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EL TENEBROSO NEGOCIO DEL TRÁFICO DE ARMAS ILEGALES EN CALI


En Cali se alquilan armas para cometer homicidios. La venta y renta de armamento deja ganancias ilegales millonarias. Un equipo periodístico de El País llegó a las entrañas del mercado que alimenta el crimen y esto fue lo que encontró.

En Cali hay sicarios que asesinan con armas de fuego que son alquiladas por horas. Los criminales que las ofrecen tienen portafolios que incluyen revólveres calibre 38 o pistolas 9 milímetros, pero también rentan motos y carros para hacer el ‘trabajo’, que no es más que cumplir una orden de alguien para asesinar a otra persona en alguna calle de esta ciudad.

“Acá debe haber una mafia muy brava para controlar este pedazo”. Sentado en una banca del Parque San Nicolás, justo detrás del CAI de la Policía, Brayan* dice que este es uno de los lugares de Cali donde más negocios se hacen con armas de alquiler.

Ahora, dedicado a tratar de ganarse la vida en trabajos legales, a sus 25 este hombre ya pasó por años turbulentos en los que conoció a fondo ese mercado y su tenebrosa forma de funcionar.

Cali, que cerró el 2017 con una tasa de homicidios de 51 asesinatos por cada cien mil habitantes, la más alta del país, está ‘inundada’ de armamento. De el 1 de enero al 9 de octubre pasado la Policía Metropolitana había incautado 1084 armas de fuego ilegales. 594 de ellas son de fabricación industrial y 490 más fueron creadas artesanalmente en armerías clandestinas que funcionan en barrios, principalmente, del Oriente y la zona de ladera.

Para dimensionar el problema que representa todo ese armamento ilegal basta una comparación simple: es como si se tuvieran circulando por la ciudad siete buses articulados del MÍO, los más grandes de todo el sistema de transporte local, llenos de personas dispuestas a usar esas armas en cualquier actividad delincuencial.

Sin duda es mucho armamento incautado en la ciudad, si se compara con la cifra de Medellín. La capital antioqueña al 29 de septiembre, tenía registros de 593 armas de fuego ilegales retiradas de las calles. O con Bogotá, que a la fecha lleva 1189 armas de fuego incautadas, siendo una ciudad con seis millones de habitantes más que Cali.

Es que el negocio de las armas ilegales en Cali mueve muchos millones de pesos anuales. Según una fuente de la Fiscalía que lleva casos de crimen organizado, la banda ‘Los Army’ que fue desarticulada en operaciones adelantadas en el último año, movía anualmente $200 millones producto de la venta y alquiler de armas de fuego. “Hay bandas que pueden mover mucho más dinero de lo que se hacían 'Los Army' en la venta y renta de armas de fuego”, añade el funcionario de la Fiscalía.

Brayan* cuenta que solo a través de enlaces llegan los clientes a hablar con los ‘reducidores’, como se denomina a quienes alquilan las armas. Estos últimos alternan el negocio ilegal con la venta legal de tenis o celulares. “A usted tienen que conocerlo mucho para soltarle un ‘fierro’, a cualquiera no se lo alquilan”, añade el hombre.

–Los alquileres se mueven, que yo sepa, más que todo en barrios como Siloé, Manuela Beltrán, Saavedra Galindo, Municipal y por acá en San Nicolás y alrededores. Hay dos manes por acá que conocen de eso, les dicen ‘El Cejas’ y ‘El Palomo’. Por un revólver calibre 38 los sicarios están pagando 300 ‘lucas’ ($300.000) y por una pistola nueve milímetros un millón de pesos, estos precios son por horas–.

Aunque los principales ‘clientes’ son sicarios, también un ladrón puede pagar el alquiler para salir a cometer atracos en la ciudad. “Pero es más común que cada uno se compre su ‘fierro’ para salir a hurtar sin necesidad de alquilar”, sostiene Brayan*.

Pero además de los crímenes que se cometen con las armas ilegales, también está el problema que se deriva entre los círculos delincuenciales por el manejo de las mismas. Y es que la pérdida de un arma alquilada podría ser el detonante de un homicidio en Cali. Brayan*, sin titubeos, cuenta que cuando la Policía captura a un sicario la pistola o el revólver lo tienen que pagar los familiares del pistolero, al costo que sea.

  –Primero les dicen que el alquiler de esa arma incautada ya no vale el millón de pesos, sino que por ahí tres millones de pesos. De no pagar, les cobran a la familia a sangre y fuego, es decir, matan a algún familiar, por eso se lo ‘juman’ (asesinan). El que alquila el ‘fierro’ vive de eso o simplemente hace parte de un grupo delincuencial o de una oficina de cobro, pero siempre debe tener el respaldo de una ‘firma’ (como le conocen en el mundo criminal a las personas de poder)–.

Fuente: Observatorio de Seguridad de Cali

Entre las armas más incautadas en Cali y que, según una fuente de la Sijín son las que más circulan en la ciudad, están la Jericho calibre nueve milímetros y la Glock calibre nueve milímetros, como también la Smith & Wesson M&P calibre nueve milímetros. En cuánto a revólveres están los calibre 38 de las marcas Llama Martial y Llama Cassidy.

–Acá en Cali se mata más con 9 milímetros que con calibre 38, pese a que el revólver puede dar más seguridad a la hora de disparar. El tiro de 9 es más barato que el otro y por eso es que tienen más salidas estas armas; mientras uno de nueve vale $2500, uno de 38 puede costar $8000 y es más duro de conseguir. Eso se consigue más que todo en la ‘olla’, por allá en Sucre, en el centro–, dice Brayan*.

El País estableció que, por ejemplo, en alrededores de la estación de Policía del barrio Municipal una persona, de nombre Edward, conocida como ‘Iwuar’, vive de la venta de estupefacientes y del alquiler de pistolas y revólveres en su casa.

–A él no le llega todo el mundo y tiene que distinguirlo a usted porque sino se mete en problemas. Entre lo que tiene para alquilar hay una Glock y un revólver calibre 38–, dice una fuente de ese barrio que pidió reserva de su identidad.

El modus operandi de las personas que alquilan las armas, como ‘Iwuar’, es el mismo casi siempre: el cliente recibe el arma sin balas en el proveedor o el tambor, quien la dispare tiene que comprar los cartuchos.

La razón: el ‘reducidor’ no la entrega cargada para evitar ser eventualmente asesinado por alguien que busque alquilar el arma con la segunda intención de apropiarse de ella. Perro come perro, como la película.

435 armas de fuego ilegales ha incautado la Policía este año en el oriente de Cali, la zona con más decomisos.

Las armas cortas, pero también armas largas como los fusiles AK-47, llegan en ocasiones desde el Cauca a través de vehículos pequeños. O en otros casos provienen de ciudades del centro del país como Bogotá. Así quedó en evidencia el 21 de julio pasado, cuando fueron incautadas 21 armas de fuego cortas con destino a Cali y que venían procedentes de la capital del país.

En ese momento dos personas fueron capturadas en el kilómetro 21 de la vía Panamericana en La Paila, Valle, cuando viajaban en un carro Spark GTI de color gris. El armamento, según versiones de entregadas por los detenidos a la Policía, fue enviado por ‘Pecoso’, ‘Diablo’ y ‘El Gato’, hombres que estarían laborando en un centro comercial del centro de Bogotá.

Quien iba a recibir las cuatro pistolas y los 17 revólveres era un hombre conocido como ‘El Gordo’, que trabaja bajo una fachada en un centro comercial de la Carrera 6, en el centro de Cali. Por el transporte de las armas uno de los dos capturados iba a recibir el pago de dos millones de pesos.

Todas las armas tenían los seriales adulterados y eran de segunda mano, “pero de muy buena calidad”, dice un perito de la Policía que analizó el armamento.

Lo que la Policía de Carreteras del Valle incautó en ese carro proveniente de Bogotá fueron tres pistolas marca Jericho y una Pietro Beretta con sus respectivos proveedores. Además de los 17 revólveres de las marcas Llama Martial, Scorpio, Cassidy y Smith & Wesson, todos con accesorios de cachas ortopédicas.

Sin embargo, el Cauca sigue siendo uno de los principales destinos a los que acuden delincuentes en la capital del Valle para comprar armas.

Durante el proceso de reportería de este informe El País conoció que las autoridades seguían la pista de un pedido que dos personas pretendían contratar en Miranda, en el norte del Cauca.
Los ‘reducidores’ pretendían salir de Cali hacia el vecino departamento por tres fusiles AK-47 y ocho armas de fuego cortas, entre pistolas y revólveres calibre 38.

El negocio se habría concretado en la Comuna 8 y se buscaba a alguien que viajara a esa región para traer en carro o bus el armamento, dijo un investigador del caso.

El País Cali

Armerías y pistolas de 'mentiritas'

Otra forma de comercializar armamento tiene origen en armerías clandestinas que existen en algunos barrios de la ciudad, en la mayoría de casos en el Oriente. Como la que tenía alias Pedrucho. Este hombre, que operaba en El Retiro y fue detenido la semana pasada, lideraba la banda delincuencial de ‘Los Menores’ y desde hace varios años fabricaba armas hechizas para vender a precios bajos. Al momento de su captura, junto a 15 personas más, a alias Pedrucho le incautaron una escopeta hechiza y dos pistolas.

Una mujer de la Comuna 15 que sabe cómo funcionaba el negocio cuenta que el precio de estos elementos oscilaba entre los $150.000 y $300.000.

De nuevo, como en los alquileres de armas, los ‘enlaces’ eran vitales para que una persona pudiera comprarle al hombre un arma de fuego hechiza. A unas de las hechizas les llaman ‘pachas’, mientras las otras son las pistolas común y corriente, pero artesanales.

–Las ‘pachitas’, como las que hacía el hombre, están hechas de dos tubos, que son los cañones, y solo vienen para dos tiros, nada más, que salen de una cuando se accionan. Las pistolas sí son normales, vienen con su proveedor de hasta 30 tiros, pero la diferencia con las originales de fábrica es que solo pueden ‘quemar’ de una dos o tres tiros; más no porque se recalientan. Las hechizas las usan mucho para control territorial y por ahí unas que otras para robar–, dice la mujer de la Comuna 15.

El proyectil de una arma hechiza cuando es disparado, bien sea de revólver o pistola, puede alcanzar un objetivo hasta a 30 metros de distancia, mientras que un elemento de fabricación industrial tiene efectividad a 60 metros de distancia.

Las estadística oficiales dicen que entre las 9:00 p.m. y las 11:59 p.m. es el lapso de tiempo en que más personas son asesinadas con arma de fuego en Cali (175 casos de 711, al 29 de septiembre).

Y en esa cruenta realidad, hasta las armas de fogueo, aquellas que fueron construidas no para disparar balas sino proyectiles de salva o producir solo sonido, están siendo modificadas para que disparen proyectiles de verdad.

–En estos días me ofrecieron, y hasta me mandaron fotos, de unas armas de fogueo modificadas para que fueran de verdad. Ese trabajo lo está haciendo un man en Ciudad Córdoba–, cuenta un hombre que se gana la vida como escolta particular, desde su apartamento en el sur de Cali.

Mientras en un local comercial del centro de la capital del Valle ofrecen modificar el arma de fogueo de alguien para convertirla en uno de verdad, servicio que vale algo más de $150.000, esta persona en ese sector de la Comuna 15 estaría ofreciendo las armas ya modificadas desde $800.000.

 –Los revólveres pueden arrancar desde ese valor, pero cuando se trata de pistolas de fogueo modificadas pueden costar más, no sé el valor exacto ni el tiempo que se demora la entrega del pedido. Pero eso se está comercializando por referencia, es decir, al señor llegan solo clientes llevados por conocidos–, añade.

Sentado en una de las bancas de San Nicolás, Brayan* dice que no le extraña que eso se esté haciendo. “Aquí se consigue de lo bueno y de lo malo”, dice mientras le lanza una última mirada al Parque, y se despide de los reporteros de este diario en medio de las primeras sombras de la noche.

*Nombre cambiado por  petición de la fuente

Homicidios en Cali por horas.

Ajustes entre la mafia

Las deudas del narcotráfico se estarían saldando en Cali, en ciertos casos, con armas como los AK-47 y con contrataciones millonarias de sicarios, quienes cobran por porcentajes dependiendo del valor total de la deuda que la víctima tiene con la organización ilegal.

Así lo afirma una fuente de la Seccional de la Fiscalía en Cali, al indicar que si la deuda, que puede ser la pérdida de un cargamento, y esta trasciende a los $100 millones, al sicario de la banda le pagan el 10 % de ese valor para cometer el homicidio, pero los porcentajes pueden ser de hasta 30 %.

 “Estos cobros se dan, por lo general, entre organizaciones de narcotraficantes, pues acá el sicario es de la organización a la que le quedaron mal, a diferencia de las oficinas de sicariato que es cuando una persona, por venganzas u otro motivo, contrata servicios para acabar con la vida de alguien, acá los pagos son mucho más bajos, van desde $800.000 hasta dos millones de pesos”, añade.  

Pistolas como estas les fueron incautadas a ‘Los Army’ durante los allanamientos realizados por la Fiscalía.

Resortes para ensamble de armas ilegales.

El investigador, quien estuvo participando en la operación contra la banda ‘Los Army’ que traía armas a Cali desde el Cauca, dice que el armamento largo que está llegando del vecino departamento es AK-47 (ver foto), el cual estaría siendo sometido a modificaciones para que queden versiones más recortadas de las armas y que los sicarios las puedan manipular fácilmente en las calles.

“Como se evidenció con ‘Los Army’, en la segunda fase de la operación que se materializó este año con cuatro capturas, los AK-47 no los usaban en tamaño original sino que les cortaban la culata o la empuñadura para poder cometer fácilmente los homicidios, porque un fusil de estos es muy largo como para portarla un sicario en la calle con comodidad”, expresa el funcionario judicial.

Bandas dedicadas al microtráfico y el narcotráfico en la ciudad, dice, estarían comprando armas en el Cauca), tal cual como lo hacían ‘Los Army’ por valores que van entre los tres millones de pesos y los cinco millones de pesos en el caso de los AK.

 Las bandas que estarían adquiriendo en la ciudad este tipo de armamento, como ‘Los Army’, tienen injerencia en barrios como Rodeo, El Vergel y Villa Blanca. “En ‘Los Army’ fue capturado ‘El Mecánico’, quien en Comuneros I le cambiaba los resortes a las armas, las pintaba, las limpiaba y las aceitaba porque muchas venían oxidadas. Estas armas, eso no se pudo comprobar, está siendo traídas de caletas dejadas por las (antiguas) Farc”, afirma el hombre.

¿Y qué dice la Policía?

El general Hugo Casas, comandante de la Policía Metropolitana de Cali, habla del tráfico de armas de fuego ilegales en la ciudad en entrevista con El País.
General Hugo Casas, comandante de la Policía de Cali.

¿Qué análisis tiene Inteligencia y Policía Judicial del tráfico de armas en Cali?

El tema del tráfico de armas no es un problema exclusivo de Cali, pero que sí lo está afectando grandemente. Hemos detectado que hay organizaciones dedicadas tanto a la venta como al alquiler de las mismas para cometer atracos, y sobre el atraco entregan comisión al propietario del arma.


Esta semana usted lanzó una línea para la denuncia de traficantes de armas en Cali, ¿de qué se trata?

La estrategia del Comando de la Policía Metropolitana de Cali es precisamente ofrecer recompensa de hasta $20 millones a quien nos entregue información que permita detectar esos nichos de mercado ilegal donde se fabrique el arma. De igual manera, el tráfico de armas de fabricación industrial donde se alquilen y comercialicen. La línea celular es la 311 6253670.

¿Es una especie de cartografía o un mapa lo que quieren hacer con las denuncias de la ciudadanía? 

Exacto. Nosotros sabemos que hay una mayor concentración (de armas) al oriente de Cali, donde son más evidentes el número de homicidios y los hechos delictivos, queremos ser más eficientes en el logro de los resultados.

El mercado negro de armas ilegales en la ciudad también viene de afuera...

También es cierto que a Cali nos llegan armas. En Nariño incautaron unas armas que venían para la ciudad, armas de corto alcance. De igual manera se ha detectado que llegan del sector del Cauca y del Puerto (Buenaventura), pero también desde Cali se comercializan a esos lugares.

¿Tal vez puede estar fallando la vigilancia en entradas y salidas de Cali? 

Nosotros no buscamos culpables con estos fenómenos, lo que tenemos que buscar es cómo contrarrestar las acciones del delincuente que siempre busca el narcotráfico para hacer su negocio.

¿Las 1084 armas que han incautado este año son un ‘campanazo’ de alerta?

No es un ‘campanazo’ porque nosotros precisamente tenemos como consigna que la cantidad de homicidios debe ser proporcional al número de armas, y calculamos que hay un arma por cada tres homicidios, pero es que entre más incautamos, más armas salen, precisamente por eso queremos frenar es la comercialización. En Cali hay desde el que tiene un arma y la alquila, como el que tiene diez armas para ese fin.

¿En qué va la investigación de las armas que encontraron en el carro con fotos de la Gobernadora y un exalcalde de Cali?

Es un caso que estamos trabajando con un grupo especial, próximamente daremos resultados.


Desde Centroamérica, especialmente de Estados Unidos y México, está llegando armamento de corto y largo alcance a zonas del Valle, Cauca y Nariño.

Así lo indica el general Fabio López, comandante de la Regional Cuatro de la Policía, quien dice que las armas están llegando a grupos armados ilegales como las disidencias de las Farc, ELN, Pelusos y en los cascos urbanos, como Cali, a estructuras dedicadas de crimen organizado y microtráfico.

 “Las armas pueden llegar al Urabá antioqueño procedentes de Panamá, país a donde son llevadas desde México. Desde Antioquia ya se distribuyen hacia el resto de ese departamento y al Valle, Cauca y Nariño. Son armas cortas y armas largas”, afirma el General. 

El oficial, quien tiene a cargo el suroccidente del país, dice que están trabajando para hacerle mejores seguimientos a cada una de las armas incautadas para establecer, con certeza, el lugar de procedencia de cada elemento de estos que se incauta en Cali, el resto del Valle, y otros departamentos como Nariño y Cauca.  “Estamos en una región donde Nariño se integra con Cauca y Valle y eso permite un corredor de la ilegalidad a través del narcotráfico”, puntualiza López.

DENUNCIE. La Policía de Cali lanzó  la línea celular 3116253670 para que la ciudadanía pueda denunciar la fabricación ilegal, el tráfico, alquiler y porte de armas de fuego en la ciudad.

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Redacción de El País
Fotografías: El País y Cortesía Fiscalía Seccional Cali