¿Cómo debe ser un posible diálogo de paz entre el Gobierno y el ELN?

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¿Cómo debe ser un posible diálogo de paz entre el Gobierno y el ELN?

Julio 08, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
¿Cómo debe ser un posible diálogo de paz entre el Gobierno y el ELN?

Aunque la guerrilla del ELN está disminuida en la actualidad y eso sería un punto a favor para el Gobierno, no se le puede permitir un diálogo conjunto con las Farc.

Aunque la guerrilla del ELN está disminuida en la actualidad y eso sería un punto a favor para el Gobierno, no se le puede permitir un diálogo conjunto con las Farc ya que esto podría hacer que crezca la fuerza política de las dos organizaciones y presionar para lograr sus objetivos.

El poder militar que tiene el Ejército de Liberación Nacional, ELN, se ha reducido con el paso de los años y esa condición hace que el Gobierno nacional tenga más ventajas a la hora de una posible negociación en la que se busque la terminación del conflicto armado.Sin embargo, la mesa de diálogo instalada en La Habana y en la que debaten desde hace siete meses las Farc y el Gobierno sienta un precedente para establecer si es conveniente o no un proceso paralelo.Analistas coinciden en que el presidente Juan Manuel Santos tendrá que estudiar las condiciones actuales del ELN para saber qué tanto se debe negociar. “El ELN no tiene fuerza militar ni política que le dé nivel mínimo de exigencia en una mesa de paz. Su única ventaja es que las Farc los estarían apoyando en ese hipotético proceso”, sostiene el analista en Seguridad y Defensa, John Marulanda.Justamente la semana pasada los voceros de las Farc insistieron desde Cuba en la urgencia de instalar un proceso de paz entre el Gobierno y el ELN. El presidente Santos exigió la devolución de los secuestrados que este grupo tiene en su poder y ellos, a su vez, entregaron tan solo a un cabo del Ejército que estaba plagiado desde mayo pasado. También urgieron por un cese el fuego para emprender una conversación.Marulanda advierte que en caso de llegarse a un acuerdo para iniciar diálogos con la segunda guerrilla más antigua del país, tendrá que ser en mesas separadas.En ese mismo sentido se pronuncia el politólogo Fernando Giraldo, quien sostiene que el conflicto que tiene el ELN con el Estado, por su intensidad y magnitud, es mucho más pequeño, pero no se pueden unir las dos negociaciones.“Si se instala una mesa dentro o fuera de Colombia es irrelevante porque ese conflicto es de baja intensidad comparado con el de las Farc. Aunque al Gobierno no le convendría que esas dos guerrillas se sienten en una misma negociación ya que sumarían fuerzas para presionar por sus intereses”, explica Giraldo.Advierte que aunque el ELN tenga menos posibilidades militares, el acercamiento con el Gobierno es significativo en la medida en que hay que buscar la paz con todos los actores armados del país.“Tenemos que involucrar a todo el mundo en la paz porque se termina un conflicto con un actor y luego se empieza la guerra con otro. Ese ha sido el problema histórico de este país”, agregó el analista.Mientras que Alfredo Rangel, director del Centro Seguridad y Democracia de la Universidad Sergio Arboleda, dice que en el momento no es conveniente hablar de paz con otra guerrilla.A su juicio, “el gobierno anda suficientemente enredado con las Farc como para abrir un frente de diálogo con el ELN”.Explica que habría viabilidad en esta oportunidad, si se corrigen los errores, se les exige la devolución de todos los secuestrados, que cesen los atentados contra la infraestructura económica del país y el reclutamiento de menores.Para Rangel, también es vital que al ELN se le plantee una agenda “claramente limitada a las condiciones de reinserción y que esté claro que va a haber entrega de armas y como consecuencia del acuerdo verdad, justicia y reparación”.El analista político dice que a diferencia de lo que se decidió con las Farc, el Gobierno tendrá que buscar un país neutral para instalar la mesa de diálogo. “Podría ser Costra Rica o México, cuyos gobiernos no hayan tenido clara simpatía y apoyo a la guerrilla durante los últimos años”.Un aspecto que podría ser inconveniente en la unión de las dos guerrillas es el relacionado con la fuerza política que podrían ganar en medio de los diálogos, sobre todo, en el relacionado con la insistencia de una constituyente.Aquí, el exviceministro de Defensa Rafael Guarín, precisa que ellos podrían exigir la convocatoria a la constituyente sin que haya dejación de armas.

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