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¿Por qué el ELN dio el golpe en La María? Una mirada a la seguridad en el Sur de Cali.

Proceso de la mascara

El investigador de la Fiscalía calcula que la reunión se realizó en 2014. Integrantes del Frente 30 de las Farc, la columna móvil Miller Perdomo y otros hombres del frente Manuel Cepeda Vargas, decidieron crear una “columna mixta” para que operara en la parte alta de Jamundí y Los Farallones.

Los investigadores suponían, en un principio, que el grupo se dedicaría a atacar a las unidades del Ejército. En realidad el objetivo de los guerrilleros era evitar los combates para concentrarse en extender su dominio territorial sobre los cultivos de coca y las rutas para sacar la droga de la región.

De ahí la importancia de la zona alta de Jamundí y Los Farallones, que conecta con la región del Naya y esta a su vez con el océano Pacífico.

Cinco años después, incluso tras la firma de la Paz con las Farc en 2016, el grupo “mixto” continúa operando en el corredor donde, hace 20 años, el ELN logró movilizar a los secuestrados de la iglesia La María.

– Cuando se desmovilizan las Farc en diciembre de 2016, nos informan que del frente 30 dejaron las armas 30 guerrilleros, pero eran 125. ¿Que pasó con los otros? De la columna Miller Perdomo no se desmovilizó casi nadie. Del frente urbano Manuel Cepeda Vargas se desmovilizaron las milicias, no la parte militar. Los que siguieron alzados en armas continúan en la parte alta de Jamundí en este grupo “mixto” – dice el investigador de la Fiscalía, que completa 30 años haciendo análisis sobre los métodos de la subversión y el terrorismo.

Sin embargo, las disidencias de las Farc no están solas en Jamundí. Allí también llegó, a mediados de 2017, una ‘comisión’ de la organización narcotraficante ‘Los Pelusos’, proveniente de Norte de Santander. Su objetivo era ocupar los espacios que habrían dejado las Farc.

Los Pelusos no contaban con las disidencias de esa guerrilla y se inició una confrontación por el dominio de los cultivos de coca. A su vez, el Ejército, en mayo de 2018, puso en marcha la Operación Atalanta – Bicentenario para recuperar el control del territorio.

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– Calculamos que en la parte alta de Jamundí hay 1000 hectáreas de coca. La Tercera Brigada y la Policía iniciamos operaciones tras estos movimientos armados y logramos 32 capturas de Los Pelusos, lo que hizo que varios de los otros hombres con los que contaba esta ‘comisión’ regresaran a Norte de Santander. La ‘comisión’ de Los Pelusos está prácticamente desarticulada en Jamundí – dice el Mayor General Wilson Cháwez, comandante de la Tercera División del Ejército.

Lina Tabares, líder social a quien el Gobierno le acaba de retirar su esquema de seguridad, advierte además que en Jamundí y sus alrededores hay presencia de miembros del Cartel de Sinaloa. Es apenas obvio: para distribuir la droga en EE.UU, las disidencias y los narcotraficantes locales requieren alianzas con los mexicanos.

Según inteligencia militar, otras ‘comisiones’ de Los Pelusos ahora estarían probando suerte en municipios como Pradera y Florida, también en El Patía, donde buscarían alianzas con las disidencias de las Farc para el control del narcotráfico.

Un secuestro que “nunca deja de doler”

– En esta zona de Pradera y Florida históricamente operó la compañía Alonso Cortés de las Farc. El Ejército la desmantela a mediados de 2010. Pero a esa misma área llegó la compañía móvil Gabriel Galvis, hasta 2016, cuando se firmó la paz. De la Gabriel Galvis no sabemos quiénes se desmovilizaron. Y de la Alonso Cortés se aniquiló la parte militar, pero quedó la milicia, que vivía de la extorsión. Creemos – no es confirmado - que Los Pelusos están tratando de convencer a la gente de la Gabriel Galvis y de la Alonso Cortés para que trabajen con ellos - dice el investigador de la Fiscalía.

La Comuna 22, donde habitan unas 15.000 personas, es patrullada por 20 agentes de policía en turnos de 8 horas, lo cual hace de ella aún un sitio vulnerable para la delincuencia.

En cuanto al ELN, está seguro que el secuestro de La María hace 20 años fue el punto de quiebre para que el grupo – por lo menos en su estructura militar – dejara de ser una amenaza en el departamento. Desde el secuestro, el Ejército le propinó varios golpes al ala militar de esta guerrilla. Sin embargo aún hay células políticas, milicias, en zonas como Pance, Peñas Blancas y algunas universidades de Cali.

El Mayor General Wilson Cháwez, comandante de la Tercera División del Ejército, dice sin embargo que hay un grupo militar del ELN que estaría intentando ingresar al Valle, por el Bajo Calima. Se trata de una comisión del frente Che Guevara del Sur del Chocó, comandada por alias Shumager.

En todo caso las autoridades aseguran que 20 años después del secuestro masivo de La María, es improbable que un hecho de esta magnitud se repita. Por un lado, no hay ninguna organización militar con un personal de más de 100 personas para ejecutar un secuestro masivo, como sucedió con el ELN de 1999.

Un secuestro que “nunca deja de doler”

Pero además, con la instalación en Felidia del Batallón de Alta Montaña Rodrigo Lloreda Caicedo (2003), militarmente se hace casi imposible intentar un golpe como el de La María.

Con el batallón se vigilan los corredores de Los Farallones, en 1999 desprotegidos por la Fuerza Pública y dominados por grupos armados ilegales.

Tal vez las lecciones aprendidas por la Fuerza Pública también explique que el secuestro es un delito a la baja en el Valle del Cauca. Según los datos de la sección de análisis criminal de la Fiscalía, en el Distrito Judicial Cali, que abarca también los municipios de Palmira, Candelaria, Pradera, Florida, Yumbo, Jamundi, Vijes, La Cumbre y Dagua, en lo que va de 2019 se ha registrado un caso de secuestro extorsivo.

Las cifras han caído desde 2016, cuando se presentaron 15 secuestros; en 2017 fueron 8, los mismos que en 2018. La mayoría fueron cometidos por la delincuencia común.

Dos décadas después del secuestro masivo de La María, a los habitantes de la Comuna 22 les inquietan otros delitos, como el hurto a personas (194 denuncias en lo que va del año, frente a 169 de 2018); hurto al comercio (28 denuncias este año, contra 53 del año pasado, ha bajado a casi la mitad) y asaltos a residencias (31 denuncias en lo que va de 2019, el mismo número de 2018).

Un secuestro que “nunca deja de doler”

El mayor Andrés Darío Obando, de la Policía Metropolitana, dice que la Comuna 22, donde viven 15 mil personas, es custodiada por 6 cuadrantes de la Policía, además de un grupo de reacción inmediata. En total casi 100 uniformados están en la zona, divididos en tres turnos – aunque algunos cumplen labores administrativas- por lo que en cada turno de 8 horas la Comuna es patrullada por unos 20 agentes.

A ellos se les suman los 25 frentes de seguridad que han conformado residentes del sector. Los integran casi 3000 ciudadanos quienes, a través de grupos de Whatsapp, informan sobre hechos sospechosos.

Los fines de semana hay una especial atención por parte de los policías a iglesias como La María, pero no propiamente por temor a un secuestro masivo, sino por el robo de carros, un delito al alza en Cali, y que sin embargo se ha reducido en la Comuna 22. Mientras que en lo que va del año se han robado en la zona 17 carros, en 2018 iban 35.

– Desde que yo estoy en la Comuna, mediados de 2017, no recuerdo que se haya presentado un solo caso de secuestro – dice el Mayor Obando.

¿Cómo ve a Cali y a Colombia 20 años después de La María?