"El Catatumbo ha sido abandonado por el Estado": obispo emérito de Tibú

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"El Catatumbo ha sido abandonado por el Estado": obispo emérito de Tibú

Julio 15, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Elpaís.com.co | Colprensa

Monseñor Leonardo Gómez, quien ha trabajado con las comunidades del Catatumbo, analiza la causa de las protestas que ya llevan más de un mes en la zona.

Monseñor Leonardo Gómez, obispo emérito de Tibú y quien trabajó durante seis años de la mano de las comunidades, asegura que la zona del Catatumbo ha sido relegada por el Estado y debido a eso el campesinado ha visto que a las buenas no los escucharon y a las malas empiezan a sentar un precedente de agotamiento. ¿Por qué hay tanto inconformismo en esa zona del país?El Catatumbo ha sido supremamente abandonado por el Gobierno. El campesinado allá tiene muchos años de abandono, de lejanía, de falta de presencia estatal y en esa perspectiva los campesinos ha sido gente muy sufrida y aguantadora. Hubo muchos intentos de marchas; sin embargo, la gente de allá ha sido muy pacífica.¿En su experiencia como obispo se trabajó en esa difícil situación?Con ellos veníamos trabajando en varios aspectos. Por ejemplo, en mi época, uno de los problemas que teníamos era la falta de educación, no había ni escuelas oficiales, pero la Diócesis de Tibú implementó un programa de maestros misioneros con jóvenes para que regalaran un año. Tuvimos la oportunidad de hacerlo, porque el Gobierno no ponía los maestros que se necesitaban.¿Cómo vive un campesino allá?Es una vida bastante sacrificada, hay gente acomodada que puede ser el trabajador de Ecopetrol. Tienen todas las posibilidades. Pero la gran mayoría de la gente es muy pobre; sobre todo la del campo.  Lo poco que cultivan no hay cómo sacarlo porque no hay carreteras apropiadas, tocaba todo al lomo de mula. Veo normal que ahora la gente esté organizada y haya tomado más conciencia de su situación y que tienen derechos. Y el origen de las protestas...Están reclamando derechos de desarrollo humano como son educación, vivienda, carreteras, salud. Lo veo normal, hay que apoyarlos. Ojalá el gobierno de Santos mire esa zona tan marginada durante tantos años. Allá se explotó mucho el petróleo y se benefició a los trabajadores y la gente de ahí. Pero el gran pueblo nunca vio los dividendos, nunca tuvo ninguna posibilidad de emerger. Creo que las protestas se dan por la carencia de esos derechos fundamentales. En su concepto, ¿qué se necesita para que la situación cambie? Sobre todo en agricultura es clave que haya incentivos para cultivar, que los campesinos vean oportunidades, darles la posibilidad de sembrar y modernizar los campos, tengo mucha esperanza para que eso pase y logren salir adelante luego de tantos años de esfuerzo. Necesitamos que el Gobierno asuma una mayor responsabilidad. Hoy la paz tiene un nuevo nombre y es desarrollo. Donde hay desarrollo humano integral, educación y trabajo para la gente, hay paz. ¿Puede haber infiltrados de grupos armados en las movilizaciones? Todos saben que esas zonas campesinas siempre fueron visitadas por grupos insurgentes, la guerrilla, paramilitares. Los habitantes siempre llevaron del bulto, además recibían la estigmatización por parte del Gobierno de que los campesinos son guerrilleros o ‘paras’. Eso es mentira, a la gente le tocaba someterse a las fuerzas violentas que estaban allá. La gente de esa zona es humilde, sencilla, trabajadora, de mucha fe, que ahora está despertando. ¿Usted cree que los diálogos de La Habana motivaron las protestas? Ellos ven perspectivas por lo que ya se trabajó en La Habana; el acuerdo agrario. Naturalmente están viendo positivo el panorama, pero están reclamando lo que les pertenece, tierras y oportunidades. Sin embargo, no son guerrilleros, habrá uno que otro y ha habido influencia de esos grupos, pero es triste saber que ha tenido que reaccionar el campesinado en situaciones difíciles para que los escuchen, como que a las buenas no se consigue nada, entonces toca reaccionar. ¿Cuál es el papel de la Iglesia en esos diálogos? Sigue en la misma línea en la que se ha venido trabajando siempre. Primero, en acompañar a la gente, a los pobres. Y ese papel es clave porque ahí los campesinos se sienten apoyados y acompañados por la Iglesia. Se han hecho trabajos en la pastoral social. Tenemos programas de educación y formalización de campesinos.

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