Esta es la banda sonora de una salsera cuarentona

Esta es la banda sonora de una salsera cuarentona

Marzo 26, 2018 - 10:28 a.m. Por:
Paola Andrea Gómez / Jefe de Redacción de El País
Paola Gómez

En la foto: Paola Andrea Gómez junto a los hermanos Lebrón.

El País

El guaguansón es un baile bien sabroso
El guaguansón es un baile bien sabroso
Báilalo despacito y tú verás qué sabroso
Báilalo despacito y tú verás qué sabroso...


El baho kendé kendé kendé, el baho kende. Con o sin acento. Depende como lo lleve la campana o lo acompase el bajo. O como lo cante el coro que acompaña a Andy Montañez, en los años maravillosos del Gran Combo. O en la voz de Celia Cruz en la Sonora Matancera. O en la del mismísimo Píper Pimienta. O en la de Óscar de León. O en la versión del folclor cubano.

El baho kende es el inicio perfecto de este viaje musical de diez temas, como parte de una serie de escritos para el colectivo Salsa Sin Miseria, en el cual varias caleñas invitadas, en el Mes de la Mujer, explicamos cómo es que esta cosa bella que llaman salsa nos palpita “plantación adentro, camará”.

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El baho kende que revivió en los playlist del 2017 y que el 28 de diciembre retumbó en Mister Afinque, al cierre de una noche inolvidable en el Encuentro de Melómanos y Coleccionistas, es uno de mis más gratos descubrimientos tardíos de la salsa y ya instalado en mi banda sonora. De manera obsesiva, como tanto nos pasa a los que sufrimos una especie de esquizofrenia musical, la busqué a inicios de año, repitiendo el sonsonete de su coro a varios conocedores y nadie daba con el chiste.

Fue Luis Carlos Delgado, de Amison, de Rumbayguateque.com, uno de esos personajes bellos que nos regala la afición salsera, quien me ayudó a rescatar su nombre, parados en el corredor de ingreso a hospitalización de la Clínica Imbanaco. Luego, rodeando su celular, como asistiendo a un alumbramiento, estábamos ahí Nancy Perafán, mi mamá; Esperanza Perafán, mi tía melómana; Fernando Cardona, otro melómano máster, Luis Carlos, Zoraida Ramos, su señora, y yo oyendo el baho kende. Bello momento de la vida.

Siguiendo con las rarezas, con esos nombres indescifrables, aparece el ‘Ban ban quere’ del Barretto de los setenta, la bella época de la salsa 'nuyorrican', cuando se produce el milagro de escuchar tantas bandas sublimes.

Ban ban ban
ban ban quere, mamá
ban ban quere...


Ese fue otro descubrimiento tardío, como tantos, como los mejores que llegan al alma cuarentona; sin más pretensiones que disfrutar la música. Porque ya a estas alturas no estamos para poses. En últimas, el amor verdadero siempre surge espontáneo. No de citas luminosas. Eso se lo dejo a tanto coleccionista que anda por las audiciones, con su maletica cargada de vinilos y con la wikipedia salsera, construida a pulso, y almacenada en los anaqueles de su hemisferio derecho del cerebro.

Ahí, en ese mismo rincón emocional, estará siempre una canción del Cano Estremera, cuya versión original en inglés es de Steve Wonder (It’s you) para la película 'La Chica de Rojo'; detalle de fina coquetería que aprendí en la audición ‘Del Rock a la Salsa’, que el melómano Wilmer Zambrano nos dio en noviembre de 2015 en La Casa Latina de Gary Domínguez, a donde fui con el combo salsero familiar: la tía Esperanza, las primas Carolina y Ana María, Pablo Rico y Dj La Mami.

Es algo que flota en el aire
Y que me invita en ti a confiar.
Y es que tengo, y es que tengo, y es que tengo
Y es que tengo, y es que tengo, y es que
tengo, y es que tengo
Muchas ganas de amar...


De orígenes poéticos está llena la salsa. Como esa joya de la cubanía que la voz de Mayito Rivera convierte en una pieza infaltable de la colección vanvanera de Juan Formell.

Yo soy el poeta de la rumba
Soy danzón, el eco de mi tambor
Soy la misión de mi raíz,
la historia de mi solar
Soy la vida que se va,
Ay, que se va...


‘Soy todo’. Poema de Eloy Machado, que en 1970 se lo entrega a Formell y este lo convierte en himno. Alguna vez le leí este dato al periodista y melómano Ossiel Villada, y entonces comprendí el origen de una pieza que no puedes oír sin evitar entrar en un trance de timba, de tambor batá, de ritual yoruba.

¡Ay Dios, ampárame! De esa misma salsa cubana, de la timba que en Cali llena pistas en Cimarrón, en la Topa Tolondra y en tanto templo salsero, me viene esta que adoro, de un hombre al que aprendí a escuchar una década atrás con ese 'No me mires a los ojos', ‘Qué pasa, loco’ o ‘Ajena’ pero que tiene tantas, pero tantas bellas: don Issac Delgado, ¡cómo te amamos en la Sucursal del Cielo! A tu honor va el quinto tema, ‘Mi romántica’.

Ella es auténtica, como yo la quería.
Y más romántica, como no lo sabía.
Y hasta me entiende en las mañanas,
Me comprende en las semanas
Y cuando falta algo, que no tengo
Como una musa, oye, aparece
Y mira que aparece...


En esta década en que la vida se siente a 45 revoluciones por minuto, porque comprendes que “el tiempo pasa de prisa” y “hay que pasar la vida siempre alegre”, he sentido las ausencias de dos grandes a los que amé desde niña, a uno por herencia de Nancy, mi madre: Cheo Feliciano (17 abril de 2014) y al otro por herencia de Dago, mi padre: Raphy Leavitt (5 de agosto de 2015). Cómo dolieron ambas partidas.

A Cheo, 'Sobre una tumba humilde' le canto siempre, 'A las seis', 'Salí porque salí', la canción de la india de raza cautiva, su 'Amada Mía' su 'Ratón' o el legendario 'Pito' de sus inicios con Joe Cuba... I'II never go back to Georgia...

Pero hay una versión suya en bolero que se queda en el recuerdo de una jovencita de 22, en la pista de Zaperoco, el 23 de diciembre de 1995. Ese bolero sentido fue la banda de fondo del primer beso del hombre con que a los 25 años fue al altar: Guido Correa. No podría ser de otra manera, sino arrullada por la música de un grande.

Canta, si olvidar quieres corazón
Canta, si aliviar quieres tu dolor.
Ay mira, mira, pero canta
Si el amor hoy de ti se va
Canta, que otro volverá


Del Raphy, del hombre del ‘Siempre Alegre’, de la ‘Cuna Blanca’, de ‘El Buen Pastor’, el que nunca dio lora con vicios ni escándalos, el que hizo de su orquesta La Selecta una elección de músicos juiciosos, que incluso hoy siguen juntos acompañando a Sammy Marrero. Del Raphy me quedo con esa intro bella que despliega en su piano, luego aparecen los demás instrumentos y lentamente entra la voz de Sammy.

Chiquilla,
que cuentas tan escasas primaveras,
ya puedes comentar que eres mi dueña,
que me has robado todo el corazón.
Chiquilla,
qué bello es tu mirar y tu sonrisa,
tienes un no sé qué que me fascina,
un algo que no puedo ni explicar...


No quisiera traicionarme en los recuerdos de una banda sonora que se reescribe. Porque hay música que viaja contigo, siempre. Como Pedro Conga, La Mulenze, Los Rodríguez, Roena, ‘El rey Maelo’, apenas citados en este relato, pero siempre conmigo. Como el Grupo Niche y Guayacán. Como las voces que crecieron contigo, en una adolescencia que las vio en su mayor apogeo. Sonando en cada rincón de la Cali Pachanguera.

Ambas orquestas tan nuestras. Difícil elegir una sola allí. Pero a las urnas se va con un nombre. Y el mío será siempre el de esa tierra buena, ligada también a la nostalgia adolescente, cuando iba una y otra vez a verla, con la tía Clema. Qué lindo la cantó Alvaro Castillo, grande y pleno.

Allá hay cariño, ternura
Ambiente de sabrosura,
Los cueros van en la sangre
Del pequeño hasta el más grande
Son niches como nosotros,
De alegría siempre en el rostro
A ti, mi Buenaventura,
Con amor te lo dedicamos....


‘Buenaventura y Caney’, la que uno siempre siente, cuando algo le pasa a mi 'Tura'. Y cuando quiere comprender de dónde viene toda esa mística Niche, de Jairo Varela. La de 'Al pasito', 'Primero y que' y tantas más. La de ese Niche revitalizado que ahora suena tan elaborado, de la mano de José Aguirre...

Hay otros sonidos que se vuelven a amar, incluso con más fuerza que la primera vez. Eso es lo que me pasa con Los Lebrón, redescubiertos, fotografiados y disfrutados. Entre tantas de sus joyas me quedó con 'Prenda Perdida' o 'Llegará tu caída', como prefieran llamarla, por el recuerdo que me trae de un diciembre de 2015 en que los entrevisté en una casa caleña, invitada a un ensayo suyo por Carlitos Penagos, como antesala a su concierto magistral de los 50 años. Ahí la que prepararon una y otra vez fue esta Plena que anima siempre la rumba caleña en la versión de Luisito Ayala. Pero imposible desdeñar el sonido que acompañó la versión original de Pablito Lebrón.

Cómo fue
Que yo dejé
Que tu amor fuera mi caída,
Prenda perdida.
Mi dolor
Solo pensar
Que fui fiel y tu me fallaste
Con tu caída


Cuántas canciones que no caben en un par de estrofas de la historia. Cuánto camino recorrido y cuántas de ellas ahí, siendo testigo de tu vida, de tus dolores, de tus risas, de lo que comprendes y de lo que no. Quizás por eso siempre vuelvo a esta, para que Chamaco Rivera me la repase al oído. Para que la altura del maestro Willie Rosario, incapaz de traicionarse a sí mismo por la fama, como nos lo contó en una entrevista reciente, me contagie de eso que sabiamente va así:

Que yo no sé
Pero no acabo de comprender
La vida.
Unos que sufren porque no tienen
Ni qué comer
En cambio otros lo tienen todo
Y también se quejan de la vida...


Así suena la vida a los 40 y más. A guaguansón, a Barretto, a Niche y a la niña más linda. A timba vanvanera, a golpe Lebrón, a los amores eternos con Cheo y Raphy y a la emoción de haber visto por fin, en vivo, en el Jorge Isaacs, a 'Mister Afinque': el maestro Rosario. Cómo se siente de linda la música en esta ciudad. Cómo se perpetúa gracias a gente como la de Salsa sin Miseria. Y a tantos colectivos y grupos de melómanos. A las salsotecas del oriente y a los bares alternos del centro. A las discotecas del parque Alameda. A los templos del barrio Obrero. A las audiciones espontáneas. A tantos rituales y rincones más...

Como diría Andrés Caicedo en esa inmortal vivencia que nos describe tanto: Que viva la música. Y también que viva la Saaaaalsa, el montuno, el son, la timba, el guaguancó y el bolero en esta bendita ciudad divina, que nos fascina y nos domina el corazón...

Datos

Salsa sin Miseria es un colectivo cultural conformado por cinco jóvenes dedicados a la difusión de la salsa desde diferentes perspectivas.
No solo se enfoca en la discografía sino que también se involucra en disciplinas como las artes gráficas, la literatura, la fotografía y las demás expresiones que han estado al margen del género musical, pero que también se han visto influenciadas por él.

A través de las redes sociales y la página web, el grupo hace una invitación permanente para expresar el sentimiento salsero.

Si quiere escuchar las canciones citadas en el texto puede buscar la entrada en la página de Salsa sin Miseria con esta guía sin espacios: https://bit.ly/2pG2sQ7

En la página de Salsa sin Miseria podrá ver también los textos escritos por otras mujeres amantes de la salsa en Cali, sobre sus vivencias y sus conocimientos en la materia.

En la Casa Latina, el pasado sábado se celebró la audición ‘La mujer en la Salsa’ y se impulsó la institución del Día de la Mujer, en el marco del Encuentro de Melómanos de la Feria de Cali.

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