Su embarazo, matrimonio y nuevo rol en la tv: las revelaciones de Carolina Soto

Su embarazo, matrimonio y nuevo rol en la tv: las revelaciones de Carolina Soto

Abril 01, 2018 - 07:50 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo  / Editora Equipo de Domingo
Carolina Soto

Carolina Soto se considera “muy buena pintando y dibujando”. Le gusta hacer postres, “la torta de banano me encanta, la sé hacer y me queda deliciosa”, dice.

El País

La periodista, presentadora, modelo y empresaria caleña Carolina Soto Cepeda está feliz con su segundo embarazo. Después de haber tenido a su primogénito Valentino el 12 de enero de 2017, llegará a su hogar Violetta, bebé que, si Dios lo permite, nacería el 23 de agosto, la misma fecha en que nació su hermanita Sofía El Khouri Cepeda, quien murió en 2015 a los 10 años de edad, luego de sufrir un trágico accidente en una piscina en Turquía, mientras vacacionaba con sus padres.

¿Se siente ya está acoplada en Día Día?

Llevo unos 20 días al aire, pero la noticia de estar en Día a Día llegó desde diciembre. Tuve dos meses para conocer el equipo, salir, compartir con mis compañeros, así que no ha sido para nada difícil acoplarme, ya habíamos hecho vida social desde antes y nos ha ido supremamente bien. Siento que estoy en el mejor momento, porque cuando uno se siente bien con sus compañeros, con el programa que está haciendo, que todo sale bien, quiere decir que uno está haciendo un buen trabajo. Me han acogido muy bien. Catalina y Mónica son súper adoradas conmigo, muy generosas, más que compañeras nos hemos vuelto amigas porque pasamos mucho tiempo juntas, ya hacemos planes en común y todo.

¿Fue casualidad o algo buscado que Violetta nazca el mismo día (23 de agosto) en que nació su fallecida hermanita Sofía?


Cuando quedé embarazada yo no había hecho cuentas ni cálculos en qué fecha iba a nacer Violetta y ya cuando estuve en las citas médicas me empezaron a dar las fechas tentativas del parto, igual, todavía no es un hecho, muchas cosas pueden pasar de aquí allá, hay que esperar, pero si Dios quiere podría ser ese día.

¿Creó usted una fundación para impulsar la donación de órganos después de la muerte de su hermanita Sofía?

No he creado una fundación nunca. Siempre he intentado colaborarles a varias fundaciones que ya están creadas, con el voz a voz y con lo que yo pueda. Me ha gustado mucho meterme con este tema, ayudar a difundir la causa de la donación de órganos.

¿Pero desde cuándo ha promovido esta idea?

Todo empezó a raíz de la muerte de mi hermanita (26 de julio de 2015), desde antes no.

¿Cómo ha sentido la acogida de la gente? En Colombia falta mucha cultura al respecto…

Sí, Colombia es un país en el que nos falta ser generosos con ese tema, pero siento también que ha falta información, mucha gente no conoce del tema, no sabe cómo ser donante. Así que no es el buen corazón de la gente lo que ha faltado, porque en Colombia tenemos personas muy generosas.

¿Por qué no quiso despedirse de su hermanita una vez supe que tenía muerte cerebral?

Porque quería quedarme con recuerdos bonitos, no quería entrar a la clínica, ni verla con todos los tubos ni con todo lo que tenía encima. Preferí quedarme con la imagen que tenía de ella. Entonces me despedí de ella de otra forma y no yendo hasta allá.

¿Aún sueña con ella?

Sí, eventualmente sueño con ella. No siempre, pero hay ocasiones en que me he soñado con Sofy y me parece un privilegio poder hacerlo y tener esa gran bendición y poderla ver en sueños, por lo menos.

¿Alcanzó a conocer al niño al que le donaron el corazón de Sofía?

Carolina Soto y su hermanita Sofia

Carolina dice que aún tiene “la bendición” de soñar con su hermana Sofía.

Instagram

No. Nosotros hicimos la donación de órganos de Sofía a varios niños en Israel (cuatro) y a uno de ellos se le donó el corazón de Sofy, pero el niño ya murió, no tuvimos la oportunidad de conocerlo.

Pasando a otro tema, ¿por qué decidió renunciar al Canal RCN?

Porque me llegó un nuevo proyecto (Acá entre Nos, en el Canal Uno) y tenía muchas ganas de renovarme, de reinventarme, ya llevaba muchos años en noticias, haciendo lo mismo y tenía las ganas de hacer algo diferente. Me llegó la nueva la oportunidad y me pareció súper atractivo el proyecto, y quise ir a hacerlo.

Cuando pasó a ‘Acá entre nos’ dijo que tenía la oportunidad de mostrar otra faceta. ¿A cuál se refería?

Yo estuve en RCN ocho años presentando noticias, que es diferente a conducir un magazín en las mañanas. En un noticiero uno presenta usando un telepronter, no tiene la oportunidad de mostrarse como persona, de ser uno mismo, de mostrar su forma de ser porque no hay tiempo. En cambio en esta faceta tengo más tiempo, ya no hay telepronter, todo depende de lo que uno diga, son más horas al aire, lo cual indica que no simplemente vas a cumplir un rol, sino que terminas siendo tú misma.

¿Por qué era que lloraba en los baños del Canal RCN?

Me hacía mucha falta mi familia, estaba en una ciudad grande, desconocida, vivía sola, me sentía sola, hubo muchos cambios al mismo tiempo, no fue fácil acoplarme al trabajo, a Bogotá, yo venía de una ciudad muy diferente, fue un cambio muy drástico.

Le resaltan su disciplina, generosidad y responsabilidad en su oficio. Qué otras claves han hecho de usted una presentadora con reconocimiento y éxito nacional?

Para mí la clave es la pasión. Si uno se apasiona cada día por lo que hace y le mete el corazón, el alma, el resultado será diferente a cuando uno hace las cosas por compromiso. Para mí entonces la clave está en gozar y disfrutar cada día del trabajo que hacemos.

Recordemos cubrimientos realizados. Los más satisfactorios y los que les gustaría borrar porque no le gustó la forma como lo hizo…

No, no desaparecería nada de mi vida, todo lo que he hecho me ha dejado aprendizaje, entonces no desaparecería nada y mucho menos de mi trabajo porque este solo me ha traído cosas buenas y pasión, y cuando a uno le gusta lo que hace no hay puntos negativos para resaltar. Y algo que me haya gustado mucho el Carnaval de Negros y Blancos, me ha encantado esa fiesta porque se ve mucho la cultura del país, el amor con que lo hacen, disfruté muchísimo, lo cubrí durante cinco años. Y sin duda alguna, la Feria de Cali, por ser en mi ciudad y es un evento muy bonito que no me perdía.

Usted ha dicho que en su carrera no le ha tocado fácil, que no fue reina, ni salió de un realitie. Que se ha ido ganando su espacio a pulso…

A todos nos toca diferente en cada situación de la vida y a mí me encanta como me tocó a mí, poco a poco, ganándome las cosas en televisión. No es fácil ganarse un puesto en la televisión porque no hay muchos canales, no hay muchas oportunidades. Decidí estudiar comunicación y mi primer trabajo me lo dieron en Telepacífico. Poco a poco se me dio la oportunidad de estar en RCN, fui reportera en ese canal, trabajé fin de semana, tenía horario de entrada pero no de salida, de verdad no fue fácil, ser periodista es un trabajo de mucho sacrificio: de dejar las fechas especiales a un lado, dejar los almuerzos en familia a un lado, porque un periodista no tiene hora de salida de su trabajo, pero siento que eso me ayudó muchísimo en mi carrera, era un paso que tenía que dar y por el que tenía que pasar y además, estudié para eso y siempre me gustó todo lo que hice.

¿Cómo es la historia de la cantante que se incomodó en pleno set con usted y su compañera porque notó que ustedes no estaban preparadas para entrevistarla?

Esa fue una anécdota que me quedó a mí cuando trabajé en el Canal RCN. Con mi compañera siempre llegábamos muy puntuales a leer el libreto, a investigar sobre los personajes que teníamos que entrevistar para llegar al aire informadas, pero ese día llegó una invitada de última hora y no teníamos mucha información de ella y nos pusieron en el telepronter una información que no era la correcta sobre esta artista, entonces empezamos a preguntarle lo que decía en el telepronter y ella al aire nos dijo que nosotras no teníamos ni idea de quién era ella. Pero pues, esas son cosas que le dejan a uno enseñanzas.

¿Desde cuándo es empresaria y por qué se decidió por la línea de calzado?

Hace tres años tengo mi marca de zapatos, mi familia lleva más de 20 años en la industria del calzado, por eso decidí yo también incursionar en esa línea y porque me apasionan los zapatos, por eso creé mi propia marca. Tengo dos almacenes en Cali, uno en Chipichape y otro detrás de La 14 de la Sexta, también tenemos ventas por la página web, por Instagram, por el whatsapp, por redes sociales. La idea es ampliar el mercado, abrir otros almacenes en otras ciudades, pero vamos poco a poco porque hacer empresa tampoco es tan fácil.

Su mamá la tuvo a los 16 años. ¿Aún creen algunas personas que ustedes son hermanas?

Sí, claro, todavía. Nos vemos muy contemporáneas. Entonces todavía en la calle cuando yo le digo mamá la gente se queda aterrada. ¿¡Cómo así, esa es su mamá¡?, me dicen. Pero eso ha sido una bendición para mí porque ahora, más que mamá e hijas, somos muy buenas amigas. Ha sido una súper experiencia tener una mamá tan joven.

Dios le regaló un buen padrastro, ¿no?: el señor Víctor El Khoury…

Sí, Víctor es el esposo de mi mamá y es como si fuera mi papá porque él ha estado en los momentos más importantes de mi vida, ha sido una gran persona conmigo, siempre ha ejercido el rol de padre conmigo, entonces le agradezco a él y a la vida por haberlo puesto en nuestro camino.

¿No sintió celos porque tendría que compartir el amor y la atención de su mamá con otra persona?

No, jamás, al contrario, lo que más quería era que consiguiera a alguien porque yo sabía que algún día me iba a ir de la casa y no quería que se quedara sola. Para mí lo más importante era que ella volviera a rehacer su vida porque era muy joven y yo soñaba también con que encontrara el hombre ideal con el que se pudiera casar.

¿Cuántos años tenía cuando su mamá se casó?

Como 12 años.

¿Cómo es llegar a tener una hermanita a los 20 años de edad?

Chévere. Cuando llegó mi hermanita todo fue felicidad, fue delicioso porque ya yo estaba grande, entonces muñequeé junto a mi mamá, todo el proceso del embarazo de mi mamá, lo vivimos juntas, cuando nació Sofía, fue algo súper chévere.

¿Cómo es Valentino, su hijo?

Valentino es un niño muy feliz, muy alegre, es un niño que lo deseamos con tanto amor en nuestra familia que siento que eso lo irradia también; es divertido, es muy inteligente, demasiado avispado, le encanta jugar fútbol, es cariñoso. Como mamá me ha parecido lo máximo esta faceta porque siento que es la mejor oportunidad que me ha brindado Dios para experimentar el verdadero amor. En realidad lo que uno siente por los hijos no lo siente por nadie más en esta vida, todos los días aprende uno algo de ellos, todos los días por cuenta de ellos uno se ríe a carcajadas. Aunque ha habido momentos difíciles porque ser mamá primeriza no es fácil, no hay ningún manual, pero sí hay un sexto sentido que nos ayuda y nos guía. Hay momentos de tensión en los que uno se pone nervioso.

¿Le ha tocado correr ya con Valentino?

No, gracias a Dios no. El niño ha sido muy sano, no me ha tocado ninguna urgencia y espero que no me toque tampoco. Cositas que se manejan en la casa: cuando le da la gripa, o simplemente cuando se despierta a media noche y uno no sabe qué tiene.

¿Cómo es de jefa de hogar? ¿Es de esas amas de casa desesperadas?

Yo soy muy fresca, muy relajada, en realidad. Me gusta estar pendiente de las cosas del hogar, de la casa, pero por ejemplo, en mi hogar mi esposo es el que cocina, yo no cocino sino cuando me toca, él es el que nos atiende en cuanto a la cocina porque le encanta cocinar. No soy nada desesperada, al contrario, me paso de relajada y de fresca, me gusta que todo esté organizado y todo, pero no soy cantaletosa, ni de las que están mirando todo el día si hay mugre, si hay polvo. Todos en la casa vivimos con buena energía, entonces cada uno sabe qué tiene que hacer en la casa y listo. A mí no me gustan las cosas extremas. Eso de ser sicorrígida, no.

¿De verdad que Pipe Bueno es compadre de usted y su esposo?

Mi esposo es su gran amigo, desde pequeñitos. Y sí son compadres porque él es el padrino de Valentino.

¿Cada cuánto viene a Cali, qué extraña?

Cuando llego a Cali lo primero que hago es comprar manga viche, manga poma y chontaduro en el aeropuerto y me los voy comiendo en el carro de mi mamá. Intento por lo menos ir una vez al mes, aunque ahorita por lo de mi embarazo no estoy viajando tanto. Me gusta ir a visitar a mi mamá, a mi familia e ir a mis almacenes.

¿Cómo se cuida para tener esa figura?

En realidad no puedo decirte que hago ejercicio, que soy fit, que hago lo que está de moda en este momento porque estaría diciéndote mentiras. Yo sería fit en la otra vida, porque en esta vida no fue. La verdad no me interesa tener el cuerpo más tonificado ni el cuerpo más esbelto de todos porque no es mi interés en la vida, tengo otros propósitos y eso no me apasiona y a mí me gusta hacer lo que me apasiona. Y a mí el ejercicio y la vida fit no me apasionan, eso ya lo tengo chuleado en esta vida, ya sé que eso no fue. Yo me cuido de otras formas, con lo que siento que me sirve a mí, además de tener una muy buena genética porque mi familia tiene genética de personas bien delgadas. Pero me gusta cuidarme con otro tipo de cosas: con cremitas, me gusta el aceite de almendra después de salir de la ducha, me gusta ponerme mascarillas en la cara, tomar mucha agua . Cuando me quiero comer un postre no me lo tomo completo sino la mitad, doy varias vueltas a mi perrita cuando la saco, ese es mi estilo de vida.

¿Pero sí va al gimnasio, no?

Yo no pago gimnasio, ni loca, porque es la peor plata para mí pagada porque yo voy una semana y no vuelvo nunca más porque en realidad a mí no me apasiona. Yo no tengo nada qué hacer en un gimnasio, no me da ni cinco de ganas de irme a meter a un gimnasio. Yo gimnasio no pago. Esa es la plata que yo nunca voy a invertir.

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De gran nobleza

El 12 de mayo de 1985 en la Clínica de Occidente de Cali nació Carolina Soto Cepeda, fruto de la relación de dos jóvenes caleños: Juan Carlos Soto y Jackeline Cepeda.

Carolina Soto y su madre Jackeline

Carolina y su mamá Jackeline, más que madre e hija, son grandes amigas.

Especial para El País

Jackeline, entonces de 16 años, había resultado embarazada de su “primer noviecito”. Con él convivió casi por dos años, pero como notó que la relación “no iba para ningún ‘Pereira’” ella se regresó a la casa de su madre.

Gracias a la ayuda de su mamá logró terminar el bachillerato. Después, desde los 22 años, trabajó en una empresa de cables de energía y telecomunicaciones.

Su madre y su hermana mayor fueron su soporte para criar a Carolina. En el barrio Arboleda la pequeña fue feliz: compartía con sus amigos de cuadra, montaba bicicleta, jugaba a las barbies, al voleibol. Este deporte la llevó a integrar la Liga del Valle.

Hacia los 7 años quedó huérfana de padre. Su madre le aseguró que su papá había muerto de una enfermedad. Pero cuando quiso sacar la visa americana, a los 18 años, por un documento que debía presentar, se enteró de que su padre había sido asesinado, víctima de un robo.
No hubo jamás reproche alguno para con su madre por ocultarle la verdad.

“Jamás me puse brava, no es mi estilo, no es mi forma de ser”, comenta. ‘Carito’, como la llaman sus allegados, simplemente comprendió que su mamá hizo lo que creyó más conveniente para ella por ser una niña muy chiquita. “Mi mamá siempre ha sido mi orgullo, porque me sacó adelante sola. No tengo ningún motivo por el que estar enojada con ella”, concluye sobre el asunto.

Su mamá, que por lo joven que se conserva aún mucha gente cree que es hermana de Carolina, confirma que para su hija ese episodio no fue traumático, pues ella siempre ha sido una niña súper tranquila.

Fue una “hija que no me dio problemas en la adolescencia, que no fue rumbera, que no fue la mejor estudiante, pero a la que siempre le fue bien; de pocos novios, excelente hija, excelente hermana y hoy es una muy buena esposa y súper buena mamá”, comenta orgullosa, sin dejar de confesarle a El País algún defectico: “A veces se le sale el geniecito, pero eso es hereditario, por acá, por este lado (el materno)”, remata entre risas.

Sandy Enríquez, una de las mejores amigas de Carolina desde cuando estudiaron primaria y bachillerato en el Colegio La Presentación del Aguacatal no solo recuerda que ‘Carito’ era la estudiante que por ser desde niña muy bonita, talentosa y deportista representaba al salón y al colegio en los desfiles, obras de teatro y en los torneos de voleibol intercolegiados, sino que también, ya adolescente, participó en varias pilatunas: “en noveno o décimo nos mandamos a hacer un piercing en el ombligo, eso fue masivo en esa semana, éramos como 30, nuestras mamás casi se infartan”, cuenta festiva.

Sencilla, noble, cero presumida, incondicional, buena confidente, detallista, como la describe Enríquez, esta joven egresada como comunicadora social-periodista de la Universidad Javeriana de Cali también es una persona a la que le gusta servir, “es impresionante”, manifiesta su amiga, “como puede, siempre busca la forma de ayudar”.

Cuenta Enríquez que la expresentadora de entretenimiento del Canal RCN en diciembre va a los barrios a entregar regalos, el Día de los Niños o en otras fechas. “Si no puede estar con nosotras (un grupo de amigas del colegio que hacen obra social) manda dinero, mercados u obsequios.
Si hay alguien que necesita algo, lo informa en sus redes sociales para que la gente done, ya sea sangre, regalos, comida, mercados. Y más allá de lo económico, ella se involucra mucho con las obras, cada vez que puede dona tiempo, servicio. Eso evidencia su entrega”.

Su corazón es tan noble, al igual que el de su mamá, comenta su amiga, que casi inmediatamente después del sepelio de su hermanita Sofía, de 10 años, fue junto a su progenitora y algunas amigas a la Fundación Casita de Belén a donar la ropa, zapatos y juguetes de la hermosa pequeña.

El amor llegó
Carolina Soto y su hijo Valentino

Valentino cumplió 1 año en enero pasado. La presentadora quiere tener la parejita. Su marido desea tres hijos. “Seguirán las negociaciones”, dice riendo Germán.

Instagram

Fue el actor Lincoln Palomeque, amigo del antioqueño Germán González, quien los presentó durante un reinado en Cartagena. Carolina Soto cubría entonces, en el Canal RCN, el certamen nacional de belleza. Para ese tiempo no pasó nada entre ellos. La caleña tenía novio y fue respetuosa de esa relación.

Poco tiempo después, en Bogotá, Carolina Soto, ya sin novio, y el ingeniero mecánico Germán González, máster en administración y con especialización en gerencia de producción, volvieron a encontrarse, tuvieron varias salidas y se enamoraron.

“De él me enamoró su buen sentido del humor porque es una persona muy divertida, me hace reír mucho, es muy detallista, se acuerda de las fechas especiales, siempre está pendiente de lo mío, de mis proyectos, de mis sueños, inclusive, siento que le gusta más vivir lo que yo estoy soñando que sus propias cosas, es una persona muy generosa”, comenta la presentadora.

Germán, de 37 años y director de manufactura para la región andina de una multinacional, admite que él “no es el más galán ni el más pinta”, ni es el que a donde llega “deslumbre”, pero siente que conquistó a la presentadora y empresaria del calzado por ser “una persona inteligente, segura, con valores y muy familiar, al igual que ella”.

Después de un año de noviazgo le propuso a Carolina que ensayaran y vivieran juntos como pareja, pero ella nunca quiso. “A mí me sacan de mi casa casada”, era su respuesta. Así que en un viaje a EE.UU. su novio la sorprendió en un restaurante de Hawaii. “Eran las 4:00 a.m., en Colombia, y despertó a toda la familia para decir que le habían pedido, por fin, la mano”, narra con jocosidad su hoy esposo.

El 7 de septiembre de 2013 se casaron en una hacienda cercana a Cali, en ceremonia católica. Sus hermanitos Sofía y Martín fueron los pajecitos. Hoy son padres de Valentino, quien cumplió 1 año el pasado 12 de enero, y esperan felices la llegada de Violetta.

Germán considera que el éxito de su relación de casi ya 5 años se debe a la buena comunicación que tienen, a que se divierten y la pasan bien cuando están juntos, a que disfrutan la vida porque ni él ni ella son complicados, “nos entendemos muy bien y caminamos en la misma dirección”.

No es celoso ni se considera un hombre machista. “Con todo mi corazón la apoyo en lo que ella piense y desea hacer”, dice.

Por eso el asunto de la fama de su esposa y de sus seguidores varones no le preocupan.

“Gracias a Dios, con él nunca he tenido un problema que tenga que ver con el tema de la fama, él es muy maduro”, comenta ‘Carito’. “Al contrario. Yo digo que él es mi fan número uno porque es el que me impulsa a crear proyectos, a hacer cosas, a salir de mi zona de confort. Siempre me está impulsando, empujando, ayudando a hacer mejor profesional”.

Y tal parece también que le ha ayudado a ser mejor bailadora, como se deduce de la respuesta que dio su esposo entre carcajadas, al preguntarle cómo le va a un paisa bailando salsa con una caleña. “La capital de la salsa es Cali, pero en Medellín tenemos el ‘swing’ propio de la salsa vieja. Entonces arrantrando baldosa me tengo confianza. Por ese lado no ha habido diferencias. Antes me ha tocado enseñarle a ‘Caro’ unos pasitos distintos, porque los caleños con ese bailaito bailan toda la música, entonces sí me toca innovarle un poquito, mostrarle pasos distintos en el mundo del baile. Y de resto, nada, ‘Caro’ es súper”.

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Sin celos 

Carolina asegura que no sintió celos de compartir el amor y las atenciones de su mamá cuando ella conoció a Víctor El Khoury, su padrastro.”Al contrario, lo que más quería era que consiguiera a alguien porque yo sabía que algún día me iba a ir de la casa y no quería que se quedara sola. Para mí lo más importante era que ella volviera a rehacer su vida porque era muy joven y yo soñaba con que encontrara el hombre ideal con el que se pudiera casar”.

Con compadre famoso

Su hijo Valentino, a quien describe como un niño cariñoso, divertido, inteligente, avispado y al que le encanta el fútbol, tiene como padrino al cantante de música popular Pipe Bueno, quien es amigo de Germán González, su esposo, desde que el artista era
pequeño.

Conciliadora

González dice que las pocas dificultades que han tenido las han conversado, se han propuesto compromisos y esa ha sido la mejor forma de solucionarlas. “No somos de esas parejas que el orgullo no las deja avanzar”. Destaca que su esposa es muy conciliadora, “no le gusta seguir echándole leña al fuego”.

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