¿Cómo ganar la batalla a los videojuegos? Guía clave para padres

Escuchar este artículo

¿Cómo ganar la batalla a los videojuegos? Guía clave para padres

Diciembre 01, 2019 - 01:30 p. m. Por:
Luz Stella Cardona / Reportera El País - Palmira
Videojuegos

Los juegos en grupo son una gran oportunidad para que padres, cuidadores y docentes no estigmaticen los videojuegos y más bien ayuden a generar pensamiento crítico en los niños y adolescentes que se divierten con ellos.

Istock / El País

El uso de videojuegos en consolas y dispositivos como celulares y tabletas tienen a los padres de familia en una encrucijada y enfrentados a preguntas como: ¿Los videojuegos vuelven violentos a los niños?, ¿puede generales adicción?, o ¿cómo afecta su desarrollo cognitivo?

El diseñador de juegos y videojuegos Javier Velásquez Niño, que estudió Gamificación en los Estados Unidos, - lo que en Colombia se conoce como Ludificación-, y desde hace cinco años viene haciendo investigación sobre ‘Videojuegos y motivación humana, videojuegos y desarrollo humano’, aclara algunas dudas y temores sobre este tema y también plantea estrategias para que en vez de considerarlos una amenaza sean aprovechados como una oportunidad de aprendizaje.

En su conferencia, ‘Juego y Videojuegos: de los riesgos a las oportunidades’, asegura que actualmente hay mucho ruido sobre este fenómeno, razón por la cual decidió investigar, desde una perspectiva más académica, cuáles eran los riesgos reales de los videojuegos.

Agrega que la Gamificación o Ludificación trata de cómo volver ciertos procesos más juego, tanto en el sector educativo como laboral. Cómo a través de una actividad lúdica se puede enseñar o motivar ciertas conductas o aprendizajes, tanto en estudiantes como empleados de una compañía.

“Los diseñadores de juego han acumulado muchísima experiencia en entender cómo funciona la conducta y la motivación humana. Cómo enganchar a los usuarios a un juego. Cómo conectar al niño o al joven con el juego, para que tengan una buena experiencia y se amarren a él. Entonces las empresas empezaron a buscar en el diseño de juegos cómo tratar de utilizar esas mismas técnicas para mejorar la productividad y felicidad laboral y para entrenar a la gente”, explica Velásquez.

Lea también: Peligrosa adicción 'gamer', la enfermedad que asusta a psicólogos y padres de familia

El diseñador asegura que generalmente la censura a los videojuegos viene del temor a lo desconocido.

De ahí que su principal objetivo es hacer que las personas entiendan el fenómeno del juego: ¿Qué es jugar?, ¿por qué los juegos enganchan tanto?, ¿qué tipologías de juegos hay?, pero también sepan que hay buenos y malos juegos.

“No todos los juegos son iguales, así como hay buena literatura también hay mala; así como hay buena comida, hay comida chatarra e infortunadamente la comida chatarra es muy atractiva. Los malos juegos atraen mucho, porque utilizan muchos trucos psicológicos para mantenernos enganchados. Los videojuegos casuales, como los del celular, utilizan mucho mecanismos tipo casino, pero de manera más sofisticadas, más escondida, difícil de notar. Detrás de ellos hay mucho condicionamiento operante, mucha habituación y muchas formas de mantener al jugador conectado más tiempo”, advirtió.

Sin embargo, aclaró que también hay otros juegos de altísima calidad, a los que niños y adolescentes no acceden tanto porque cuestan dinero. Por eso el padre prefiere dejar jugar al niño el juego gratuito, que es un juego perverso, que tiene todos esos trucos psicológicos para sacarle el dinero de otras maneras.

“A mí lo que me interesa es que los padres aprendan a reconocer esas dos tipologías de juegos, para que ellos incentiven a sus hijos, si son jugadores, a usar mejores juegos”, dijo.

Le puede interesar: E-Sports: un mundo por explorar que ofrece una nueva mirada a los deportes

¿Cómo reconocer los juegos buenos de los malos, cómo diferenciarlos?

Aunque Velásquez advierte que hacer una lista es difícil, señala que una de las formas en la que los pueden reconocer es que se venden como ‘gratuitos’. Pero con la mayoría de ellos hay que prestar especial atención, porque todo el tiempo están utilizando artimañas para tratar de monetizar a los jugadores.

Hay dos estrategias para monetizar al jugador, una, que no es tan dañina, es la que utilizan juegos como Fortnite, que vende ropas, bailes y cosas estéticas a sus usuarios.

Las graves son las que tratan de venderle la impaciencia a los jugadores, diciéndoles tienen que esperar tres días para que esté lista su edificación pero, si compra estas gemitas con tu plata, en el mundo real, puedes acelerarlo.

“Utilizan ciclos muy parecidos a los de los casinos. Fíjate que es como halar la palanca a ver si me sale lo que quiero, ese es el tipo de monetización que es muy dañina, el que te pone a comprar aceleradores para que puedas pasar más rápido el juego”, subraya el profesional.

Lea además: Cuidado con los retos y videojuegos que los menores de edad buscan en internet

No sucede lo mismo con los juegos por los que hay que pagar por ellos. Su valor oscila entre $15.000 y $200.000 y aunque la gente asume que los buenos son los más caros no siempre es así.

Si un juego, explica Velásquez, cobra quince mil pesos de entrada probablemente no tiene todos esos mecanismos de casino que los gratuitos. Lo que hacen es enganchar al niño o al joven a través de plantearles problemas interesantes, lo que es muy beneficioso en la medida en que los motivan a buscar soluciones.

Además, los juegos que no son gratuitos tienen un período de vida corto, pues se acaban luego de cierto número de horas de usarlo. En tanto que los gratuitos buscan que el niño esté conectado por mucho tiempo, porque entre más tiempo dure acoplado al mismo juego hay mayor probabilidad de que le puedan sacar dinero.

Violencia discursiva, más destructiva que las balas...

Velásquez insiste en que es fundamental que los padres utilicen el juego como una herramienta para enseñarle al niño qué está bien y qué está mal.

En vez de esconderle el juego, insiste, debe dejarlo jugar para enseñarle cómo debe comportarse frente a esos estímulos; a protegerse de las trampas que tienen algunos videojuegos, como los mencionados anteriormente, y explicarle que debe autorregularse.

“Hey, si te estás dejando llevar demasiado por los premios del juego y a toda hora quieres meter un montón de dinero para poder comprar gemitas, eso no es bueno. O, recuerda que tienes tareas, se le debe decir”.

Respecto a que la violencia en los videojuegos incide en ciertos comportamientos violentos en los menores, manifestó que hay diversas líneas académicas que se chocan en este tema, pues mientras algunas afirman que sí, otras investigaciones han demostrado que estos efectos funcionan solo en el corto plazo, pero a largo plazo no tienen ningún problema.

Recalcó que si bien puede existir una mínima posibilidad de generar conductas violentas, hay otros factores que tienen mayor influencia en el comportamiento de los menores, como es la violencia intrafamiliar.

Velásquez señaló, no obstante, que los videojuegos manifiestan otros tipos de violencia que son más preocupantes que las mismas balas o la sangre en el juego, porque el niño sabe que en el mundo real eso es algo que no se debe hacer.

“Él sabe reconocer las dos realidades, pero en los juegos también hay algo que se llama violencia discursiva y es el discurso que hay detrás del videojuego. Algunos propenden por temas machistas, muchos desempoderan a las mujeres y, en otros, todos los malos son negros, y para el niño es mucho más difícil identificar entre la realidad y la ficción en ese tipo de temas. Hay discursos que pueden llegar a ser muy peligrosos”, manifestó.

Por eso, está convencido de que ese es el tipo de violencia contra la cual los padres deben proteger a sus hijos.

Vea también: En video: cinco secretos de los 'gamers' a la hora de comprar un nuevo video juego

La idea, entonces, es que los juegos son una oportunidad para padres, cuidadores y docentes de ayudar a generar pensamiento crítico en los niños, en vez de estigmatizar los videojuegos.

Además, porque la censura crea una noción de fruta prohibida o una regulación por heteronomía (que vive según las reglas que le son impuestas) y cuando el niño no tenga quien le diga lo que debe hacer, o sea adulto y viva solo, va a ser peor.

“El rango de edades que más sufre de adicción a los videojuegos no es el de los adolescentes, ni el de los niños, es el de los adultos jóvenes, entre los 23 y los 25 años, que ya no viven con sus padres. En vez de prohibirles jugar, lo que hay que decirles es aprende a regular cuánto juegas; aprende a controlarte tú solo; tienes otras responsabilidades y no puedes seguir jugando. Decirle: esos videojuegos son malos, son satánicos, no funciona”, enfatiza el especialista.

En ese orden de ideas, insiste que el problema no es el juego, sino las pantallas y dispositivos que están diseñados para tratar de mantener enganchada a la gente el mayor tiempo posible y esa conexión profunda al dispositivo sí es riesgosa en niños y jóvenes, porque pueden presentar alteraciones cognitivas.

De ahí que el padre deba dosificar su uso y buscar otro tipo de lúdicas, como la recreación, el deporte, etc.

Finalmente, Velásquez recomienda a los padres conocer el medio, perder el miedo e involucrarse más en los contenidos que juegan sus hijos, porque más que supervisión debe haber acompañamiento; más que restricción debe haber regulación, de lo contrario, perderán la batalla con el videojuego.

Habilidades que desarrollan los juegos y videojuegos

Los juegos desarrollan múltiples cosas. Hay muchas pruebas acerca de que la gente que juega mucho desarrolla más materia gris en el cerebro, desarrolla mejor el pensamiento estratégico, son mejores prediciendo eventos futuros y reconociendo patrones y movimientos rápidos. Para un niño que juega mucho es menos probable de que se estrelle si un peatón se le atraviesa en la vía, porque tiene muy desarrollada su capacidad de reaccionar a movimientos rápidos. Los juegos enseñan a entender reglas algorítmicas y desarrollan habilidades como la motricidad fina.

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad