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Un rescate histórico

Redacción de El País y Agencia EFE

Doce niños y un adulto permanecieron durante dos semanas atrapados en una cueva del norte de Tailandia, emergencia que necesitó del trabajo de un centenar de expertos internacionales para lograr un rescate exitoso. Así fue como sobrevivieron.

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Así empezó todo

Los doce niños y su entrenador quedaron atrapados en la cueva Tham Luang, en la norteña provincia de Chiang Rai, al ser sorprendidos por una súbita tormenta que inundó parcialmente la caverna e impidió su salida, el 23 de junio de 2018.

Cuando se conoció la tragedia, vecinos del sector contaron que en esa zona es común ingresar a este tipo de cuevas para escribir nombres y mensajes en las paredes de la gruta. Además, uno de los niños estaba próximo a cumplir años y esa era una de las celebraciones.

Estuvieron nueve días perdidos y sin alimentos hasta ser localizados por dos buzos británicos.

Después de salir del hospital donde recibieron atención médica, los 'Jabalíes Salvajes' contaron su "odisea", en la primera y única rueda de prensa que tienen pensado conceder.

Los trece vestían la camiseta del equipo de fútbol al que pertenecen y todos sonreían y presentaban un buen aspecto físico en su encuentro con los meidos en Chiang Rai, la capital de la provincia homónima.

Algunos de los chicos, de edades comprendidas entre los 11 y 17 años, se les veía más sueltos antes las cámaras que a otros, aunque el que más veces tomó la palabra para responder a las preguntas que formulaba un presentador -y que se eligieron entre el centenar que presentaron los medios- fue el entrenador, Ekapol Chantawong.

Él fue quien contó cómo quedaron atrapados en la cueva Tham Luang el sábado 23 de junio pasado sin alimentos y cómo no dejaron de buscar una salida los nueve días que pasaron perdidos.

Entraron en la cueva tras un entrenamiento para celebrar el cumpleaños de  Peerapat Sompiangjai o Night, que cumplía 17, pero una tormenta imprevista anegó partes de la caverna y les cortó la salida.

Cavaron en busca de un escape y para encontrar lugares seguros donde dormir, según contó uno de los chicos, y añadió que avanzaron "tres o cuatro metros".
Ekapol indicó que para sobrevivir tomaron del agua que se filtraba por las paredes de la cueva.

Uno de los chicos relató que no notaron el hambre los primeros días, pero pasadas dos jornadas empezaron a sentirse cansados y débiles.

No obstante, cada día, animados por el entrenador, hacían algo para buscar una salida y no perder los ánimos.

El 2 de julio, los buzos británicos John Volanthen y Rick Stanton les encontraron a cuatro kilómetros en el interior de la cueva.

La búsqueda había concluido y comenzaba el rescate: los británicos intentaron levantarles la moral y les dejaron luces antes de partir para dar la buena noticia al resto del mundo. El operativo llegó a contar con más de mil personas, entre ellas expertos de Australia, Estados Unidos, China, Dinamarca, Finlandia, Israel y Japón, entre otros países.

El doctor Phak Lonhanchun, del Ejército tailandés y que estuvo con ellos en el interior de la cueva, contó en la rueda de prensa que como todos los chicos presentaban las mismas condiciones físicas y no había ninguno grave, dejaron que ellos mismos decidiesen quiénes saldrían primero.

El entrenador Ekapol reveló que decidieron que los primeros en salir fuesen aquellos que vivían más lejos.

La extracción se dividió en tres jornadas: el día 8 sacaron a cuatro, el día 9 rescataron otros cuatro y el día 10 se llevaron al resto, sedando a los chicos, y transportándolos en camilla en los tramos inundados, hasta la bocana de salida.

Los médicos que les han cuidado tras el rescate indicaron que ya han recuperado la suficiente fuerza mental y física para regresar a sus casas.

El Gobierno ha recomendado al grupo que vuelva a su vida normal y que evite convertirse en el centro de los medios de comunicación.

Los chicos adelantaron que lo primero que harán será ordenarse monjes budistas unas semanas para, de acuerdo con la tradición budista, ganar méritos en favor de Saman Kunan, el veterano buzo tailandés que falleció durante las operaciones de rescate.

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Los niños y el entrenador pasaron más de una semana en el hospital de Chiang Rai. Allí lograron recuperar entre 2 y 3 kilos de peso.











Con este retrato, los niños rescatados rindieron homenaje al buzo tailandés Saman Kunan que falleció en las operaciones de rescate, días antes de que sacaran a los menores con vida.

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