Opinión: No 'meme' haga reír tanto

Opinión: No 'meme' haga reír tanto

Septiembre 14, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpaís.com.co | Javier Escobar - Social media manager
Opinión: No 'meme' haga reír tanto

Laina Morris (‘La novia psicópata’) ganó fama gracias a Youtube.

Que tiemblen los caricaturistas y aquellos expertos en trazos de opinión. Llegaron los memes.

No hay claridad sobre su origen, incluso, es muy difícil definirlos. Son camaleones. No importa el trazo fino o el color. La estética es lo de menos. Son el Frankenstein de la red, hechos de retazos digitales que cobran vida gracias al ingenio en unos cuantos clics. Algunos vergonzosamente pixelados, pero así los queremos si nos sacan una sonrisa.Estoy convencido de que los memes son hoy la máxima expresión de la democratización de la opinión a través de la imagen. No exagero. Cualquiera los hace, algunos los mejoran y pocos se atribuyen el crédito. Son de todos y se extienden como leyendas urbanas en un mundo donde 'el voz a voz' se transformó en una maniobra tecnológica tan simple como hacer clic en 'compartir' o 'Rt'.Es por su naturaleza misma que son tan bellos. Por eso ya se ganaron un espacio en los medios de comunicación donde hay ‘sabuesos’ dedicados a extraer los mejores de la jornada para refrescar sus agendas infomativas.Ya se escuchan voces críticas de la llegada y uso constante de estas creaciones en medios de comunicación y campañas publicitarias. Extensos tratados venenosos ya categorizan su uso bajo el término 'meme-periodismo'.Pues no 'meme' haga reír tanto, esa es la visión miope propia de aquel que los aprecia con el lente simplista de un chiste, no como lo que son: una base mental de nuestra cultura, de cómo nos percibimos. La materia prima son por lo general hechos anecdóticos que se convierten en noticia, y la noticia en memes, 'del mismo modo y en sentido contrario'. Sin memes, ¿alguien habría retratado y viralizado a James Rodríguez como 'Gol James Gol' (en alusión al famoso espía brítanico) o un #NaironMan sin armadura? La respuesta es no, y estos son solo ejemplos de orgullo patrio convertidos en íconos, guardados en nuestra memoria más allá de un chiste. La plasticidad de este fenómeno da para que frases memorables, caídas, gestos y casi cualquier cosa que llame la atención, se convierta en un insumo para los creativos de la red. En resumen, son la ‘epidemia’ más divertida, de la que ni los medios de comunicación más tradicionales lograron huir. Bien lo dijo la reconocida periodista y académica peruana Esther Vargas: “El periodismo de calidad no tiene por qué excluir a los memes, esto siempre y cuando, y al igual que en las buenas historias, nos hagan pensar”.

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