¡Ojo!, que los pocos encuentros íntimos no apaguen su relación de pareja

Febrero 21, 2016 - 12:00 a. m. 2016-02-21 Por:
Meryt Montiel | Editora de Domingo.
¡Ojo!, que los pocos encuentros íntimos no apaguen su relación de pareja

La poca frecuencia sexual entre las parejas es más común de lo que se piensa. ¿Por qué tanta abstinencia? ¿Qué repercusiones tiene esta situación? ¡Alerta!

Martha es una mujer de 38 años, casada con un hombre de 42 y  madre de dos niños. Cuenta que prácticamente ya no tiene relaciones sexuales con su marido, si acaso, “una vez al mes”. La abstinencia sexual, dice, comenzó con la llegada de su segundo hijo. Su esposo la buscaba, pero ella lo rechazaba, pues se sentía agotada “por el corre-corre con el bebé”. Cuando el niño tuvo 10 meses ella empezó a  buscar a su esposo, “pero ya no era igual, sentía que él había perdido el deseo por mí. Hubo ocasiones en las que él no tuvo erección. Empecé a sentirme fea, a recriminarme porque mi marido no me deseaba y a acusarlo a él de tener otra.   Él siempre argumenta que el problema es mío y yo le digo que es de él. Ya nuestro hijo tiene año y medio y las cosas siguen igual. Empecé a mirar a otros hombres, incluso, el día de mi cumpleaños tuve una aventura con uno que me hizo ‘volar’ y ahora estoy más segura de que el del problema es mi esposo. No nos hemos separado por nuestros hijos o por la costumbre. Él dice que me ama, pero yo sé que no es así. Le dije que visitáramos un especialista en pareja, sin embargo, él no cede. Siento que él esconde algo, pero no lo comparte conmigo”. Casos como el de Martha y su marido se dan con más frecuencia de lo que se suele pensar. Parejas que están conviviendo hace varios años, pero  que se desconectan sexualmente por periodos prolongados por diferentes razones o situaciones, pero, a la postre, sufren consecuencias similares: la libido baja, la llama de la pasión se apaga y terminan separándose, o con suerte, viviendo como dos buenos socios, compañeros o hermanos. ¿Por qué?Son muchísimas las  causas por las cuales una persona se abstiene de tener relaciones sexuales, desde razones de tipo religioso,  biológicas, de salud, culturales...  Entre ellas están la falta de interés; el aburrimiento sexual por la monotonía, por la repetición de guiones sexuales; porque no hubo una fuerte química inicial. Por ocultar algún problema de tipo sexual. Los  hombres, por ejemplo, por tener eyaculación precoz, falta de erección o erecciones insuficientes. Las mujeres, por miedo a no saber cómo tener sexo, convencidas de que sus talentos eróticos se pierden por falta de práctica. Por aprendizajes o creencias, como pensar que por ser adultos mayores “ya no están para esas cosas”.  Por cansancio, estrés, baja del deseo. Por resentimiento, por maltrato verbal o físico; por la falta de diálogo o por la ingesta de ciertos medicamentos. EstudiosDe acuerdo con el American Sexual Behavior Study los menores de 30 años, en promedio,  tienen relaciones sexuales una vez cada dos o tres días; los de la franja de 30 a 50 años, dos veces a la semana y las parejas mayores de 50 años, menos de una vez a la semana.  Por otra parte, la encuesta Durex  realizada en 26 países arrojó entre otros resultados que la franja de edad con más relaciones es entre los 35 y 44 años: reconocen unos 112 encuentros sexuales al año. Los especialistas aseguran que lo importante es que los dos miembros dela pareja estén de acuerdo  con su propio ritmo sexual. Recomendaciones¿Qué quieren hacer?Deben hablar claramente  sobre lo que siente cada uno;  ponerse de acuerdo en qué quieren hacer, si es importante la vida sexual para los dos; qué harán para recuperar la intimidad.  A veces recuperarla no es forzarlos a la cama sino recuperar su capacidad para divertirse, volver a salir solos,  a bailar, a comer, a una finca,  tener planes de pareja, pues a veces se concentran mucho en los hijos. Y conectarse con  el juego de la seducción y a  partir de ahí recuperar su sexualidad como pareja. Seres sexuados. Entender que  en todas  las etapas de la vida podemos disfrutar de la sexualidad. Aprender a tener relaciones sexuales diferentes a las coitales; a disfrutar el erotismo, la seducción. Explorar otras zonas erógenas para que la relación no se vuelva monótona, pues cuando la gente no disfruta la sexualidad tiende a evitarla. Luego de un receso  sexual empiecen con darse solo besos, como si nunca hubieran tenido relaciones íntimas. O pueden desnudarse y solo acariciarse. Llegar a la intimidad de manera gradual, por etapas.Desventajas de la poca frecuencia sexualSe pierde la cercanía física  y la intimidad con la pareja.El deseo sexual es más bajo  por  la disminución de las hormonas  sexuales. Con el tiempo los niveles  de hormonas como los de la testosterona (la hormona del deseo sexual) disminuyen y eso hace que la libido baje.   Puede traer problemas a la relación  partiendo de que el deseo es una condición que se alimenta con la práctica. Si tengo mucha actividad suelo tener mucho deseo, pero si tengo poca mi deseo suele disminuir.Puede haber eyaculación precoz inicial  porque el hombre tiende a llegar muy activado después de un tiempo de no tener relaciones sexuales.La abstinencia sostenida  puede evidenciar debilidades ya presentes en la personalidad. La persona tiende a despreciarse, deprimirse, emocionarse negativamente, aislarse. La persona  puede desarrollar parafilia (placer que no se encuentra en el sexo sino en otra actividad) o comportamientos anómalos. Hay dudas de la eficacia  sexual. Hay miedo  de volver a enfrentar relaciones sexuales, sobre todo de cara a la penetración. Se presenta ansiedad, mal genio  y estados depresivos: hay sentimientos de minusvalía, de frustración, baja autoestima.Disminución de la lubricación  natural de la vagina. Esta es un conducto fibromuscular elástico, y después de un tiempo de inactividad sexual tiende a cerrarse, no lubrica bien y puede haber dolor en una próxima penetración.El hombre también puede experimentar dolor  y evita la relación por  no saber cómo va a ser su funcionamiento: si va a tener una erección o no, si va a eyacular muy rápido porque hace rato no tienen relaciones, si se va a poder controlar. Sentirá miedo por su desempeño sexual.  Falta de sueño  o insomnio. Estrés y tensión  muscular generalizada.No se goza de los beneficios  que trae  una actividad sexual regular y satisfactoria:  se mejora la función circulatoria, el sistema inmunológico, mejora el sueño, el estado de ánimo, la actitud positiva ante la vida.Existe más riesgo de infidelidad.  La relación se hace vulnerable a terceros que muestran interés y deseo por alguien de la pareja. Es posible que se reemplace el sexo  con otro tipo de actividades, en muchos casos de manera compulsiva (compras, trabajo, comida, ejercicio).Se genera un resentimiento tácito  que aumenta con los días y se arraiga en tanto la sexualidad no mejora.Se pierde parte de la admiración  que tiene el uno por el otro.La confianza se afecta cuando alguno de los miembros de la relación se pregunta si la carencia de sexo del otro está siendo suplida por alguien más.Tanto la masculinidad como la feminidad se afectan con el rechazo  que puede ser literal o escondido con dolores de cabeza, cansancio, preocupación o en alguna discusión.El sexo al no pensarse como prioridad  se desgasta lentamente.

Ventajas

Fuentes:  sicólogos-sexólogos y terapeutas de pareja Arleth Arrieta (www.centropsicosex.com); Ana Cristina Mallarino, Ezequiel López peralta y Laurent Marchall.

 

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