Una caleña que con musicoterapia ayuda a otros en EE.UU.

Una caleña que con musicoterapia ayuda a otros en EE.UU.

Junio 27, 2018 - 11:45 p.m. Por:
Daniel Urrea Hoyos / Semillero de Periodismo UAO-El País
Catalina Piedrahita

acompañada de uno de los niños con los que ha realizado el proceso de la musicoterapia.

Especial para El País

Radicada en Estados Unidos hace más de 9 años Catalina Piedrahíta, es una caleña que a través de la musicoterapia busca satisfacer las necesidades, emocionales, mentales y cognitivas de las personas. Una terapia creativa que se aleja de lo común y de lo verbal.

Catalina estudió Finanzas y Mercadeo en New Orleans-USA, una ciudad que es reconocida por su vida nocturna y la vibrante forma en la que se vive la música.

Contagiada por ese ambiente decide desviar su carrera y enfocarse en la psicología aplicada en la música, como terapia para tratar distintas condiciones en el ser humano, acercándolos a su entorno y creando formas accesibles y directas para expresarse.

De acuerdo a la Asociación Internacional de Musicoterapia, esta actividad se define como la utilización de la música y sus elementos sonoros para promover y facilitar la comunicación, las relaciones, la expresión y el movimiento, esto con el fin de asistir a las necesidades, tanto psíquicas y como físicas de las personas.

Según el portal web www.lamusicoterapia.com esta actividad se fundó en 1950 y su creador fue Emile Jacques Dalcroze quien unió los ritmos musicales y corporales dando paso a otro tipo de terapia y rompiendo los esquemas tradicionales con un método ameno y creativo.

Piedrahíta reconoce la influencia que ha tenido la música en su vida desde muy pequeña, pues su padre era músico y admite que haber crecido en una ciudad como Cali le permitió descubrir que para la cultura colombiana en general, es fundamental la música, pues el folclor, los ritmos y el baile, están llenos de color y particularidades, que han nutrido de alguna manera su formación en este punto.

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La profesional considera que a través de la música se empodera a las personas, se les acerca a la realidad y se les ayuda a afrontar problemas de su vida, buscando siempre promover la salud y la integridad de la gente.

Basándose en el método Nordoff Robbins, que consiste en el acompañamiento de dos profesionales, un educador y un músico, que se encargan de ver, estimular y analizar las reacciones que tiene el paciente con la música y de esa forma buscar establecer vínculos, Catalina Piedrahíta emplea este conocimiento en niños con problemas de desarrollo, especialmente autistas, con el objetivo de crear una relación de confianza entre el paciente y el terapeuta, buscando a través de melodías crear un lenguaje que permita que el niño exprese sus emociones por medio de instrumentos musicales.

Catalina Piedrahita

Estas son las sesiones de musicoterapia que realiza Catalina con personas de distintas edades.

Especial para El País

Los instrumentos utilizados son los xilófonos, tambores o platillos, todo esto dependiendo de los objetivos planteados en cada sesión y de la respuesta que cada menor dé ante estas sensaciones musicales.

Durante su pasantía en un hospital psiquiátrico, Catalina se encontró de frente con el caso de una mujer oriunda de Costa de Marfil, quien había sido maltratada por su padre, violada por un tío y abusada por su pareja; esta mujer encontró asilo en Estados Unidos, pero las secuelas de su pasado siguieron presentes, lo que causó sentimientos negativos que le impedían llevar una vida normal.

Estando en este lugar comenzaron las terapias para que ella pudiese liberar todas esas emociones y fue a través de la música como logro paulatinamente desprenderse de su doloroso pasado y logró romper con patrones de comportamientos fuertes y bastante significativos.

Días después, esta paciente empezó a sentir el empoderamiento y seguridad que le brindaba la música, como una forma de renacer y ver una nueva luz en su vida.

Es por eso que esta terapeuta cree plenamente en el poder la música como medio para superar muchos obstáculos, pero considera que se debe romper con el estigma que se ha creado frente a este tema, pues muchas personas piensan que buscar ayuda en el psicólogo es una osadía, aunque en realidad es un acto de coraje y amor propio, pues de ahí se desprende su pensamiento de que la musicoterapia acaba con las barreras y crea una comunión entre el paciente y su entorno.

Actualmente, esta profesional trabaja con enfermos terminales y sus familias, haciendo un proceso de liberación a través de la música y armonizando este tipo de ambientes que suelen ser tristes.

Catalina Piedrahita

La musicoterapia como proceso metodológico se realiza en tres etapas: diagnóstico, tratamiento y evaluación.

Especial para El País

Con la musicoterapia lo que se busca es no eliminar el dolor sino hacer que estos espacios se conviertan en una despedida tranquila, que el enfermo reduzca su percepción del dolor, module la respiración y se estabilicen los signos vitales creando de esa forma un ambiente acogedor y seguro.

En un futuro a Catalina le gustaría volver a su tierra natal para poder compartir y aplicar sus conocimientos con las personas de su ciudad, aunque asegura que aún falta mucho para eso, pues sueña con tener un lugar exclusivo donde se puedan desarrollar variadas actividades llevar a cabo la musicoterapia y el yoga.

Sin embargo, cree que debe seguir formándose en Estados Unidos para realizar todo esto; por ahora está enfocada en otros proyectos, como trabajar con adolescentes con debilidades cognitivas, de la mano de otros colegas y trabajadores sociales.

La profesional concluye que el elemento principal de esta terapia se crea a partir de un matrimonio entre el arte y la ciencia del cual se obtienen muchos resultados positivos.

1889
De este año se conocen los primeros escritos que aluden a la influencia de la música sobre el cuerpo humano. Estos papiros datan de alrededor del año 1500 a. C.

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