Pasto le dijo adiós al Carnaval de Blancos y Negros

Pasto le dijo adiós al Carnaval de Blancos y Negros 

Enero 07, 2018 - 11:45 p.m. Por:
Colprensa 
Carnaval de Blancos y Negros

Los artistas se preparan durante todo el año para hacer parte del desfile.

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Con el gran Desfile Magno en la conocida Senda del Carnaval, de unos 7 kilómetros aproximadamente, los pastusos y cientos de visitantes a la ciudad de San Juan de Pasto despidieron el Carnaval de Blancos y Negros, una celebración declarada Patrimonio Cultural Internacional de la Humanidad, que finalizó el pasado 6 de enero.

En el Desfile Magno, como se le conoce al desfile final del Carnaval, 19 majestuosas carrozas, 10 carrozas no motorizadas, colectivos coreográficos, disfraces individuales, murgas y comparsas engalanaron la senda del carnaval y presentaron al mundo el talento que caracteriza a los cultores y artistas de Pasto.

Desde las inmediaciones del estadio Departamental Libertad arrancó el majestuoso recorrido al promediar las 9:30 a.m. Los primeros en salir en la caravana fueron Indoamericanto y Amarú, los dos grupos coreográficos ganadores en desfile del 3 de enero. Luego siguieron los disfraces individuales, intercalados con las murgas de fuelles, maderas y metales.

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Acto seguido fue el turno para las comparsas, que contagiaron con sus grandes obras a los asistentes, luego las carrozas no motorizadas para enseguida dar paso a las 19 monumentales obras que en una carroza cuentan diferentes historias regionales, nacionales e internacionales.

Carnaval de Blancos y Negros

Alusiones a la cultura indígena, negra y al mestizaje con la cultura española, son los temas a partir de los cuales los artistas construyen sus carrozas.

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Algunos motivos

El maestro River Insusty, con su obra ‘El Colorado’, fue uno de los que deslumbró.

“Algunos cronistas y estudiosos de la historia local, refieren que el nombre de El Colorado obedeció a la pigmentación rojiza que tiene la tierra de la loma de los Capuchinos, arcilla que utilizaron los alfareros del barrio El Calvario, tanto por su tonalidad como computación para fabricar piezas artesanales”, dijo Insuaty.

Sin embargo, la versión más difundida alude a los cruentos episodios ocurridos el 24 de diciembre de 1822, fecha que la historia regional denominó ‘La navidad negra’, debido a que los conventos, monasterios, templos católicos y viviendas, fueron asolados por la arremetida del Ejercito Patriota comandado por el mariscal Antonio José de Sucre, concluyó el artista.

El 6 de enero es el día de la Fiesta Grande, Día del Desfile Magno. En contraste con el día anterior, en esta fecha los pastusos se pintaron de blanco, generalmente con talco industrial o perfumado, de igual manera la espuma de carnaval.

Miles de lugareños, turistas y visitantes se volcaron a las calles para presenciar el desfile Magno, todos danzando al ritmo de canciones tradicionales y típicas, como La Guaneña, El Trompo Sarandengue, el Son Sureño, El Chambú, y otros ritmos como sayas y composiciones andinas de igual forma gritando, ¡Viva el 6 de Enero!, !Que vivan los Blancos! y el infaltable: ¡Que viva Pasto Carajo!

¡Todos somos negritos!

Con esa consigna, miles de personas disfrutaron no solo del día de Negritos en el Carnaval de Negros y Blancos de Pasto, que se celebra el 5 de enero, sino de todos los días de esta gran celebración a las razas, al arte y la cultura que es el Carnaval de Blancos y Negros. Según la historia, esta tradición se remonta desde la época de la Colonia, el 5 de enero solía escucharse una algarabía de tambores en las calles de San Juan de Pasto. Era el día en que los esclavos negros obtenían el permiso de sus amos para celebrar, por única vez en el año, su libertad.

Según los historiadores, las personas de color llegados en su gran mayoría de África, se lanzaban a los caminos y recordaban a sus ancestros a través de la música, la danza, la comida, y para expresar su anhelo de igualdad tiznaban con carbón a los ciudadanos blancos que se encontraban a su paso.

Esa celebración, que despertaba a la ciudad entera, fue nombrada como la ‘fiesta de los negritos’, y era tanto el alboroto que en muchas oportunidades los blancos se dejaban contagiar, y dejando a un lado su estatus participaban. Así empezó el Carnaval de Negros y Blancos, una de las celebraciones emblemáticas de Colombia.

Con el tiempo, no solo los negros estremecieron a la ciudad con el ritmo de sus tambores. Hacia finales del siglo XIX, nuevos sectores sociales, como el campesinado y los artesanos, se integraron al carnaval para cumplir un papel fundamental.

El 6 de enero se convirtió en el ‘día de los blanquitos’, día en que los artesanos de las carrozas participan de la celebración, desde 1920, con toda su creatividad y su trabajo manual plasmados en grandes esculturas de papel.

Patrimonio cultural 

El 30 de septiembre de 2009 fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por el comité de la Unesco.

El Carnaval de negros y blancos tiene su origen en la fusión de múltiples culturas y expresiones, correspondientes a los Andes, la Amazonia y la cultura del Pacífico. El carnaval nació en el siglo XVI en el año 154.6 Este hecho lo caracteriza y diferencia entre otras expresiones similares, empezando por la fecha en que se realiza, la cual tiene un origen netamente indígena, puesto que coincide con la celebración de la Luna (Quilla), que guarda reminiscencia con los rituales efectuados por los Pastos y los Quisquillas, culturas agrarias que, en época de cosecha, honraban con danzas a la luna, y en otros rituales hacían rogativas al sol, para amparar sus cultivos.

El Carnaval de Blancos y Negros se inicia el primero de enero de cada año y va hasta el 6 del mismo mes, en San Juan de Pasto.

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