Goyo, de Chocquibtown, cuenta detalles de su álbum ‘Behind the machine’

Goyo, de Chocquibtown, cuenta detalles de su álbum ‘Behind the machine’

Septiembre 17, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Claudia Liliana Bedoya S. | Reportera de El País
Goyo, de Chocquibtown, cuenta detalles de su álbum ‘Behind the machine’

El nuevo álbum de ChocQuibTown ‘Behind the machine’ trae a todos sus seguidores versiones acústicas de sus éxitos.

Chocquibtown ofreció un show en la noche del martes en el Museo La Tertulia, en un evento patrocinado por Directv. Hablamos con Goyo sobre su nuevo disco.

Chocquibtown es una máquina de música. No contenta con haber lanzado este año su trabajo de colección ‘Behind the machine’, la agrupación chocoana se prepara para lanzar en 2015 un álbum con todas las de ley. “Aún está en reserva del sumario el nuevo disco porque no lo hemos terminado, estamos en los últimos toques. Por ahora estamos concentrados con ‘Behind the Machine’, un disco para coleccionar porque reúne canciones de varias etapas del grupo. Es un álbum de edición limitada”, cuenta Goyo.Dice que esta producción, siendo un trabajo muy personal, la manejaron como cualquier otro disco y alejados de la tendencia actual de lanzar cada tema de manera individual. “Somos artistas que nos ceñimos mucho al álbum, no somos un grupo de sencillos, nos gusta conservar el tema de la carátula, definirla, poner los agradecimientos y permitir que la gente tenga el álbum en la casa como si fuera una obra. Esta es una decisión muy emocional”. Temas como ‘De donde vengo yo’, ‘Somos Pacífico’, ‘Hasta el techo’, ‘Bombo’ y ‘Pescao envenenao’ son infaltables en cualquier escenario al que llega esta agrupación, que ayer estuvo de paso por Cali. Así habló Goyo con El País.¿Qué representa Cali para Chocquibtown?Es nuestra segunda casa, aquí empezamos con el proyecto de Chocquibtown, además tenemos mucha familia y es la ciudad donde vamos al Petronio. Es un polo importante para la cultura del Pacífico porque aquí se institucionalizó la salsa con un sonido a lo colombiano, hecho por chocoanos, como Alexis Lozano y Jairo Varela, mi primo segundo. Es una ciudad de gente luchadora que habla con desparpajo y una familiaridad que no se ve en otro lado.¿Cómo mantienen esa esencia del Pacífico en la fría Bogotá?Afortunadamente viajamos mucho, estamos en Bogotá por temporadas, y estar moviéndonos. Eso nos permite probar de muchos lados el calor, la lluvia. Y más bien nos la gozamos sin importar el frío.¿En qué consiste Behind The Machine?Es un proyecto que teníamos de hacer: un álbum orgánico. Quisimos darle un aire diferente a Chocquibtown, retomar la esencia y reflejarla en un álbum que es muy importante para nuestra carrera porque además del diseño, refleja una madurez en el sonido, en el mensaje, en el camino que hemos ido trazando, que se nota en cada arreglo de piano que hizo el maestro Juancho Valencia, nuestro productor y el de Puerto Candelaria, y hasta en el último sonido de marimba en una canción como ‘Hasta el techo’, que tuvo un giro tremendo.¿En qué les ha cambiado la vida artística el que los tres sean papás? No han cambiado las prioridades, sino que aumentaron. Cuando nos vamos de viaje queremos llegar rápido a la casa porque alguien nos espera, llamamos, procuramos verla por Skype y nos inventamos otras estrategias para que no sienta el vacío. A Saba no le faltan brazos porque mi mamá está pendiente de ella y tiene a su nana de Buenaventura; cuando podemos viajar con ella, nos la llevamos con sudadera y tenis. Slow extraña a sus niñas, Luciana y Valentina, pero la mamá se queda con ellas.¿Cómo sostener una relación de pareja armoniosa en medio de los chismes?Esas cosas sí roban el sueño porque a veces los comentarios y la moda de los programas de chismes incomodan un poco. Soy una mujer, un ser humano común y corriente, y a nadie le gusta que hablen mal de su pareja ni de su relación. Cuando la gente me pregunta les digo que somos igual a cualquier pareja del Chocó o de la China. Nos ha tocado lidiar con esos comentarios porque somos figuras públicas. Han dicho de todo sobre nosotros, pero el que quiera hablar, ¡qué hable!

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