Dos desmovilizadas cuentan sus historias de reconciliación

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Dos desmovilizadas cuentan sus historias de reconciliación

Mayo 31, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Dos desmovilizadas cuentan sus historias de reconciliación

María ahora trabaja con la Oficina de Paz del Municipio. Ella fue una de las organizadoras de la feria Empresarial Construyendo Paz desde las Regiones.

Conozca dos mujeres sobrevivientes de la guerra. Una ingresó a la guerrilla de las Farc a los 16 años y huyó cuando pretendían abusar de ella. La otra, estuvo en las Autodefensas, ahora es enfermera.

María está nerviosa. Las manos las tiene frías. Respira. Cuenta hasta diez y empieza a hablar frente a un auditorio que la escucha en silencio.

La joven, ahora de 29 años, les cuenta que  se hizo guerrillera a los 16. Ingresó por odio, por venganza. Tres paramilitares habían abusado de ella. Su padrastro intentó abusar de ella.    “Creí que entrando a las Farc podía vengarme, pero todo fue una mentira”, dice.

Permaneció  ocho años y diez meses  en la guerra pero con el tiempo se arrepintió. “No les gustaba que uno pensara diferente y que no cumpliera todas las órdenes sin decir nada”, dice. Y una de esas órdenes era la de un comandante que pretendía abusar de ella. Otra vez una violación. Huyó.

“Tenía miedo porque sabía que iba a violarme. Además, me enteré que mi mamá estaba muy enferma y yo no quería que ella  muriera sin pedirle perdón por todo el daño que le hice por entrar a la guerrilla”, recuerda. 

María se escapó y llegó a un pueblo de Antioquia. Entró al programa de la Agencia Colombiana de Reintegración. 

Trabajó en una cafetería y luego en una frutería en Medellín. Luego, se vino para Cali a  estudiar en el Sena y se graduó como técnica de operaciones comerciales.  Hizo su pasantía en un almacén de cadena y desde hace un mes y medio trabaja en la Asesoría de Paz de Cali.

Ahora, es ella la que ayuda a otros desmovilizados y jóvenes de barrios vulnerables. Han pasado cuatro años desde que dejó las armas.

María tiene una vida normal. Cuenta que muchas personas se sorprenden cuando ella les confiesa que fue guerrillera. “Los he oido hablar mal de las Farc y les pregunto sobre qué piensan de los desmovilizados. Dicen que no les gustaría tenerlos cerca, que son malo. Entonces, les digo que yo era una de ellas y se sorprenden”.

La historia de esta joven de 29 años es uno de los casos que la Agencia Colombiana de Reintegración y la Asesoría de Paz mostraron el viernes pasado  como ejemplo de reconciliación durante la feria  Empresarial Construyendo Paz desde las Regiones. Allí, María les habló de su vida.

 Recorrió los puestos de los proyectos productivos de otros 35 desmovilizados que presentaron sus negocios. Abrazó a antiguos guerrilleros, a antiguos paramilitares. 

“Uno  sabe que todo es diferente afuera. Ya sin odio. En los talleres psicosociales nos reunimos desde guerrilleros de las Farc y el ELN hasta paramilitares. Contamos nuestras historias, hacemos propuestas. Superamos el dolor”, dice.

Es ese aprendizaje el que replica   en muchos barrios de Cali, en los que apoya un proyecto en el que desmovilizados y jóvenes pandilleros pintan murales con símbolos de paz.

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