ECUADOR

El primer país que importó el ‘gota a gota’

Miguel llegó a la localidad de Quevedo, en Guayaquil, con 40 dólares, un maletín con poca ropa y el manual aprendido de los cinco niveles de violencia que debe aplicar a los deudores morosos como le enseñaron quienes lo llevaron hasta ese país.

Sin un asomo de arrepentimiento, el joven de 23 años originario del Quindío, relata cómo es cobrar deudas ajenas. Primero presiona y amenaza; “luego se les rompen las ventanas. Después se le pinta en la casa un grafiti que dice ‘mala paga’, en un caso extremo se le quitan elementos de su propiedad y si ya con eso no pagan, ahí sí toca la muerte”.

Ecuador fue el primer país de América Latina que importó los préstamos ‘gota a gota’ en el año 2008 según datos de organismos de Inteligencia de la Policía en Colombia.

Asegura una fuente en ese organismo que entre esos cabecillas del ‘gota a gota’ que llegaron entonces, estuvo Germán Jaramillo Tamayo y su hijo Néstor Jaramillo, detenidos en junio de 2010 en una redada en Quito y que tenían más de veinte mil clientes con un capital de dos millones de dólares.

Los colombianos cruzan fácil la frontera con Ecuador y no necesitan pasaporte por acuerdos internacionales.

Según las bases de datos públicas del Gobierno colombiano, los Jaramillo serían oriundos del municipio de Aranzazu (Caldas), el municipio con la cifra más alta de jóvenes que salieron de Colombia como cobradores ‘gota a gota’ y fueron asesinados en algún país de América Latina.
Jaramillo tiene como actividad legal la cría de caballos y ha estado vinculado con sectores de la construcción en Manizales y en su contra existe también el registro de un caso de presunta trata de personas.

Pero los colombianos no llegaron solo a prestar dinero. Información de autoridades ecuatorianas asegura que también cruzaron la frontera para coordinar el negocio del microtráfico de drogas y el sicariato.

Miguel, el joven cobrador, reconoce que ha sabido de muertes, pero no por encargo sino porque la gente no quiere pagar. “A veces tenemos peleas en las calles o restaurantes, pero un caso de una señora que no quería pagar y antes insultaba al cobrador que era de los más impulsivos y el muchacho la mató; así como el patrón mandó a matar a un venezolano que le dimos la oportunidad de trabajar y el desagradecido nos robó y hasta Quito le fueron a dar”.

La hipótesis del gobierno ecuatoriano sobre la llegada de colombianos para realizar labores de sicariato fue confirmada el 21 de abril de 2011 cuando capturaron en el aeropuerto José Joaquín de Olmedo de Guayaquil, a Jhon Jairo Vasco, alias ‘Niko’, exagente de la Policía de Risaralda y cabecilla de la banda criminal ‘Cordillera’, a la que se le sindica la comisión de más de mil asesinatos en el Eje Cafetero y el norte del Valle.

Contra Vasco había una circular roja del organismo internacional Interpol y al momento de la captura mostró documentos que lo identificaban como Julio Ernesto Molina, nombre con el que permanecía oculto desde el 2010 en Guayaquil, evadiendo procesos judiciales en Colombia por narcotráfico y homicidio.

Jhon Jairo Vasco, alias ‘Niko’, exagente de la Policía de Risaralda y jefe de la banda criminal ‘Cordillera’, fue capturado en Guayaquil en abril del 2011.

Archivo: Diario El País.

Según información de los organismos de Inteligencia en Colombia, la banda criminal Cordillera sería la responsable del envío de decenas de jóvenes del Eje Cafetero para trabajar como prestamistas ‘gota a gota’ en países como Ecuador, Panamá, México y Brasil. En Ecuador controla el microtráfico en el sector turístico de La Mariscal.

La preocupación fue mayor cuando un año después la Policía de Quito detuvo, también en el oriente de la ciudad, a Juan Carlos Calle Serna, el hermano de Luis Enrique y Javier Antonio Calle ‘Los hermanos Comba’, una familia del oriente colombiano con lazos históricos con el cartel del Norte del Valle y encargados de las oficinas de sicarios.

Juan Carlos Calle era el cabecilla de la banda criminal ‘Los Rastrojos’ y según la Policía de Colombia tenía en Ecuador un amplio control territorial del negocio ilícito y lavado de activos a través de empresas fachada, especialmente en Quito y Guayaquil. Desde ahí se encargaba de dirigir el paso de cocaína desde Colombia hacia el sur del continente.

El grupo armado ilegal colombiano

Los Rastrojos hacen presencia también en territorio ecuatoriano.

Sin embargo, se daba a conocer como comerciante de materiales textiles en alianzas con ciudadanos ecuatorianos, con quienes construyeron un emporio de empresas de fachada que comercializaba prendas exclusivas para el blanqueo de dinero como informaron las autoridades tras su captura.

Tanto las bandas criminales ‘Cordillera’ como ‘Los Rastrojos’, ‘Los Triana’, La Empresa’ y el ‘Clan del Golfo’ son las que controlan en Colombia la mayor parte del negocio del ‘gota a gota’ a través del control de territorios por la venta de droga al menudeo y esa es copia fiel del modelo que han exportado al continente.

La lucha contra el ‘gota a gota’

Ecuador fue también el primer país que empezó a trazar una estrategia para contrarrestar este delito tras las denuncias, la violencia y la sensación de inseguridad que dejaban los prestamistas colombianos con su accionar. Sin embargo, el delito sigue aún.

Una de esas alternativas fue anunciada en julio del 2013 a través del Ministerio de Interior que decidió incluir a los ‘gota a gota’, o chulqueros, dentro de los delitos para denunciar a través de la línea ‘1800 delito (335486)’ y ofreció una recompensa de US$50.000 dólares a quienes denuncien a estas organizaciones.

El 14 de agosto de ese mismo año, las autoridades de Guayaquil detuvieron durante una redada a 38 personas vinculadas con préstamos ´gota a gota´. De éstas 30 de los detenidos eran colombianos y los otros ocho eran ciudadanos ecuatorianos.

Habían transcurrido cinco años desde el aterrizaje de colombianos con ese propósito a Ecuador y el entonces ministro del Interior del gobierno, José Serrano, aseguró que era la primera banda internacional dedicada al préstamo ilegal desmantelada en este país.

Dos semanas después, el 31 de agosto las autoridades allanaron once residencias en Guayaquil y detuvieron a 18 personas más, a las que les encontraron armas y drogas. La fiscal a cargo del caso, según informó al diario El Comercio, dijo que uno de los detenidos estaba vinculado al menos a 15 procesos por el delito de homicidio.

Tres meses después de lanzado el plan de recompensas por información, el ministro Serrano reportó en la primera semana de octubre que el número de capturas se elevaba a 96 personas, 53 eran colombianas y 43 ecuatorianos.

Semanas más tarde la Unidad de la Policía Judicial capturó a otros 14 integrantes de una de las bandas de prestamistas que operan en la capital. Según el general Lino Proaño, entonces directora de la entidad, “es dinero financiado desde la República de Colombia, administrado aquí en el lugar por dos personas, una pareja de esposos”.

Los agentes descubrieron que la red tenía hasta 15 cobradores en moto que distribuían al mes alrededor de 500.000 dólares y que “le hacían firmar un seguro de vida a los clientes a nombre del administrador y en caso de fallecimiento se garantizaba de esa manera que el dinero no se perdía”, añadió Proaño en ese entonces.

En entrevista con El País, el analista económico ecuatoriano Fidel Márquez asegura que “ese dinero obtenido ilegalmente y que han lavado organizaciones a través del ‘gota a gota’ en Ecuador, estaría siendo reinvertido en actividades comerciales lícitas dentro del país como restaurantes o inversión en el sector de la construcción”.

La Fiscalía General de Ecuador recibió entre 2010 y 2019 un total de 2560 denuncias contra prestamistas ‘gota a gota’.

Información oficial afirma que el 85 por ciento de quienes lideran “el chulco” o el ‘gota a gota’ en Ecuador son colombianos y la gran mayoría tienen el estatus de refugiado.

Hay varias formas para ingresar a este país. Miguel hace parte de la nueva generación de cobradores que llegó a Ecuador. No esos primeros colombianos que enviaron en el 2008 a abrir nuevas rutas sino un grupo de jóvenes que recorre Sudamérica detrás del equipo de fútbol de sus amores.

“En Ecuador tenemos cobradores que son barristas. Hinchas de América, Nacional o los equipos bogotanos y a los patrones les gusta muchachos así: tatuados, que conocen la calle, agresivos y a la gente le da miedo quedarles debiendo”, afirma el joven cobrador.

A diferencia de otros países, en Ecuador el pago no es a 20 días sino a 30. La tarifa de comisión que les pagan es $30 dólares por cada mil cobrados. “Si usted cobra $3000 dólares son $90 dólares de comisión, y como uno viene es a ganar, entonces extorsiona la gente y le pone más presión y violencia a los cobros”, relata el cobrador ‘gota a gota’ que habló con El País.

Pero acuerdos internacionales como la Tarjeta Andina permitieron que los colombianos tengan libre tránsito por Ecuador porque la tarjeta es solo un recibo que se escanea y se le cambia la fecha cada tres meses sin que los cobradores ‘gota a gota’ deban salir del país para renovar el permiso.

Un informe de la Dirección General de Inteligencia de la Policía, el Sistema de Inteligencia Antidelincuencial y la Unidad de Lucha Contra el Crimen Organizado, reveló hace seis años que estas organizaciones “logran impunidad por su capacidad de influencia y de corrupción en el sistema estatal”.

Un total de 36 colombianos murieron de forma violenta en Ecuador entre el año 2014 y el mes de julio del 2019, según información entregada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia.

Foto: Cortesía diario Expreso de Ecuador

De eso quien mejor puede dar fe es Miguel. “La plata lo es todo. Uno en Ecuador se mete en problemas y cuando llega la Policía le dice: ‘¿Qué pasa Colombia, está sicariando o está cobrando?’ uno dice, venga ‘Misú’, porque uno les dice ‘Misú’, me ando rebuscando y le da 4 ó 5 dolaritos y lo dejan ir a uno. Los agentes de la PJ sí lo montaban a uno en una patrulla y lo robaban y eso es un lío porque los jefes creen que es un auto robo”.

Pero el delito también tiene sus estrategias. Uno de los hombres más buscados del ‘gota a gota’ en Ecuador es una persona de 29 años (su identidad no se ha revelado) y oriunda de Anserma (Caldas). Vinculado también al narcotráfico y que está detrás de un nuevo sistema de cobros.

Con la digitalización de las tarjetas en una aplicación de teléfono móvil para evitar ser capturados, las autoridades ecuatorianas lo primero que hacen es pedir el teléfono. Sin embargo, diseñaron una aplicación que no se ve en el teléfono por más que se revise, pero al oprimir el *01 aparece como documento oculto.

La forma en que este fenómeno se mantuvo en Ecuador tiene claves que encontraron las redes delictivas como no prestar dinero en centros comerciales porque hay cámaras y no se puede golpear un cliente moroso; valorar mejor a quienes tienen un negocio en su casa por aquello de romper los vidrios y no prestarles a los serranos porque se van con el dinero.

Un estilo de vida que, como lo cuenta Miguel, “en el que hay que caminar muy derecho porque quien la embarra por fuera del país, la que responde es la familia en Colombia”.

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