Masacre en Llano Verde: Dos años de una tragedia que conmocionó al mundo

Dos años después del asesinato de cinco jóvenes en este barrio del oriente de Cali, y pese a que hay tres personas condenadas, los familiares de las víctimas esperan saber la verdad de si alguien ordenó ejecutarlos.

En Llano Verde brilló la justicia, pero falta verdad

Un mes antes de que el almuerzo de Luis Fernando Montaño, de 15 años de edad, quedara servido en la olla y se enfriara esperando que él regresara del cañaduzal, llegaron los chats advirtiéndole al Subsecretario de Seguridad de Cali la tragedia que se avecinaba en este sector del oriente de la ciudad.

Los mensajes, fechados el 14 de julio de 2020, estaban firmados por Fausto Prieto, líder de una organización de derechos humanos del oriente de Cali, en los que advertía al subsecretario Guillermo Londoño que tenían un problema de reclutamiento de jóvenes y que nadie en la Administración había querido escucharlos.

“La situación fue reportada hace más de cuatro meses a la Secretaría de Seguridad y Justicia y este es el momento que no se ha tomado ninguna acción”, advirtió Prieto y pidió investigar el caso de “15 jóvenes que fueron reclutados y de los que solo han regresado 4 (…) Le pido el favor no tome esta información como de bajo interés; el reclutamiento en Cali es real y no solo se ha presentado en esta comuna”. (Ver pantallazos de los chats).

No tenemos conocimiento de si había reclutamiento previo, le aseguró a El País el subsecretario Guillermo Londoño, “pero realizamos un acto de presencia cuando la comunidad empezó a denunciar la situación. Estuvimos allá con una comisión interinstitucional”.

Para entonces en el barrio Llano Verde todavía corrían tras la pelota Luis Fernando Montaño (15 años), Leyder Cárdenas (14 años), Jair Andrés Cortés (14 años), Álvaro José Caicedo (15 años) y Josmar Jean Paul Cruz (16 años), amigos entrañables y amantes todos de la música y el fútbol.

Pero el tiempo que corría en contra finalmente se detuvo para ellos el martes 11 de agosto de 2020, cuando entre las 12:30 y las 2:00 de la tarde fueron ejecutados, según las necropsias, con tiros de gracia entre un cultivo de caña en Llano Verde, oriente de la ciudad.

Los peores temores se hicieron realidad y el líder Fausto Prieto reaccionó molesto porque, según él, la Alcaldía de Cali no hizo absolutamente nada para prevenir esas muertes.“Buen día señor Guillermo, sorprendido de que no se me escuchara con relación al trabajo de pandillas. Pese a haber avisado desde un mes antes lo de Llano Verde, no fue un indicador importante para ustedes”, recriminó entonces Prieto, quien días después abandonó el país por temor a retaliaciones en su contra.

El subsecretario de Seguridad, Guillermo Londoño, insiste en que “no sé quién es el líder Fausto Prieto, pero la Secretaría de Seguridad de ese año sí documentó su presencia en la zona en la que estuvo la Fuerza Pública y el secretario Carlos Rojas, inclusive; creo que hasta vino el Gobierno Nacional en ese momento”.

Pese a que Londoño niega conocer a Fausto Prieto, en los chats revelados durante el juicio contra los responsables de la Masacre de Llano Verde, se puede ver que el funcionario sí sostuvo un diálogo con él y le agradece, además, su interés en trabajar por la comunidad del oriente: “Muchas gracias por su disposición; en estos momentos necesitamos del concurso de todos”, se lee en la contestación de Londoño.

En la memoria

Para las cinco familias que debieron padecer el doble drama de perder a sus hijos, entre los 14 y 16 años, y ser ellos mismos quienes los encontraron ejecutados, y en algunos casos degollados, entre el cultivo de caña en el sector de Navarro, ya de nada servía saber si la masacre se advirtió o no.

“Ese día llegué y no lo encontré en la casa; me sentía un poco inquieta y luego destapé la olla y vi que Luis Fernando no había almorzado… nada que aparecían y los vecinos nos decían que habían estado reunidos bailando. Cuando escuché a otras de las mamitas decir que los hijos de ellas tampoco habían llegado, salí y ahí empezó la desesperación porque ninguno de los cinco aparecía”, recuerda Nancy Quiñónez, madre de Luis Fernando Montaño.

Dos años después los dolores para las familias son incluso más profundos. Desde que se conocieron los hechos, José Rogelio Cruz, padre de Josmar Jean Paul Cruz, jamás había hablado sobre lo que le sucedió a su hijo en el barrio Llano Verde, a donde llegó reubicado del jarillón del Río Cauca.

Con el dolor tatuado en la mirada y trancado en la garganta, decidió contar lo que han representado para él estos dos años de encierro y silencio. “Yo si no me lleno de orgullo de ver murales y monumentos con mi hijo. Esas cosas antes cada día más me matan”.

“Yo a veces me pregunto: me cogen al pelaito y me lo matan así a lo vil, y me dicen que le van a hacer un monumento, entonces yo digo ¿monumentos para qué? ¿Creen que es para uno una felicidad estar viendo a toda hora unos recuerdos ahí pegados? Para mí no. Si a mí me hubiesen llamado, le digo que el mío no lo pongan porque (llanto) yo me lleno de sentimiento; y si es de bronce lo arranco y lo vendo para comprar pañales”, dice José Rogelio, quien hace varios años permanece en una silla de ruedas y con Jean Paul son tres los hijos que ha sepultado, dos hombres y una mujer. Hoy solo le queda una hija con vida, por la cual “se está luchando”.

Los responsables

El 28 de agosto de 2020, quince días después de la ejecución de los cinco menores y luego de varios allanamientos adelantados en el oriente de Cali, las autoridades capturaron a Juan Carlos Loaiza Ocampo y a Jefferson Marcial Angulo, condenados como coautores del crimen.

Aunque Angulo y Loaiza reconocieron que sí persiguieron e intimidaron a los niños y que estuvieron presentes en el lugar donde ellos fueron asesinados por otra persona, ambos

negaron haber lesionado a los menores y, por el contrario, los dos acusaron a Gabriel Alejandro Bejarano, alias El Mono, como autor material de los hechos.

En el caso de Juan Carlos Loaiza, tras haber aceptado cargos y llegar a un acuerdo con la Fiscalía, en marzo de 2022 fue condenado a 36 años y 6 meses de prisión por los delitos de homicidio agravado y fabricación, tráfico y porte de armas de fuego.

“El sujeto (Bejarano) me llama, me hace recoger unos cuchillos, me amenaza y me dice que por eso dan recompensa, que mucho cuidado. Yo al ver lo que ese señor hizo dije: mató a esos niños. Con mi compañero llegamos a mi sitio de trabajo, no dijimos nada de lo asustados que estábamos. Salí muy preocupado y angustiado para mi casa, sabiendo la magnitud que él había causado. Como a las 3:00 p.m. él llegó a mi casa diciéndome que qué había pensado. Callé la verdad por las amenazas de él”, dijo Loaiza Ocampo en un interrogatorio realizado el 28 de agosto de 2020.

Jefferson Marcial Angulo, por su parte, aceptó su participación en los hechos y luego de llegar a un acuerdo con el ente investigador, en junio de 2022, también fue condenado a 36 años y 6 meses de prisión por los delitos de homicidio agravado en concurso con fabricación, tráfico y porte de armas de fuego.

“Cuando él detonó la primera bala, yo me cogí mi cabeza y dije Dios mío, salí asustado porque de pronto él atentaba contra mi vida. Salí de una y cuando prendo la moto escucho dos impactos más. Llegué al punto donde siempre presto mis servicios y me senté, me puse a pensar y al ratico llegó Alejandro y me dijo que luego hablábamos. Cuando llegué a mi casa no sabía qué hacer, pero al rato él llegó y me amenazó con que no fuera a decir nada. Yo no sabía qué hacer, si hablar con la Policía o hablar con mi familia”, indicó Angulo Quiñones en un interrogatorio también realizado el 28 de agosto de 2020.

Cinco meses después del crimen, las autoridades capturaron a Gabriel Alejandro Bejarano en medio de un allanamiento a una finca ubicada en la zona rural de Bolívar, en el norte del Valle del Cauca. Al parecer, un ciudadano lo reconoció y este habría puesto esta información en conocimiento de las autoridades.

“No niego tener participación en este acto, es decir, en la muerte de los menores. Quiero ser prudente en el esclarecimiento de estos hechos, ya que por esto mi vida y la de mi familia corren peligro. He recibido amenazas ya que puede haber más personas involucradas”, aseguró Bejarano en un interrogatorio realizado el 15 de junio de 2021.

En marzo de 2022 y tras haber aceptado los hechos mediante preacuerdo con la Fiscalía, Bejarano fue condenado a 38 años de prisión por los delitos de homicidio agravado en concurso sucesivo; y fabricación, tráfico y porte de armas de fuego, accesorios, partes y municiones.

A pesar de que hasta la fecha no se tiene información sobre las verdaderas razones que motivaron a ‘El Mono’ a cometer el crimen, y que tampoco se conozca quiénes son los autores intelectuales, esta investigación ha sido catalogada como exitosa porque en solo 16 días el equipo de la Fiscalía logró esclarecer los hechos que vincularon a estos tres hombres con la masacre.

Gabriel Alejandro Bejarano

33 años de edad

  • Autor material del crimen.
  • Condenado a 38 años de prisión por homicidio agravado en concurso sucesivo; y fabricación, tráfico y porte de armas de fuego.

Juan Carlos Loaiza Ocampo

25 años de edad

  • Oriundo de Cali.
  • Aceptó ser coautor del crimen.
  • Fue condenado a 36 años y 6 meses de prisión por los delitos de homicidio agravado en concurso con fabricación, tráfico y porte de armas de fuego.

Jefferson Angulo Quiñones

32 años de edad

  • Aceptó ser coautor del crimen.
  • Condenado a 36 años y 6 meses de prisión por los delitos de homicidio agravado en concurso con fabricación, tráfico y porte de armas de fuego.

Llano Verde luego de la masacre

“La muerte de los niños representó mucha tristeza y dolor, eso está muy claro. Pero también ha servido para que Llano Verde, que era un barrio olvidado donde nadie había puesto la mirada, ahora esté en el radar. Al menos he sentido ese cambio en este lugar donde muchas veces sentíamos temor de que los niños estuvieran jugando y ocurriera un accidente, un tiroteo u otra cosa”, relata don Álvaro Caicedo, padre de Álvaro José Caicedo.

“La muerte de nuestros niños al menos sirvió para que se dieran cuenta que existía Llano Verde, le pusieran cuidado y se enteraran de que hay niños que merecen estar bien y jugar en un parque sin temor”, cuenta Álvaro, mientras ve a un grupo de niños en el parque y recuerda a su hijo, porque era allí, en uno de los árboles, donde mantenía en las tardes con su novia y amigos.

Por estos días en medio del parque se levantan cinco monumentos con el fin de mantener en la memoria a los jóvenes asesinados. Además, para que esta historia se transmita de generación en generación y no se repita una tragedia similar.

Aunque han pasado dos años, el tiempo en Llano Verde parece congelado. Por más que las viviendas han sido pintadas de múltiples colores, el dolor en la comunidad y en las familias dan la sensación de que la masacre hubiese ocurrido hoy.

Ubicación de Llano Verde, en Cali, donde fueron asesinados los cinco menores en 2020

“La verdad la tienen los victimarios”: abogado

El abogado Elmer Montaña, defensa de uno de los familiares de las víctimas, explicó qué es lo que está faltando para que se conozca la verdad sobre por qué fueron asesinados los cinco menores.

¿Qué hace falta para que, finalmente, se esclarezcan las razones por las que ocurrió la masacre?

Ahora viene el incidente de reparación integral y esperamos que en este los victimarios cuenten la verdad como un acto de reparación, pero esa ya depende de la voluntad de ellos porque el Estado no puede obligarlos. La posibilidad de que se conozca la verdad luego de que se dicte sentencia se podría obtener si la Fiscalía continúa la investigación para tratar de establecer si hay más personas involucradas en los hechos o si los condenados deciden contar la verdad.

¿Hay posibilidad de que continúe la investigación para que se conozca quiénes serían los autores intelectuales de la masacre?

Eso depende del Fiscalía, pero me temo que no pasará. La Fiscalía ya da por concluida la investigación y eso es muy lamentable porque es no seguir indagando si en realidad hubo más personas detrás de este hecho, entonces todo queda es en la voluntad de si estas tres personas deciden confesar o no.

Después de que fue condenado, ¿Gabriel Bejarano, autor material del crimen, ha revelado más detalles sobre lo ocurrido?

Nada, él ha dado puntadas de que habría más personas involucradas. Inclusive, habla de la posibilidad de que haya policías a los que se les había mostrado fotos de los menores con anterioridad, pero él no ha concretado nada. Él solo ha hecho señalamientos imprecisos y vagos.

La investigación de la masacre se catalogó como exitosa porque esclarecieron los hechos que vinculan a los tres condenados con el crimen , ¿qué opina?

Sí, hay que reconocer que hubo un trabajo importante de la Fiscalía en ese sentido porque se pudo establecer la responsabilidad de esas personas y las tres están condenadas, por lo menos los autores materiales aceptaron su participación en el crimen y eso es satisfactorio, habla por sí solo del trabajo del ente investigador. Pero la investigación debería continuar para establecer quiénes están detrás de los homicidios porque tenemos la absoluta convicción de que estos sujetos no actuaron por su propia iniciativa, sino obedeciendo órdenes de alguien más, incluso se habla de la posibilidad de que este haya sido un caso de reclutamiento forzoso.

Ruby Cortés

Madre de Jair Andrés Cortés

“Sé que hay que perdonar pero yo no estoy preparada aún para eso. Me quitaron lo más preciado de mi vida”.

Nancy Quiñónes

Madre de Luis Fdo. Montaño

“Aunque me faltó mucho por decirle, nunca lo voy a recordar como yo lo vi allá botado, lo recordaré como un niño muy feliz”.

José Rogelio Cruz

Padre de Josmar Jean Paul Cruz

“A mí me duele ver maricadas pegadas de la cara de mi hijo en cualquier parte. Yo no me lleno de orgullo de ver esas cosas”.

Álvaro José Caicedo

Padre de Álvaro José Caicedo

“Duele mucho perder algo tan bello y encontrarlo así como yo encontré a mi hijo, por allá tirado como si fuera basura”

Francia Helena Cárdenas

Tía de Léider Cárdenas

“Fue algo horrible, a mi me hubieran dicho: allá está tu sobrino tirado muerto y yo no hubiera entrado. Eso no se lo deseo a nadie”.

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