Certificaciones, pieza clave para el futuro

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Certificaciones, pieza clave para el futuro

Septiembre 26, 2019 - 05:57 p.m. Por:
Ober de Jesús Castañeda Calvo  - Especial para El País*
Gente con talento

Las competencias no son otra cosa que capacidades demostrables, no con títulos, sino con evaluaciones y certificaciones en el hacer, en el ser y en el saber.

Los vientos disruptivos de la Revolución Industrial 4.0, cambian todo todos los días. Los adelantos harán que los niños tengan que desarrollar competencias para ocupaciones que todavía no existen y que, además, se ejercerán por períodos no muy largos de tiempo, por lo cual el desarrollo de habilidades transversales tomará lugar de importancia. Destrezas que aún no enseña el sistema educativo, extremadamente rígido, desarticulado y falto de pertinencia.

Mirando el horizonte de nuestro desarrollo como sociedad civilizada, tal panorama impone que el sistema educativo, específicamente la Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano, promueva destrezas más elaboradas y complejas como la creatividad, el liderazgo, el trabajo en equipo y el pensamiento crítico.

Estamos hablando de formación basada en la oportunidad y pertinencia de las demandas del mercado, con otra fortaleza metódica.

Capacidades demostrables

En este contexto, las competencias no son otra cosa que capacidades demostrables, no con títulos, sino con evaluaciones y certificaciones en el hacer, en el ser y en el saber, que tienen el reconocimiento social y económico respectivos, por su valiosa contribución a la construcción de tejido y bienestar social, despertando en la sociedad el respeto y la dignificación de los oficios y las artes.

Un ejemplo mundial de esto se da con IBM y Google, y con muchas empresas de Silicon Valley, que ya no contratan talento humano solo por sus títulos: basta con demostrar el desempeño idóneo en la ocupación requerida o una certificación de competencias en la misma.

Se determina que el talento humano sea eficiente y productivo desde el momento de su inserción laboral, para evitar gastos colaterales que siempre están asociados a las personas que no tienen una formación idónea.

Lo anterior se logra con currículos y desarrollos curriculares flexibles y modulares que, por su naturaleza de origen en la pertinencia, son construidos con la participación activa de los actores sociales en proceso concertado, y definidos en las Mesas Sectoriales de conformación mínima tripartita: sector educativo, sector productivo (que concatena las visiones tanto del empleador como de los trabajadores) y el sector oficial.

Esta conformación tripartita es fundamental al momento de determinar los diseños curriculares pertinentes, lo que aunado al enfoque del desarrollo de competencias en procesos de enseñanza teórico-prácticos, hacen que las vocaciones y apuestas productivas de las regiones se puedan concretar en mayores indicadores de productividad y competitividad, dando como resultado trabajo decente bien remunerado, riqueza económica e intelectual, bienestar social y generación de nuevos empleos.

La Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano aplica estrategias didácticas y pedagógicas más eficaces, centradas en el logro de los resultados de aprendizaje, en el desarrollo de competencias específicas de las funciones productivas, al igual que en competencias blandas con base en principios universales que fomenten actitudes y aptitudes a través de la interrelación social que producen los procesos de enseñanza-aprendizaje duales, basados en la práctica del trabajo en escenarios reales y simulados.

Resumiendo, la formación para el trabajo debe y tiene que cumplir la promesa implícita en su misión, que es enseñar y operativizar en las personas tres elementos claves de la formación: aprender a aprender (saber-pensar), aprender a hacer (saber hacer), y aprender a ser (saber ser).

Un ejemplo mundial de esto es que IBM y Google, y muchas empresas de Silicon Valley, ya no contratan talento humano solo por sus títulos.

Sin valor agregado

Es de público conocimiento que el aparato productivo colombiano es en muchos sectores obsoleto y por eso muchas de nuestras exportaciones carecen de valor agregado y, en un muy alto porcentaje, son materias primas sin ninguna transformación. Asimismo, el nivel de innovación de las industrias es casi nulo, sobre todo en las pequeñas y medianas empresas, que son las que generan el mayor número de empleos del país.

En este orden, la necesidad de conocer, adaptar, apropiar nuevas tecnologías, generar conocimiento e incentivar la investigación aplicada en la dinámica productiva, es un imperativo que no se puede postergar y la realidad obliga a que la Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano se articule al sector productivo, pues forma técnicos y expertos en artes y oficios que son, en promedio, el 70 % de los trabajadores de una empresa colombiana.

Lo virtuoso de esta articulación es que se genera una respuesta conjunta, pertinente y transparente a las necesidades sociales y productivas, con talento humano a la medida y con la oportunidad requerida.

Beneficios

Todo aprendizaje debe generar beneficios para quien lo oferta, para quien lo demanda y para quien lo aplica.

Hay que cerrar la brecha entre oferta y demanda del mercado laboral, a través del mecanismo de los convenios de cooperación institucional docencia-servicio.

(*) Presidente de la Asociación de Entidades de Formación para el Trabajo y el Desarrollo Humano, Asenof, Seccional Suroccidente.

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