Jhon Better, el profeta 'Queer' que reina en la literatura colombiana

Jhon Better, el profeta 'Queer' que reina en la literatura colombiana

Noviembre 28, 2018 - 11:40 p.m. Por:
Yefferson Ospina / Periodista de El País
Jhon Better

En 2009 apareció su libro de crónicas y relatos ‘Locas de felicidad’, prologado por el escritor chileno Pedro Lemebel. Prepara una segunda novela que, dice, será de terror.

Foto: Armando Betancourt / Especial para El País

Jhon Better es uno de los escritores contemporáneos colombianos más excéntricos y, por ello mismo, más interesantes. Abiertamente homosexual y travestista, ha escrito crónicas, poemas, y publicado libros como ‘Locas de felicidad’ (una serie de crónicas sobre travestis, transexuales, drogas, fiesta, el horror de la soledad con el trasfondo oscuro de Bogotá) y su novela ‘A la cas/za del chico espantapájaros’, especie de memoria de su adolescencia y el descubrimiento propio de sus inclinaciones sexuales.

Su literatura, aunque a él poco le importe la etiqueta, ha sido considerada por los críticos como fundamental para entender las estéticas ‘queer’ contemporáneas y una humanidad poco rescatada de un mundo usualmente visto con prejuicios. Hablamos con él sobre su trayectoria literaria y lo que significa una narrativa ‘queer’ y homosexual en el panorama de las letras colombianas.

Su primera novela, publicada por una editorial importante, y que además ha recibido muy buenas críticas...

Es una novela que ha recibido muy buenas críticas, que tuvo buenas ventas, según he sabido, y de un gran valor literario. Pero claro, tampoco puedo negar que gran parte de la atención que ha tenido se debe a que yo publiqué un primer libro que se llamó ‘Locas de felicidad’ que fue prologado por Pedro Lemebel, el gran cronista latinoamericano de los últimos 30 o 40 años, alabado por Bolaño y Monsiváis, y un hombre percibido como un gran autor. Muchas personas no podían explicarse cómo alguien que nunca en su vida había prologado a nadie, un comunista homosexual alejado de cualquier círculo literario, hubiese prologado a un chico barranquillero como yo, un total desconocido. Además de lo que he escrito, el hecho de que él me hubiese dado un espaldarazo despertó un interés sobre lo que yo escribía.

¿Dónde está el origen de sus historias?

Yo recuerdo que de niño mis primeras lecturas estaban con mi abuela y en la casa en que crecí, que era una casa llena de supersticiones, donde no se podía hacer algo porque simplemente era malo, no se podían prestar tijeras, había que tapar el espejo cuando llovía, en fin. Todo eso empezó a llenarme de imaginación. Vivir en una casa del Caribe colombiano con un patio enorme lleno de árboles frutales creo que ha sido el origen de todo. Esas fueron mis experiencias literarias, mis relaciones con el hogar y la familia en la que crecí.

¿Cómo ha sido la recepción de esta novela, que asume una estética que podemos llamar ‘Queer’ y en la que el mundo homosexual es muy fuerte?

En una crítica que leí hace poco alguien dijo que de las escritoras barranquilleras de hace algún tiempo, Marvel Moreno fue la mejor, y entre las actuales está Jhon Better. Para mí es un súper halago porque además me siento muy bien de ese lado. A mí alguien me dijo que yo no era un escritor, sino una ‘narratriz’ y eso me gusta, porque yo no quiero ser un escritor, no me interesa porque me parece que los escritores en mi región y a nivel general se lo toman tan en serio, hablan, respiran, comen literatura las 24 horas del día, es decir, no saben hacer nada más, y yo no voy con eso.

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"No me interesa hacer parte del mundo de los escritores- No soy un escritor, no intento ser uno, soy una narratriz".
Jhon Better,
autor de ‘A la
cas/za del chico espantapájaros’.

Todo el tiempo están discutiendo si Bukowski esto, si Capote lo otro, si Shakespeare, y los escritores de mi región me miran por encima del hombro y no me consideran escritor. Y a mí me gusta porque no pertenezco a ese mundo de machos, yo soy una narratriz.

En la Feria del Libro de Barranquilla de este año sucedió que presentaron el libro censurado de Marvel Moreno y Plinio Apuleyo sale diciendo cosas como “Marvel era barranquillera pero era muy culta”, luego dice cómo fue que se hicieron novios, y que era la reina del carnaval y no sé qué más, y yo no quiero hacer parte de ese mundo.

Y los lectores, ¿ha recibido personalmente comentarios sobre su novela?

Mira, la mayor parte de mis lectores son mujeres, no la comunidad gay, sino mujeres. Mi público son mujeres, y se divierten y me llenan de piropos y flores, y otras veces no, pero en general me leen mucho y les fascina lo que escribo, se identifican con mis historias.

¿Usted cree que de algún modo es una voz que representa en la literatura a la comunidad LGBTI?

No, para mí es un error que un guetto aspire a tener una voz representativa, e igual no quiero ser una voz oficial. Yo no hago parte de eso, no hago parte del mercado oficial así que no pretendo ser una voz representativa. Más que voz, creo que soy un eco que aspira a que la gente lo escuche y lo recuerde en algunos momentos.

Usted no quiere hacer parte del canon contemporáneo de escritores colombianos...

No, para nada. La generación contemporánea tiene muchas semejanzas, todos vienen de Iowa, de aprender escritura creativa en Nueva York, todos enseñan a escribir, cosa que yo no entiendo muy bien cómo... Y yo no quiero pertencer a ese grupo.

¿Cuáles son sus influencias literarias?

Truman Capote y Pedro Lemebel, sobre todo este último. Como escritor, cronista y como personalidad -un homosexual comunista- me cambió la vida. Yo estaba tratando de encontrar un camino en la escritura y me topé con la única novela de Lemebel, ‘Tengo miedo torero’, sobre la dictadura de Pinochet y el atentado que sufrió en el 86. Yo había leído a Puig, a Reinaldo Arenas, a mucha gente, pero con Lemebel descubrí que era un hombre del fango, venido de las villas miseria de Chile... Él escribió unas crónicas maravillosas que para mí fueron el ‘break’, lo que me dieron la fuerza para escribir.

Ahora prepara una novela de terror. ¿Por qué le interesa ese género?

Sí, de chico fui muy aficionado a las películas de terror y leí mucho a Stephen King y a Lovecraft. Pero el horror que me interesa no es un horror sangriento, sino uno diferente. Me interesa este asunto del gótico caribeño que además yo viví en mi adolescencia en un barrio muy popular de Barranquilla en el que hay un ambiente muy extraño y en el que suceden cosas bastante extrañas. Yo tengo un recuero en mi infancia de un revuelo en ese barrio por la muerte de un niño. Mi madre me llevó al funeral, en donde tenían a un niño acostado sobre una mesa de madera con un mantel blanco, y al que le habían cubiertos los ojos con unas telas blancas. Y eso ocurría porque el niño no había sido bautizado y se creía que estaba en el limbo... Con esos recuerdos y esas realidades estoy escribiendo esta nueva novela.

Better es colaborador frecuente del periódico El Heraldo y otros medios escritos del país.

Lo que dice la crítica

“A la casa del chico espantapájaros principalmente toma lugar en Barranquilla y más o menos gira alrededor de un joven marginal y gay llamado Greg. El libro se compone de sus memorias y de historias que él inventa en diálogo con el imaginario popular de la cultura de masas, con referentes como Mia Zapata, New Order y la mujer Electra. La voz de la novela, una de las más interesantes de la nueva narrativa colombiana, se despliega ricamente en lo más insulso de la cultura popular, que obedece a la precipitada tecnificación del mundo y a la fuerza de la americanización”, escribió el crítico literario José Londoño.

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