Eugenio Derbez nos contó sus secretos para triunfar en Hollywood

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Eugenio Derbez nos contó sus secretos para triunfar en Hollywood

Julio 01, 2018 - 07:50 a. m. Por:
Ánderson Zapata Reyes - periodista de El País
Eugenio Derbez, actor mexicano

El actor Eugenio Derbez estrenó su película ‘Amor a la deriva’ y explica cuál ha sido el éxito de su carrera y por qué su llegada a Hollywood le cambió su vida.

Foto: Especial para El País

Gracias a su herencia actoral, el mexicano Eugenio González Derbez supo desde pequeño que su lugar estaba en la televisión y, aunque no tenía muy claro el área en que se desenvolvería, en su adolescencia decidió estudiar dirección de cine, carrera que combinó perfectamente con su simpatía y sentido del humor, lo que lo convirtió en uno de los comediantes más reconocidos a nivel internacional.

La película ‘No se aceptan devoluciones’, protagonizada, co-escrita y dirigida por Derbez, fue su gran éxito a nivel internacional. Dicha cinta, estrenada en enero del 2014 en Colombia, partió en dos la vida del artista mexicano y con su papel se ganó el cariño de millones de personas alrededor del mundo.

Hoy, un poco más de cuatro años después de tan grande éxito, el protagonista de la serie ‘La familia peluche’ y de la película ‘Cómo ser un latin lover’, llega de nuevo a las pantallas de cine del país la cinta de comedia ‘Amor a la deriva’ y habló con El País acerca de este nuevo proyecto, su carrera, los retos a los que se enfrentó al llegar a Hollywood y la delgada línea que hay entre el humor y el irrespeto, que según él, ha cruzado muchas veces.

¿Cómo nació el proyecto de ‘Amor a la Deriva’, película que está en los cines del país desde el jueves pasado?

Surgió después de que en Estados Unidos se estrenó ‘No se aceptan devoluciones’ y se convirtió en la película más vista en español a nivel mundial, cosa que nadie esperaba.

A partir de allí se abrieron muchas puertas y en una ocasión, en MGM, me preguntaron sobre cuál era mi siguiente película, a lo que respondí que no tenía ni idea porque no me esperaba el éxito de ‘No se aceptan devoluciones’. En ese instante me propusieron hacer un remix de alguna cinta que hubiese sido exitosa anteriormente.

Recuerdo que sacaron una lista de películas viejas entre las que estaba ‘Overboard’ y esta me llamó la atención porque ya la había visto antes y además es un clásico de la comedia americana. Por todos estos motivos decidimos hacer una nueva versión de esta película y los productores me dijeron: “Has algo que conecte con tu audiencia y los latinos”.

En la cinta usted le da vida a un millonario llamado Leonardo. ¿Qué significó hacer este personaje?

Fue muy divertido porque es justamente lo opuesto a lo que yo soy. Yo soy muy buena gente y este cuate es prepotente, arrogante, cree que nadie lo merece y fue muy divertido interpretar un personaje así.

¿Qué significó para usted ‘No se aceptan devoluciones’?

Fue una producción que partió en dos mi carrera. Me cambió la vida por completo. Es como si hubiese muerto y hubiera vuelto a nacer.

A nivel personal me animó a romper mis miedos, pues ‘No se aceptan devoluciones’ está basada en mi vida porque antes le tenía miedo al compromiso, igual que Valentín- protagonista de la película- y justo cuando terminé de grabar la producción decidí casarme con la que ahora es mi esposa.

Como si fuera poco, después de ‘No se aceptan devoluciones’ decidí que volvería a ser padre porque anteriormente le había dicho a mi mujer que no había manera de tener más hijos.

A nivel profesional se me abrieron todas las puertas en Estados Unidos. Gracias a esa película cerré mi vida en México, dejé de hacer televisión y cambié de país. Fue como si yo hubiese matado al Eugenio Derbez anterior y hubiera renacido en otro país.

¿Cuál fue el mayor reto al llegar a Hollywood por primera vez?

Podría escribir un libro de todas las anécdotas que tuve que pasar cuando recién llegué porque son divertidas.

Cuando aterricé en Estados Unidos protagonicé muchos ridículos, cometí muchos errores por el tema del idioma, pues no sabía nada de inglés. El idioma es el obstáculo más duro a vencer porque cuando llegué aquí ya estaba muy grande y era una industria en la que yo no conocía a nadie. Inclusive, llegaba a la reuniones y me decían: “Él es el productor que salió en esta película y que realizó este otro proyecto”, y como no conocía a nadie sentía como si me estuvieran hablando en chino.

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Derbez interpretará a Guillermo

un espíritu inquieto y apasionado por la música, en el Día de los Muertos, en la serie animada de Disney, Elena de Ávalor. Y está nominado a los premios Imagen que reconocen el rol de los latinos de Hollywood.

¿Cómo pudo superar esa dificultad?

Para que esto no volviera a ocurrir me conseguí un socio que hablaba inglés para que me pudiera traducir todo lo que hablaban en las reuniones. Inclusive, a él otras personas le preguntaba que yo por qué estaba tan serio en la junta, y él respondía: "Es que Eugenio analiza mucho las cosas porque es muy estratégico". Pero lo que verdaderamente pasaba era que yo no entendía nada de lo que hablaban.

¿Qué quieren ver hoy las personas a las que les gustan las películas de comedia?

Siempre hago películas tratando de pensar qué quiere ver la gente, algo muy difícil de lograr porque cada cabeza es un mundo.

Yo como público quiero ir al cine a ver una cinta que me divierta, que me haga olvidar un poco los problemas que hay en el mundo. Quiero reírme, divertirme, pero también busco una historia que me emocione, que me haga sentir y que me ponga a pensar. Es por eso que ‘No se aceptan devoluciones’ tuvo esta fórmula, se combinó el amor con el humor y fue una película en la que usted se reía pero con la que también lloraba.

Esta misma fórmula la que utilizo en ‘Amor a la deriva’, pues las personas que vayan a la sala se van a dar cuenta que es una película muy divertida, les aseguro que se van a reír mucho, pero también les va a tocar el corazón y es muy posible que les saque una que otra lágrima. Eso es lo que yo como espectador quiero ver, una película que me haga sentir como si estuviese en una montaña rusa, que me haga subir, bajar, emocionarme, llorar y reír.

¿Cómo califica el momento por el que está pasando el cine mexicano?

El cine de México está en un gran momento. Está reviviendo y están saliendo grandes cineastas, grandes actores, y grandes escritores. Lo único que nos falta es remodelar la academia porque creo que todavía no tenemos una academia a la altura de nuestras películas. Sin embargo, creo que estamos en uno de nuestros mejores momentos.

¿Se considera un latin lover?

No nada, al contrario, no sabes el trabajo que me costó hacer esa película porque siento que soy cero latin lover. En la vida real soy tímido. Inclusive le digo a mi hijo que cómo hace, porque él invita a salir a varias muchachas y les pide su teléfono.

Cuando yo era joven para pedirle el teléfono a una mujer me podía tardar un mes. Soy todo lo opuesto a ser un latin lover y por eso me divertí tanto haciendo la película, pues pude ser lo que siempre quise y nunca fui.

"Interpretar a Leonardo fue muy complicado porque era un personaje que, a pesar de ser prepotente, también era carismático. Para hacer este papel me basé en gente y en amigos que conozco".
Eugenio González Derbez,
actor mexicano.

¿Cuál es el límite que hay entre el humor y la falta de respeto?

Es una gran pregunta que amerita escribir un libro. Desde mi experiencia decir cuál es el límite del humor es complicado. Es una línea muy delgada que he cruzado varias veces porque uno nunca sabe dónde termina lo correcto e incorrecto.

Para muchos lo incorrecto es más chistoso que lo correcto, entonces algunos lo consideran un chiste maravilloso, mientras otros lo consideran ofensivo. Es complicado. Es muy difícil hacer un humor que no ofenda a nadie.

Si usted hace una broma de un policía, él va a ser el ofendido, o si hace humor de un borracho, también se va a sentir mal, entonces, el humor siempre va a pisar callos.

Lo único que trato de hacer es no lastimar a nadie, siempre y cuando yo no lastime ni ofenda abiertamente a alguien, creo que todo se vale en la comedia y en el humor. El saberse reír de uno mismo es símbolo de inteligencia.

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