¿Por qué se le olvidan las cosas? Esta es la explicación de la neurociencia

¿Por qué se le olvidan las cosas? Esta es la explicación de la neurociencia

Julio 26, 2018 - 11:34 p.m. Por:
Redacción de El País 
Cerebro Niños

Tener dificultades en la escuela se relaciona con trastornos del aprendizaje como la dislexia o la discalculia o puede ser efecto de enfermedades mentales.

El País.com.co

Aveces sucede que las personas llegan al supermercado con la intención de comprar algo, pero cuando van a buscarlo en las estanterías resulta que olvidaron qué era eso tan necesario que iban a llevar. Otros, en casa, van de una habitación a otra, y de repente, no recuerdan qué era lo que iban a hacer. También hay quienes olvidan dónde dejaron el control remoto del televisor o los lentes.

A causa de esto muchos llegan a creer que tienen problemas de mala memoria o que son muy descuidados.

Sin embargo, para la neurociencia esto se debe a diferentes tipos de fallas que son comunes al funcionamiento del cerebro, y que suelen presentarse en personas sanas, aunque también en quienes sufren alguna enfermedad.

De hecho, para Gustavo Ramos, neurofisiólogo y profesor de la Universidad del Valle, estas imperfecciones se deben a que “el cerebro funciona en forma perfecta y coordinada, excepto cuando hay enfermedades o lesiones a este nivel. No obstante, este importante órgano también puede ser engañado e influenciado para bien o para mal. Ejemplos de esto son las ilusiones visuales, la manipulación de la conducta con técnicas de neuromarketing y algunas confusiones de la cotidianidad”.

Precisamente, estas imperfecciones consideradas normales por la mayoría, han sido tema de investigación para Dean Burnett, doctor en neurociencia, quien escribió el libro El Cerebro Idiota, donde sostiene que “en general, las personas somos criaturas desordenadas, caóticas e ilógicas, en gran medida, por culpa de cómo funciona nuestro cerebro. El cerebro ha evolucionado a lo largo de millones de años hasta alcanzar el nivel de complejidad que exhibe actualmente, pero ha acumulado un montón de basura, que lastra su funcionamiento”, explica.

Burnett, también expresa en su libro que, “es cierto que no hay nada tan desconcertante como el cerebro y que este es increíblemente interesante. Pero, en definitiva, es falible”.

Por eso, al parecer no hay que preocuparse cuando se pase por estas situaciones, dado que también les suceden a seres humanos que están neurológicamente sanos.

Por otro lado, para el neurólogo Ramos, se presentan problemas cuando no hay coordinación “en los tres cerebros de la teoría del Dr. Paul MacLean, quien hablaba del cerebro Triuno para explicar la organización del cerebro en tres subdivisiones: el reptiliano (comportamientos instintivos y actividades básicas de supervivencia), el límbico (emocional) y la neocorteza (pensamiento, razón, abstracción, lenguaje, planificación)”, precisa.

Conozca aquí algunas de las fallas que comete el cerebro y que son tan comunes que pasan desapercibidas.

Olvidos repentinos

Con respecto a las fallas de la memoria, cuando una persona olvida tan rápido lo que va a realizar, se debe a que “la memoria a corto plazo sirve para el procesamiento y el manejo rápidos de información y, como esta fluye constantemente al cerebro, descarta la que no parece tener importancia y sobreescribe enseguida (deja que olvidemos) el resto. Por eso, ocurre a menudo que ciertas cosas importantes son expulsadas de la memoria a corto plazo antes de que puedan ser tratadas apropiadamente, lo que se traduce en situaciones en las que uno se pregunta ¿a qué había venido yo aquí?”, tal como lo describe el libro Cerebro Idiota.

Para Ramos, “parte de la memoria funciona desde el hipocampo, que contiene elevados niveles de receptores de los mineralocorticoides, por lo que resulta vulnerable al estrés, que puede reducir su excitabilidad, produciendo atrofia de algunas neuronas, lo que afecta la atención y fijación del recuerdo”, explica.

Asimismo, Burnett comenta que “es fácil que la memoria a corto plazo se sature y no sea capaz de centrarse en nada concreto, mientras se le bombardea con nueva información y requerimientos”. Por tal motivo es que, a veces, se olvida lo que se pensaba hacer.

Pero, las fallas del cerebro no acaban allí. Existen muchas otras que comprometen el sueño o las sensaciones de miedo o de placer.

Cuando el cerebro descontrola la dieta 

El cerebro ejerce control sobre el acto de comer y el apetito. Y a este nivel también puede presentar fallas, que pueden llevar incluso a enfermedades como la obesidad y la anorexia.

Por ejemplo, cuando una persona come lo suficiente, dice sentirse satisfecha, porque el estómago se expande cuando se llena y esto es detectado por terminaciones nerviosas que envían señales al cerebro para inhibir el apetito para que la persona deje de comer. Pero como en el apetito también intervienen hormonas como la leptina secretada por las células de la grasa del estómago y que reduce el apetito y la ghrelina, que aumenta las ganas de comer, puede ocurrir que el sistema se altere y el cerebro decida que la persona no está llena, obligando a la persona a seguir ingieriendo comida.

Para Burnett, “en este caso lo que ocurre es que el neocórtex se impone al cerebro reptiliano, invalidando su criterio”.

Esta disfunción puede llegar a ser causa de enfermedades como la obesidad, cuando el cerebro le hace creer al cuerpo que debe comer más de lo que necesita. O también su opuesto, como la anorexia, que es cuando el cerebro convence al cuerpo de no comer. Según Ramos, en estos casos hay una alteración funcional en los circuitos neurales que controlan el apetito.

Otras fallas del cerebro tienen relación con los niveles de azúcar. Tal como lo explica el neurofisiólogo, el ser humano tiene sensores químicos localizados en el hipotálamo y en el sistema límbico, los cuales responden a elevaciones del azúcar en la sangre y a otras sustancias. “Cuando el azúcar se eleva aparece una sensación de saciedad y cuando baja se siente hambre”, aclara. Pero si este sistema de retroalimentación falla puede producirse hiperfagia o deseo compulsivo de comer, llevando a obesidad o anorexia, que conduce a desnutrición.

Un ejemplo clásico de disfunción hipotalámica es el síndrome de Prader Willi, una enfermedad neurogenética compleja que incluye entre sus manifestaciones clínicas obesidad mórbida e hiperfagia”, asegura.

Por qué nos mareamos

Otra falla que presenta el cerebro en la cotidianidad tiene que ver con una confusión del cerebro reptiliano, al interpretar las señales que le llegan del exterior, lo cual es causante de las recurrentes náuseas que sufren algunas personas al viajar en autos, aviones, trenes o barcos.

En estos casos sucede que como el cerebro reptiliano es la parte más primitiva e instintiva del sistema cerebral (se encarga de funciones básicas, como respirar, digerir la comida y caminar), a veces se confunde.Como ocurre cuando se viaja en un vehículo, cuyo movimiento produce sensaciones diferentes a las que se generan al caminar, caso en el cual los ojos y el oído le envían señales al cerebro de que está en movimiento, pero el reptiliano asume que el cuerpo está quieto. Estas señales opuestas hacen que el cerebro interprete todo como si se tratara de un veneno que hay en el organismo, alterando los sentidos. Por lo tanto, desencadena una la reacción inmediata para deshacerse de la supuesta toxina en su interior, así es que provoca una cinetosis, es decir mareo y náuseas.

Al respecto, aclara Burnett, “puede que las regiones más avanzadas del cerebro como el neocórtex conozcan mejor la situación real, pero se necesita un gran esfuerzo para modificar las acciones de las regiones más elementales cuando ya se han puesto en marcha, pues el cerebro reptiliano es de costumbres fijas”.

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