Así es el infierno de escuchar alucinaciones

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Salud: así es el infierno de escuchar alucinaciones

Julio 15, 2018 - 08:39 a. m. Por:
Redacción de El País
Alucinaciones

Las alucinaciones son una convicción que tiene una persona de ver, escuchar o sentir cosas que los demás no reconocen, es decir, que no existen realmente.

Foto: Archivo de El País

Cuando usted escucha que una voz lo llama, pero en realidad nadie le está hablando, es normal según dicen los especialistas. Pero si escucha voces, gritos, ruidos, zumbidos, pitidos, silbidos, tonos musicales, de manera permanente sin que realmente estén sucediendo, se podría estar tratando de una alucinación auditiva.

El doctor Eduardo José Bueno, neuropsicológico del Centro Médico Imbanaco, aclara que se considera “una alucinación auditiva si se escucha de manera repetitiva, frecuente o permanente algún tipo de sonido o voz que los demás manifiestan que no oyen, o si es consciente de escuchar un sonido que no es producido por algo externo”.

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Es por esto que el médico Juan Carlos Rivas, neuropsiquiatra y docente de la Universidad del Valle, enfatiza que “las alucinaciones son una convicción que tiene una persona de ver, escuchar o sentir cosas que los demás no reconocen, es decir, que no existen realmente”.

Sin embargo, las alucinaciones no son consideradas una enfermedad, según el doctor César Augusto Arango, jefe de psiquiatría de la Fundación Valle de Lili Hospital Universitario, “es un síntoma de muchas enfermedades, depende de muchos trastornos psiquiátricos y no psiquiátricos”.

Específicamente, las alucinaciones auditivas pueden ser de diferentes tipos. “Con alguna frecuencia la persona escucha voces de comando, es decir, le dicen lo que debe hacer, comentan lo que está haciendo, la insultan o la obligan a hacer cierta acción. Puede escuchar voces de un hombre, una mujer o de un grupo de personas. También se puede manifestar en voz alta, susurrada, como si fuera por un parlante, de carácter burlón, entre otros”, afirma el profesional Arango, quien también es docente de la Universidad Icesi.

De acuerdo con los especialistas no es frecuente que un paciente consulte exclusivamente por alucinaciones, “usualmente estas están acompañadas de perturbaciones emocionales o situaciones delirantes. La alucinación es secundaria a una enfermedad, los fenómenos alucinatorios puros se ven con muy poca frecuencia”, añade Arango.
Aunque normalmente las alucinaciones auditivas están asociadas a un trastorno mental, quienes sufren de depresión o consumen sustancias alucinógenas pueden percibir estos sonidos o ruidos.

En el periodo donde más frecuente se presentan alucinaciones es en la adolescencia con el inicio de la esquizofrenia. Igualmente, en adultos mayores cuando tienen trastornos neurocognitivos graves que se llaman demencias.


"Se llaman alucinaciones porque precisamente hay un fenómeno en el cerebro que conlleva que la persona vea cosas que no existen”.
César Augusto Arango, jefe de psiquiatría de la Fundación Valle de Lili Hospital Universitario.

Causas

De acuerdo con los especialistas consultados las causas de las alucinaciones auditivas son muy variadas. Pueden ser producto del daño neurológico ocasionado por una demencia como el Alzheimer, el Parkinson o la demencia de cuerpos de Lewy (síndrome degenerativo y progresivo del cerebro).

También, pueden tener su origen en una enfermedad mental como la esquizofrenia, otro tipo de psicosis o algún tipo de desorden afectivo como el trastorno bipolar, el trastorno límite de la personalidad o una depresión mayor.
“En la depresión puede presentarse experiencias alucinatorias auditivas que normalmente están relacionadas con el estado de ánimo del individuo. Muchas veces esas voces los insultan, los hace sentir mal, sugiriéndole que se suicide u obligándolo a hacer algo”, anota el especialista Arango.

Igualmente, “pueden ser causadas por estrés o trauma por sobreactivación sensorial. Y pueden presentarse en personas con estrés postraumático. Pueden ser desencadenadas por distintos fármacos o por intoxicación por abuso del alcohol así como otras sustancias psicoactivas, las cuales pueden producir alucinaciones mucho después de dejar de usarse, cuando su consumo ha sido prolongado”, explica el neuropsicológico Eduardo José Bueno.

No obstante, el psiquiatra Rivas, dice que los psicotrópicos como las drogas, especialmente la cocaína o la sustancia química LSD, pueden incidir en los fenómenos alucinatorios auditivos desde la primera dosis. “Algunos comienzan a percibir con un sentido lo que percibiría con otro, por ejemplo, escuchan los colores”.

Enfermedades como la tiroides, las infecciones como la meningitis y fiebres altas pueden producir alucinaciones auditivas. Y factores que pongan al límite el funcionamiento del cuerpo como la privación de sueño. Además, algunos medicamentos como los que se usan para tratar el Parkinson, pueden producirlas como efecto secundario.

Tratamiento

Según el doctor José Miguel Salmerón, psiquiatra del Centro Médico Imbanaco, “primero se debe esclarecer el origen del síntoma, determinar su causa para así tener un diagnóstico para plantear el tratamiento específico. En los casos de epilepsia se controlan con fármacos anticonvulsivantes; en la esquizofrenia lo indicado serán los medicamentos antipsicóticos”.

Además, el neuropsicólogo Eduardo Bueno dice que todo depende de un buen diagnóstico clínico reforzado con algunos exámenes, entre los cuales se debe incluir un electroencefalograma, un examen de audición y una resonancia cerebral, así como distintos exámenes de laboratorio.

Frecuencia

Aunque los especialistas manifiestan que es muy difícil establecer con precisión la frecuencia de las alucinacio-
nes auditivas, ya que depende de la patología, el doctor Rivas dice que “en la esquizofrenia, el 70 o 80 % de los pacientes escuchan voces”.
Efectos

Las alucinaciones distraen la conducta del individuo y mu-
chas veces, como son verídicas para las personas, “empiezan a actuar en relación con esas voces, las cuales le pueden decir que es salvador del mundo, que salga a las calles y lleve un mensaje a la humanidad, entonces la persona comienza a cambiar su conducta”, comenta Arango.

Sin embargo, el neuropsicológico Bueno aclara que “el impacto es diferente si la persona no tiene conciencia de que lo escuchado son alucinaciones. Cuando se tiene conciencia puede buscar retraerse socialmente y deprimirse”.

Cuando son parte de una psicosis, intentan que los demás acepten como real lo que ellos escuchan.
“Las voces son un par de demonios"
 
Dos personas le hablan a Santiago* casi todos los días, le juzgan sus acciones y lo incitan a hacer cosas que él no quisiera, como pegarle a una pared cuando Carolina y Pedro, le dicen que detrás de esta está su felicidad.

Carolina y Pedro, no son sus padres ni sus amigos, en realidad no existen, son dos voces que escucha muy cerca de su oído todo el día, casi todos los días cuando no se toma la medicina.

“Se puede decir que son un par de demonios que me dicen que haga las cosas mal todo el tiempo. La primera vez que se me presentaron con nombre propio estaba internado en una clínica de reposo, pero antes de eso yo ya escuchaba muchas voces juntas, eran susurros que duraron cuatro años. Luego sí se me presentaron y me comenzaron a decir que hiciera las cosas mal. Siempre juzgan lo que estoy haciendo o juzgan a las demás personas”, cuenta este joven que tiene 19 años y está terminando su bachillerato.

Las voces que escucha Santiago* tienen mensajes que no son buenos. Recuerda que una vez que se despertó en su casa, las voces le dieron la orden de ir a la cocina, tomar un cuchillo y matar a su mamá, fue obediente con casi todos los pasos que le dieron, porque “siento que tengo que responderles por obligación”. Sin embargo, no fue capaz de ejecutar la acción: “llegué hasta la puerta del cuarto de mi mamá, pero me devolví rápido a la cocina, dejé el cuchillo y me tiré en mi cama. Me coloqué los audífonos con todo el volumen e hice de cuenta que no estaban ahí”, narra.
Santiago*, aclara que a veces no es consciente de que las voces controlan sus acciones, pero en ocasiones sí y actualmente trabaja para controlarse él mismo.

Cuando se toma la medicina correctamente tiene la fortuna de no escucharlas, “a veces se van por una semana o un mes, pero cuando regresan, vuelven con toda”. Como hace poco que duró dos días sin escucharlas, pero al tercer día le volvieron a hablar y le dijeron que tenía que tomar cianuro “porque queremos acabar contigo y tú quieres acabar contigo y lo sabes”, cuenta.

Por ahora, Santiago*, continúa su tratamiento con medicamentos y consultas con psicólogos y psiquiatras.
“Es complicado vivir así y eso me ha generado intentos de suicidio porque uno pierde las ganas de vivir”, concluye con voz de impotencia.

*Nombre cambiado por petición de la fuente.
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