Verónica Castro: así se reinventó la diva de los culebrones mexicanos

Verónica Castro: así se reinventó la diva de los culebrones mexicanos

Septiembre 23, 2018 - 08:00 a.m. Por:
Redacción de El País 
Verónica Castro

El rodaje de ‘La casa de las flores’ se dio durante el terremoto de México de 2017 y cuentan que el director no salió del set hasta el último extra no lo hizo.

Especial para El País

El diario El País de España describe a Verónica Castro como “la estrella del culebrón Millennial de moda”. No es para menos, la actriz mexicana, luego de permanecer por largo tiempo alejada de las cámaras de televisión, incursionó en la serie ‘La Casa de las Flores’, de Netflix, de gran audiencia entre los millennials. Allí se robó el show con el rol de una madre de familia de clase alta, infiel y drogadicta —fuma marihuana en pipa y luego echa aerosol—, muy distinta a sus sufridas y marginales protagonistas de otras épocas.

La reina de telenovelas mexicanas clásicas, que en la década de los ochenta protagonizó ocho novelas, incluidas Los Ricos También Lloran, El Derecho de Nacer y Rosa Salvaje, que le dieron el título de ‘Llorónica Castro’ —por sus papeles con altas dosis de drama y lágrimas—, conquista en este nuevo milenio la plataforma streaming. Según Forbes, los usuarios de Netflix devoraron los 13 capítulos de ‘La Casa de las Flores’.

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“Fue como brincar el siglo. Ya había hecho de todo, pero me faltaba una serie”, dijo ella, al aceptar el reto de interpretar a Virginia de la Mora. Y es verdad. ¿Qué no ha hecho Verónica? Grabó 12 discos, condujo el late show ‘Mala noche… ¡No!’, programa de televisión con números musicales y entrevistas a personalidades como Luis Miguel, María Félix y Juan Gabriel, con ella se alargó la transmisión del programa nocturno hasta la mañana del siguiente día. En su largo listado de películas, algunos colombianos tal vez recuerden títulos como Cuando Quiero Llorar no Lloro, El Niño y el Papa y Chiquita pero Picosa.

Después de alejarse de la pantalla por casi una década, por un conflicto aún no aclarado con Televisa, a sus 65 años, se reinventa para los millennials como Virginia de la Mora, dueña de una casa de diseño de arreglos florales para la alta sociedad mexicana que celebrará su cincuentenario de fundada.

La historia inicia cuando la amante del padre de familia (narradora de la historia) se suicida durante una celebración poniendo en evidencia la infidelidad del esposo de Virginia y a una hija que ocultó hasta el momento a todos. Poco a poco aparecen una serie de desastres que harán que su imagen social se vea perjudicada. Uno de sus hijos acepta la homosexualidad, su hermana se casa con un afroamericano y su yerno se declara homosexual. Todas situaciones que la alta sociedad clasista, homofóbica y racista rechazará. Una serie, que como dicen los críticos, hubiera sido imposible haber rodado hace diez años.

“Es una mujer que se pinta la historia de la familia perfecta, los De La Mora, y, de pronto, se da cuenta de que eso no tiene nada que ver con la realidad”, describe a su personaje, de quien, solamente hasta que empezó a grabar la serie, se enteró de que fumaba marihuana, lo que le causó un conflicto interno y pidió consejo a sus hijos, Cristian —cantante— y Michel —cineasta—, para saber si debía aceptar o no el papel.
“Muchos países, incluido el mío, son muy conservadores. Siempre me negué a dar un mal ejemplo en la pantalla por escuela. Antes te decían: ‘No debes de fumar’. Yo era una fumatérica asquerosa, me fumaba una cajetilla completa o más, y tenía que salirme o fumar atrás del sillón y estarme escondiendo porque no puedes dar mal ejemplo. Ahora es al revés”, admite.

Verónica

Así que, pese a no comulgar con muchos actos de Virginia, terminó por aceptar la forma de ser de esta, “Dije: ‘Claro, ella pensó que había criado bien a sus hijos, que había atendido bien a su marido. Es lo que le pasa a cualquier familia, me pasa a mí. Volteas y dices: ‘Pero si yo los crié bien, ¿por qué me salieron así?, ¿por qué hacen estas cosas?'. Con ese tipo de cosas como Cristian con el saiote (tanga en portugués), enseñando la nalga, digo: ‘Por qué me suena que este muchacho se subió a las redes sociales encuerado”, afirma refiriéndose a una foto que su hijo publicó en redes, posando semidesnudo, en un salón de masajes.

Para Manolo Caro, director de la serie ‘La casa de las flores’, “habla de una gran inteligencia el que una actriz de la talla de Verónica haya dicho sí en este momento donde los medios están cambiando”. Por su parte, Verónica admitió estar deseosa y nerviosa al comienzo de su proeza actoral. “Quiero ver qué dicen los millennials, que me hable la juventud, que me critique, que me enseñe”. En plena grabación, agregó: “No estoy de acuerdo con muchas de las cosas que vienen en la historia. Todo el mundo dice que es dark, ácida, para mí es diferente. Ahora que la estoy haciendo hasta me divierto, que es lo peor de todo, hasta me está gustando”.

Para ella ha sido todo un aprendizaje. “Me cambia mi sistema ya establecido. Llegaba al set como una intensa, tipo telenovela, y me decían: ‘No, aquí te vas a reír’”. Acepta que Virginia ha sido uno de sus personajes más complejos, “es una mujer que se tiene que reinventar. He aprendido cosas más importantes y novedosas que las que sabía, como Virginia, porque como Verónica ya las sé todas”.

Sin embargo, tras vivir su regreso a la TV, la actriz ha decidido continuar con su carrera, pero, para sorpresa de sus nuevos seguidores, no en la pantalla chica, tampoco en la segunda temporada de la exitosa serie. Seguirá haciendo teatro. “No quiero volver a ‘La casa de las flores’, Virginia de la Mora ya fue. Con esta temporada es mi fin (en la serie). Se acabó esta mujer. ¿Qué más quieren ver de ella? A ver dime, qué mier… vas a ver de esta mujer, dijo tajante en una rueda de prensa en México.
“Volver para el personaje sería la decadencia. Debe venir más vieja, más marihuanera. Ya no le puede pasar mucho más. ¿Más cabrona? A los 70 años ya no te da. Ya no tienes fuerza para levantar ni siquiera la mano”, aseguró.

El director Manolo Caro, quien estuvo recientemente en Bogotá en busca de talento colombiano, respeta la decisión de la actriz: “Si regresamos con una segunda temporada, la historia estaría enfocada en los hijos y en los hermanos, que aún tienen más que contar; pero es un hecho, Verónica Castro no regresaría”.

Esto no es de extrañar según la periodista y relacionista pública mexicana Marilú Torrano, “siempre está reinventándose, ha sido clave en momentos de transición en la televisión. En el auge de las telenovelas fue un icono; en el boom de los realities condujo ‘Big Brother’ y fue suceso. Es una hábil conversadora. Sus entrevistas la acercan al público, se deja ver como una mujer de carne y hueso, sencilla, jamás inalcanzable”.

Mujer magnética 

La primera aparición de Verónica Castro en ‘La casa de las flores’, serie original de e Netflix, es durante la fiesta de cumpleaños de Ernesto de la Mora (Arturo Ríos), hombre de negocios de México. Ella, personificando a Viriginia de la Mora, irrumpe, micrófono en mano, interpretando una versión del ‘Happy Birthday, Mr President’, que Marilyn Monroe le cantó a John F. Kennedy en el festejo de su cumpleaños 45.

Mientras Virginia de la Mora, interpretada por la actriz mexicana, entona las primeras palabras de la canción, todos los asistentes interrumpen sus actividades para contemplar el espectáculo. Pasa en la serie y pasa en la vida real, según compañeros de set de Verónica, como Cecilia Suárez, quien dice que “ella es magnética. Yo le decía, ‘tú no te das cuenta, pero cuando entras, todo se para’”.

Suárez –quien interpreta a Paulina de la Mora, hija mayor de la familia, personaje que ha sido un hit en redes–, dice que el magnetismo de Castro no se contrapone a su sencillez. Así lo notaron Jesús Victoria, Carmenza Duque y Rodrigo Castaño, al asistir a una copa de vino en el Teatro Imbanaco, en Cali, en 1987, cuando ella acudió a la presentación del filme ‘El niño y el Papa’.

“No soy cantante ni bailarina, yo soy actriz y mi mejor forma de disfrutar es el teatro”, admite por su parte ‘Vero’, quien luego de seis años ausente de las tablas, regresó a ellas. La cantante Ana Gabriel tiene su propia opinión sobre la faceta musical de Verónica, “no necesita tener la mejor voz, con su carisma y su tono, cualquiera que la escuche sabe que se trata de ella”.

“Cuando surgieron las series de formato de 13 capítulos la invitaron a ‘Mujeres asesinas’ y fue otro encuentro importante con otro público”, asegura la periodista mexicana Marilú Torrano.

Castro, quien fue personificada en la serie televisiva sobre la vida del cantante Luis Miguel, se siente halagada por ello: “Todo homenaje es bienvenido y más si te recuerdan en cosas tan padres. Tengo todavía una entrevista guardada, que hice en casa de él, pero que no quiso que saliera al aire, donde se le ve más guapo que nunca, que en su vida y en su historia”.

Hoy en día, a sus 65 años —cumple 66 el 19 de octubre—, se conserva bella. José Juri, su cirujano plástico de cabecera, revela que le ha practicado una decena de intervenciones quirúrgicas. “Le corregí cirugías mal realizadas, le hice otras en piernas, abdomen, cuello, ojos, nariz, boca y párpados, le borré arrugas del entrecejo y le levanté las cejas con botox. Siempre que llega a mi consultorio le pregunto: ‘¿Qué quieres que te haga?’ y ella me responde: ‘Lo que usted diga doctor’”.
Sobre la nueva generación de actrices, ella dice: “Se las saben todas. Son rápidas, malditas escuinclas. Todas flacas, divinas, sin arrugas y no hablan como nosotras las actrices antiguas que movíamos la boca y los ojos, y nos salían todas las marcas”.

También llora 

Que ya no está para “chacachaca”, que ha tenido “malos gustos, malos ratos, malos hombres y malas experiencias”, es algo que esta mujer chiquita, de ojazos verdes y cuerpo voluptuoso acepta sin tapujos. La ‘Chaparrita de oro’ dice que las amargas vivencias románticas han hecho que abandone la idea del amor y se enamore de la soledad.

Y es que su vida misma tiene todos los ingredientes de un ‘culebrón mexicano’, está llena de pasiones, desamores e infidelidades. Era una niña cuando fue testigo de la traición de su padre Fausto Sáenz a Socorro Castro, lo que provocó sus primeras lágrimas y la desintegración de su hogar. “Éramos una familia muy pobre, mi papá nos abandonó porque lo cachamos en un desliz. Vivíamos mis tres hermanos, mi madre y yo en un cuartito de servicio alquilado. Yo tendría 8 años. Doña Socorro, mi mamá, tuvo que trabajar como empleada pública, y yo, como hija mayor, me hice cargo de la casa”, recuerda.

Cuando Pedro Luis Bartiloti, candidato a diputado, estaba en campaña, ella, ‘La Vero’ con 15 años, le solicitó una beca para estudiar actuación. El suplente del político, Andrés Soler, quien tenía una escuela, les hizo pruebas a las hermanas Castro, y las pasaron. Fueron orquídeas del cine nacional, es decir, jóvenes aspirantes para participar en una cinta, pero antes empezó Verónica en las fotonovelas. En 1966 debutó en la fotonovela La Romántica Samantha. En los años 70 Raúl Velasco le recomendó inscribirse en el concurso El Rostro del Heraldo. Los organizadores la rechazaron en un inicio, pero al final le dieron el galardón. A la ceremonia televisada asistieron figuras como José José.

Esto le abrió las puertas en la industria cinematográfica. Actuó en ‘Mi mesera’, ‘La fuerte inútil’ y ‘El arte de engañar’. Tras su incursión a la televisión, formó parte del elenco de ‘Operación Jaja’ y de la obra Don Juan Tenorio, donde conoció a Manuel ‘El Loco’ Valdés, de quien pese a llevarle 22 años, se enamoró perdidamente. “Era inteligente, correcto, encantador, coqueto, atrevido y divertido”, cuenta Verónica, quien mientras cursaba su licenciatura en Relaciones Internacionales quedó embarazada.

En condiciones muy desfavorables, y con el estigma de madre soltera tuvo a Cristian Castro (hoy con más de 40 años). “Fue un shock terrible, más cuando me enteré que tenía pareja, y había tenido ocho parejas más, y Cristian iba a ser el hijo número trece que tendría”, dice la ‘Big Vero’, como también le llaman a la actriz.

“Le debo mucho a mi madre, fue quien cargó conmigo. Los padres son más volátiles, pero estoy muy agradecido con Manuel, que aunque lo conocí tarde, se ha portado bien conmigo”, dice Cristian de su madre, con quien solía cantar ‘Juntos vamos a volar’, “me reclamaba tiempo”, admite la estrella de novelas como ‘El derecho de nacer’.

En 1979 Verónica conoció a Enrique Niembro con quien procreó a Michel, su segundo hijo (cineasta), y con quien canceló su boda al enterarse de que el empresario era casado y tenía varios hijos con otras mujeres. “Creí que esta vez acertaba, y quedé nuevamente embarazada, pero no resultó lo que yo esperaba.

Con Jorge Martínez tuvo un romance cuando protagonizaron en 1982, en Argentina, la telenovela ‘Verónica, el rostro del amor’. “No fue tanto enamoramiento, estaba sola en Buenos Aires y él era muy platicador, muy cariñoso y me aferré a él porque me sentía acompañada. La relación duró tres meses, lo que demoró la telenovela. Me confundí, fue un espejismo”. En los 90 protagonizó con Omar Fierro la película ‘Dios se lo Pague’. “Él empezaba la carrera de actor. No lo elegí por rico o por exitoso. Un día lo pesqué con otra mujer, me la estaba haciendo, y lo mandé al carajo”.

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