"Es más importante conseguir la paz, que tener la razón": sacerdote Enrique Silvestre

"Es más importante conseguir la paz, que tener la razón": sacerdote Enrique Silvestre

Septiembre 26, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Paola Andrea Gómez P. | Jefe de Información

Expocatólica tiene este viernes, en el centro comercial Premier, zona ferial con 120 expositores, una sala santa y de reconciliación y también un Catolikids.

El sacerdote Enrique Silvestre, que ha vivido experiencias de posconflicto en Honduras, comparte su visión sobre la reconciliación.

El sacerdote Enrique Silvestre Agramunt dice que en Honduras conoció el mundo. Y lo dice así porque al llegar a la provincia de Santa Bárbara, en 1971, dejando atrás su vida en España, tuvo que iniciarse como misionero en una mina de 1.500 personas, donde había corrupción, prostitución y muertos a diario. Durante muchos años recorrió las aldeas días enteros, conoció la pobreza y la violencia por dentro, incluso familias con cinco hijos y cinco muertos a cuestas. Y en ese universo aparentemente destruido, logro construir un modelo de trabajo reconocido hoy en el continente, por sus efectos en el matrimonio, como base de la familia, y la familia como corazón de la sociedad. En esta misión lleva 10 años, que él define como un trabajo de evangelización y producción de la tierra, donde la mujer recobró la dignidad.Su experiencia y su mirada al proceso de paz en Colombia las compartirá esta mañana en el conversatorio ‘Familia y Mujer en escenarios de reconciliación y posconflicto’, en el marco de Expocatólica Cali:Usted cuenta que ha vivido cuatro golpes de estado en Honduras. ¿Cómo se trabaja en la familia y en la reconciliación, en un país con una crisis institucional tan grande?Lo percibí siempre como una oportunidad. En vez de echarme para atrás, iba para adelante. Siempre frente a las cosas difíciles cojo más fuerza. ¿Es posible que un golpista perdone a uno de la resistencia? ¿Es posible que uno de la resistencia perdone a un golpista? Trabajé mucho en ello y se consiguió, dedicándole mucho tiempo. Si no hacemos nada todo se complican más.¿De acuerdo con su experiencia, cómo se ha buscado la reconciliación en otras países de Centroamérica? Hemos vivido el sandinismo en Nicaragua, los golpes de estado en Honduras y El Salvador y la situación de Guatemala: cien mil muertos, 40.000 desaparecidos. La Iglesia siempre ha tenido algo qué decir: la paz viene si hay justicia. Y eso ¿qué significa? en los golpes de estado, los golpistas tienen que ser juzgados, si no hay justicia no va a venir la paz. Y eso mismo planteamos en El Salvador y Guatemala: todas las muertes que ha habido de laicos, sacerdotes, el obispo, Monseñor Romero. Y por eso hay mucha gente que hasta que esas muertes no se aclaren no darán un paso para la reconciliación. Entonces, la justicia es necesaria para que haya la paz. Ese es uno de los clamores más grandes en Colombia: que haya verdad y justicia. ¿Qué se pueda aplicar de esa experiencia en nuestro país?Yo soy cristiano. Creo en el perdón. Para que llegue el perdón a este país se tienen que conscientizar ambas partes. No sé si son capaces. Van a saber perdonar, o no van a saber perdonar. En España tuvimos casi 40 años de Franco. Pero murió Franco y llegó un presidente que trabajó en la reconciliación, sentó a todas las partes, se aceptó el comunismo tranquilamente y fueron capaces de reconciliar. Fueron capaces de olvidar el franquismo, la guerra del 36, los muertos y comenzar de nuevo. Siempre ha habido problemas en España porque la izquierda también han pedido que le reconozcan los muertos. Pero fueron capaces. Cuando leía todas las cosas de Colombia me preguntaba ¿serán capaces las partes de sentarse y decir: podemos comenzar de nuevo? ¿Podemos decir punto y aparte? En países como el nuestro, con tantas venas abiertas, preocupa también cómo hay que prepararse para todo lo que traerá el posconflicto. Todo es cuestión de tiempo. Compara el caso de Europa, las dos guerras mundiales: 67 millones de personas muertas. En el caso de Rusia: 28 millones de personas; el caso de China: cuarenta y tantos millones. En España, la guerra civil: un millón de muertos. Mire cuan complejas esas realidades. Pero hubo otro camino. Yo creo en eso, hay que buscar la paz. ¿Y frente a una polarización tan grande, entre quienes creen y no creen en el proceso de paz, qué hacer? Hay que preguntarse: ¿somos capaces de perdonar? Lo pongo en términos más religiosos: qué es más importante tener la razón o conseguir la paz. Que venga el gobierno y les diga: Es que yo tengo la razón, es que ellos tienen que ceder o que venga la guerrilla y les diga: nosotros tenemos la razón. Alguien tiene que ceder. Es más importante conseguir la paz que tener la razón. ¿Y qué decirle a la sociedad, al ciudadano común, en un panorama tan polarizado como este?Que hagan todo lo posible para que la paz suceda. Eso está en la posición interior de cada persona. La fe en que la reconciliación puede venir. Hay que creer en la paz y en la reconciliación. Mira la frase de Jesús: el que persevera hasta el final ese se salva. Usted vino a Cali a participar en Expocatólica, para hablar de la familia y la mujer en el posconflicto. ¿Cómo cree que debe ser la presencia de la mujer en ese escenario?Yo le hago una pregunta: ¿Si los gobiernos estuviesen integrados por mujeres habría guerras? La mujer está más capacitada que el hombre para la paz, para la reconciliación, para saber perdonar, aunque claro hay algunas que son como hienas. No se puede marginar a la mujer de los procesos de reconciliación de paz de familia. Mientras no tengamos en cuenta a la mujer no conseguiremos la paz .¿En ese mismo camino, cuál cree que deba ser el papel que asuma la familia en una sociedad que se reconstruye tras el conflicto?En lo que más creo es en el familia, porque nací en ella. Fui educado por un padre analfabeta y mi mamá estaba un poquito más formada. Mi mamá nació en 1900, vivió la guerra, pero el amor de ellos nos marcó y pudimos enfrentar todas las situaciones, incluyendo la Guerra Civil Española. Vivíamos escondidos, amontonados, incluso con nuestros abuelos. Pero había amor y nos enseñaron a trabajar. Esa imagen de la familia unida, a pesar de la dificultad, me ha marcado. Eso es lo que yo predico: que la familia esté unida, porque pienso que si salvamos la familia, salvamos la sociedad. Y si salvamos el matrimonio, salvamos a la familia. Siempre que el matrimonio tenga unas bases sólidas. ¿Vale la pena que trabajemos con la familia? Claro que sí. Cuando los esposos se aman, su familia camina y la sociedad camina. El programaEl Congreso Viva la Reconciliación, en el marco de Expocatólica, tendrá la siguiente programación para hoy, en el centro comercial Premier, del Limonar: 9:00 a.m. Conversario: Familia y mujer en escenarios de reconciliación y pos conflicto. Participantes: Presbítero Enrique Silvestre, la hna Carmiña Navia y Xiomara Balanta. 11:00 a.m. Proceso de paz en Colombia y pos conflicto. Participantes: León Valencia, Rosemberg Pabón, Gustavo Salazar y Andrés Santamaría. 2:30 p.m. El servicio de la caridad por la reconciliación y la convivencia. Participan: monseñor Julio García, presbítero Carlos Cárdenas y experiencias en Diócesis.Sábado: 9:00 a.m. Rol de la religión en la transformación de los conflictos y violencias del país. Participan: monseñor Darío Monsalve, monseñor Iván Marín, mesa interreligiosa.11:00 a.m. Memoria y testimonios evangelizadores de reconciliación y paz. 11:30 a.m. Hacia una iglesia constructora de reconciliación y convivencia. Vicaria para la reconciliación y la paz. Observatorio de Realidades Sociales y CIURC.

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