marco del conflicto, algunas mujeres de nuestro territorio son obligadas a estar con miembros de bandas, grupos armados organizados y hasta con la Fuerza Pública. Sin embargo, como juventud, creemos que estamos en un momento clave para trascender y estar empoderada”, destacó Camila.

Quibdó: transformación social desde el arte y el deporte

El Chocó siempre ha sido blanco de todos los dolores que han aquejado el conflicto armado en su historia. Actualmente, sobresale ser el segundo departamento con más casos de reclutamiento forzado en 2019, con 34 casos, después de Antioquia, así como el confinamiento de comunidades enteras a raíz de constantes enfrentamientos entre grupos armados ilegales y el desplazamiento de familias por estas mismas razones.

Su capital, Quibdó, es un gran receptor de todos estos problemas y a los cuales buscan hacerle frente desde ‘Plan 25’, un programa que trabaja con niños y jóvenes en zonas vulnerables de la ciudad desde el deporte y la cultura.

“Tenemos cobertura en 10 barrios de Quibdó, de los cuales contamos con 200 niños con los que realizamos actividades de fútbol y balonmano, así como 50 menores en el tema cultural, cuyo enfoque es la pintura”, destacó Rodrigo*, uno de los líderes de la iniciativa.

Chocó es el segundo departamento con más casos de reclutamiento forzado en 2019, con 34 casos.

De acuerdo con este, “tenemos la ventaja de resolver nuestros problemas en común, que es la violencia histórica que siempre nos ha afectado. La mayor necesidad de la niñez en Quibdó es la formación académica y al haber jóvenes no vinculados a escuelas, las bandas aprovechan para reclutarlos”.

En consecuencia, indicó que uno de los propósitos actuales de la estrategia es crear células de 25 niños en cada barrio en donde se tiene incidencia.

*Nombres cambiados por seguridad.

En cifras

De acuerdo con el Registro Único de Víctimas, de 308.188 habitantes que tiene Buenaventura, 195.584 son víctimas del conflicto armado. 160.768 son por desplazamiento forzado, 6813 por confinamiento, entre otros.

En Tumaco, 99.430 habitantes son víctimas, con 96.485 casos de desplazamiento, 4599 por homicidio, etc.

En Quibdó, 61.169 son víctimas, 59.073 son por desplazamiento, 3910 por amenaza, etc.

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