El divorcio no es la única salida, estas son las claves para evitarlo

El divorcio no es la única salida, estas son las claves para evitarlo

Marzo 31, 2019 - 07:45 a.m. Por:
Redacción de El País
Divorcio

Divorcio / Imagen de referencia

Qhubo / El País

La Corte Constitucional ratificó que ningún colombiano se puede divorciar solo porque así lo quiere, es decir, porque ya no quiere vivir con su pareja.
Debido a que las causales de divorcio siguen siendo las mismas que establece la ley (ver recuadro), es mejor que quienes están considerando la opción de ‘me quiero separar’, analicen más bien cómo recomponer su relación de pareja y hasta resucitar el amor.

“Son muy escasos los matrimonios que logran dar reversa a una decisión de divorcio, pero sucede en la medida en que la causa de la separación no sea grave, porque hay parejas que buscan separarse por motivos insignificantes y desconocen los otros componentes como pareja”, explica el psicoterapeuta de pareja Carlos Alberto Segura.

64 uniones al día se disolvieron en 2018, pero hubo 2,3 matrimonios por cada divorcio en Colombia.

Se refiere a que la persona debe analizar qué ideal de familia tiene, aspecto muy importante, porque es lo que sostiene la permanencia de los hogares, comenta Segura, psicólogo clínico egresado de la Universidad del Valle.

Uno de los aspectos a tener presente son los hijos, en el sentido de qué clase de hogar les quiere brindar, pero aclara que la recuperación de una relación de pareja no debe basarse en ellos como razón para mantenerse juntos, sino en lo que siente el uno por el otro.

Para Lucía Restrepo de Giraldo, trabajadora social y terapeuta de pareja y de familia, es preciso entender los motivos que incitan a la separación, por lo que aconseja hacer el ejercicio de reflexionar muy bien sobre las causas que lo llevan a tomar esa decisión.

En su opinión, es muy difícil que hoy en día una pareja dispuesta a separarse dé marcha atrás a su decisión, por la sencilla razón de que ha cambiado mucho la forma de concebir el vínculo matrimonial y el divorcio es una opción que está a la orden del día.

Por ejemplo, ya no hay sanción social para quien se divorcia, como la había antes; ya no existe el Concordato, y las relaciones de pareja son simétricas, es decir, hay una posición de igualdad para ambos cónyuges. O son relaciones líquidas, que en el concepto del filósofo polaco Zygmunt Bauman, la fragilidad de los vínculos en la era contemporánea las lleva a desintegrarse fácilmente.

“Todo esto hace que la gente viva con el fantasma de la separación y si las cosas no funcionan, pues el divorcio es como la primera y la única opción que tienen en una sociedad donde se confunden la competencia con la colaboración y se privilegian los logros individuales en vez del ‘ser nosotros’”, comenta Lucía Restrepo de Giraldo.

Para ‘salvar’ un matrimonio, observa el psicólogo Carlos Alberto Segura, se debe reflexionar sobre cuáles son las ilusiones, los sueños, los proyectos de uno con el otro, la solidaridad compartida, el afecto, porque, aunque suene paradójico, señala que hay mucha gente que echa todo por la borda “por motivos que no son relevantes”.

Aclara que, en casos de adicciones a las drogas y al alcohol, hay parejas que trabajan en rehabilitación psicoterapéutica y se recupera el adicto y la pareja. Cita un caso en el que un alcohólico había dilapidado el patrimonio familiar pero, tras aceptar el tratamiento psicoterapéutico, cambió su actitud y entendió que sí amaba a su esposa y reconstruyeron la relación. “Ese es el sentido de la lucha como pareja, cuando el uno rescata al otro de vicios, de problemas financieros”, dice Segura.

Es lo que en palabras de la terapeuta de pareja Lucía Restrepo hace la diferencia entre tener pareja y ser una pareja: en este último caso es cuando se pueden enfrentar a todas las dificultades que tienen todas las parejas.

Por ejemplo, los recién casados tienen problemas porque están en la etapa de ajustes, pero el ser humano debe saber que el conflicto es parte de la vida, unos son solubles, otros no, pero como el divorcio está al alcance de la mano, es la primera solución que ven.

“No se dan la oportunidad de valorar el tejido que han formado los dos y que les ha permitido llegar hasta el punto donde están hoy”, destaca Lucía Restrepo de Giraldo.

23.422 divorcios hubo en Colombia en 2018, 3961 de ellos en el Valle del Cauca y 2166 en Cali, siendo de los índices más altos de separaciones en el país.

¿Y las heridas?

Cuando la pareja ya se ha hecho daño, el psicoterapeuta Carlos Alberto Segura advierte que las heridas se van profundizando por no trabajarlas a tiempo.“Si las parejas trabajaran la prevención amorosa, la prevención de convivencia, la prevención de salud mental, no habría tanto lastimado” y añade que, precisamente, “las relaciones se rompen porque aguantan mucho; entonces se deterioran y el matrimonio se vuelve irrecuperable”, dice.

Por ello, recomienda buscar ayuda para procesar las heridas a tiempo, para que no se profundicen y así se solucionan los problemas que tienen todas las parejas. “Esa es la diferencia, a veces llegan a la consulta algunos incendiados, pero con opciones, pero otros llegan en cenizas, sin posibilidad de conservar su relación”, afirma.

Lucía Restrepo aconseja no tomar la decisión con rabia, pues ejecutan el divorcio muy rápido y, cuando les ha pasado el enojo, se dan cuenta de que eso no era lo que deseaban en el fondo. “Lo importante es tomar una postura reflexiva y saber si aún hay anhelo de estar juntos, porque a veces no es que no quiera convivir con el otro, sino que se quiere divorciar de esa parte que no le gusta del otro”, argumenta la terapeuta.
De ahí que se debe tener claro qué les pasa, qué los llevó a ese punto de crisis, y, si hay voluntad, puede repararse, perdonarse, o decidir que lo mejor es divorciarse, pero que hagan lo que hagan, lo hagan bien, de una manera sana, insiste Lucía. Y cita al terapeuta de pareja español Rafael Henríquez, cuando dice que “uno debe casarse con alguien que sea un buen ex”.

El psicólogo Carlos Alberto Segura agrega que convivir en pareja es una terapia permanente, pero que a veces hay conflictos que la rebasan y es cuando se necesita un árbitro, una persona neutral, para ayudar a superarlos.

Otro consejo de Segura es desarrollar la inteligencia emocional, que no la dan los títulos académicos ni los cargos ni la riqueza financiera, sino la capacidad de entender las emociones propias y ajenas y así mantener el control de ellas.

Lucía Restrepo admite que hay matrimonios que se tienen que separar o divorciar, pero que si lo van a hacer, lo hagan por las causas correctas y que lo planteen en el mismo tono en que plantearon casarse. “Hay parejas que forman una batalla y se atrincheran para acorralar al otro, ya sea por los hijos o por motivos financieros y eso no está bien. No hay que echar culpas, porque un divorcio no es un juicio de responsabilidades”, puntualiza Lucía.

Causales

De acuerdo con el Código Civil colombiano, las nueve causales de divorcio son:

1. Las relaciones sexuales fuera del matrimonio (infidelidad).
2. Incumplimiento de los deberes, según la ley.
3. Maltrato.
4. Embriaguez habitual.
5. Consumo de estupefacientes habitual.
6. Enfermedad incurable que ponga en riesgo la salud física o mental del otro cónyuge.
7. Comportamientos que puedan corromper o pervertir al cónyuge, hijos o personas a su cuidado.
8. Separación de cuerpos.
9. El mutuo acuerdo o consentimiento.

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