Las zonas erógenas del cuerpo que hacen 'derretir' a cualquiera

Las zonas erógenas del cuerpo que hacen 'derretir' a cualquiera

Agosto 19, 2018 - 03:19 p.m. Por:
Redacción de El País 
Zonas erógenas de la mujer

Zonas erógenas de la mujer

Archivo El País

Las zonas erógenas del hombre y la mujer van mucho más allá de las partes íntimas. Cualquier área del cuerpo con una alta concentración de terminaciones nerviosas puede llevar a experimentar una infinita sensación de placer. Y es esa parte, susceptible de provocar excitación sexual, la llamada erógena.

Para la sexóloga Flavia Dos Santos “nosotros somos como grandes órganos sexuales caminando por las calles, tenemos ramificaciones nerviosas que van de la punta de la cabeza hasta la punta de los pies. Lo ideal es que cada uno se explore para descubrir sus puntos de placer”.

Estudios científicos revelan que el contacto físico de la madre en sus primeros años influye en la percepción sensorial. Es así como un bebé que haya tenido caricias funcionales sin cariño no guardará recuerdos agradables en la piel y tendrá menos confianza en sí mismo. Parece que las niñas reciben más caricias y besos, cuando son bebés, que los niños, lo que explica que tengan más zonas erógenas.

Sin embargo, para que las caricias en estas zonas susciten placer se requiere de concentración. Si se está totalmente relajado para recibir la atención de su pareja, las zonas erógenas que sean tocadas provocarán mucho placer. En cambio, si está estresado o preocupado su cuerpo estará a la defensiva y las caricias, en lugar de placer, generarán cosquillas o una reacción de rechazo.

Se debe tener en cuenta que las zonas erógenas son muy sensibles, y que al igual que proporcionan placer, pueden provocar sensaciones desagradables, en especial, cuando baja el nivel de excitación, después del orgasmo. En ese punto, es aconsejable evitar insistir con los besos o caricias en esas zonas. Es importante respetar el corto período, llamado “refractario”, en el cual la pareja deja de estar excitada, y es el momento perfecto para disfrutar de un romántico after sex.

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Cabello

A ambos sexos nos gustan los masajes en el cuero cabelludo, ya que la cabeza está llena de terminaciones nerviosas que pueden causar el tan deseado escalofrío. Acariciarse suavemente su cuero cabelludo, así como dar algunos besos en el rostro, ojos, mejillas y mentón, puede llevar al éxtasis. Un masaje del cuero cabelludo produce un relajamiento muy placentero, por lo que resulta recomendable al comienzo y al final del acto sexual. El 40 % de los hombres considera que un aroma de cabello agradable es el más poderoso de los estímulos.

Cuello y orejas

Se trata de dos de las zonas erógenas más sensibles, en especial de la mujer, pero hay que saberlas explorar. Comience con besos suaves desde sus hombro, luego en el cuello, hasta llegar a sus oídos. La intensidad puede variar conforme suban los niveles de excitación de ambos.

Tanto los lóbulos como la parte inferir de las orejas son una zona erógena masculina muy sensible, contrario a lo que se cree. La idea es acarariciarlos y besarlos suavemente para luego besar su cuello y espalda. 

Boca:

Una forma diferente y satisfactoria de excitar a un hombre es dejándole jugar con sus sentidos sin que pueda tocar a su apreja. Unos besos apasionados con un claro mensaje sexual pueden ser suficientes para encender sus ganas. Los labios son, de hecho, la zona erógena más expuesta y tienen 100 veces más sensibilidad que nuestros dedos.

Los brazos y manos

La zona más sensible del brazo de la mujer es justamente a la mitad, del lado contrario del codo. Estimule estas zonas erógenas femeninas con su lengua y con un poco más de presión. “Nosotros nos olvidamos de ciertas partes erógenas que hay otras partes de nuestro cuerpo que responden a estímulos, como el cuello o las manos, la mayoría de personas dejamos de lado a las manos y es una parte del cuerpo que no hace que la persona se sienta invadida ”, explica Flavia Dos santos. Además asegura que que se puede acariciar suavemente las palmas de las manos o usar las uñas para pasarlas delicadamente sobre ellas.

Senos

Es una de las zonas que más excita a las mujeres si se estimulan de forma correcta. Los gustos y las sensibilidades varían según cada mujer.

Las tetillas de los hombres son muy sensibles. A algunos les resulta agradable que los acaricien. Se puede tocar el resto de su pecho y buscar otras zonas que le provoquen cosquillas placenteras o escalofríos.

Espalda

Un buen masaje en la espalda puede lograr increíbles efectos de relajación, ideal para preparar física y mentalmente a tu pareja para un encuentro íntimo. Recorre esta zona con tus manos y labios en busca de los lugares que más le exciten. “Pocas veces nos acordamos que hacer pequeños mordiscos en los hombros es algo que estimula, que llama la atención y provoca”, asegura Flavia. Por su parte, el experto Ezequiel López recomienda un estímulo muy suave, con las yemas de los dedos y se puede usar algún tipo de aceite para masaje que además genera una especie de calor. Además de recorrerla con la boca.

El cerebro

Con el cerebro “lo fundamental para este, es engañarlo, hacerle creer que está con una persona diferente, esto en el caso de una pareja que lleva bastante tiempo. Puede estimular saliendo de la rutina: una cita como si fuera la primera vez, se juega a conquistar, decifrar y coquetear. Pueden hacerse juegos de roles” dice Ezequiel.

Los pies

Con ayuda de un aceite esencial deslice sus manos recorriendo el empeine, los talones, los tobillos. Con sus pulgares presione con suavidad la planta del pie, de dentro hacia fuera y desde el talón hacia los dedos. Acaricie los tobillos y juegue con los talones, en movimientos circulares. Roce con la yema de los dedos el empeine alternándolo con ambos tobillos.

¿Cómo activar las zonas erógenas?

Es usual que se piense en el tacto como una forma de activar o potenciar las zonas erógenas propias o las de la pareja, pero hay mucho más. Por norma general, además de las manos, suele funcionar muy bien utilizar los labios para hacer caricias, la respiración contra el cuerpo del otro o algún elemento externo como una venda para los ojos, ya que al tapar el sentido de la vista, se potencian los demás. Puede hacerse uso de elementos que activen los sentidos como olores para el sentido del olfato, o sabores para el gusto, incluso, objetos contemperaturas (ejemplo hielo) para el tacto.

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