¿Es afrodisíaco el poder? Los sexólogos hablan de los políticos

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¿Es afrodisíaco el poder? Los sexólogos hablan de los políticos

Marzo 18, 2018 - 08:00 a. m. Por:
Redacción de El País 
Emmanuel Macron

Emmanuel Macron, se casó con su profesora, Brigitte Macron. Ahora es él el poderoso presidente de Francia.

Agencia EFE

Con una campaña electoral a todo vapor, como la que vive Colombia, hace unos días para Congreso, ahora para Presidencia, el desfile de candidatos ávidos de votos y de electores es la constante. Y a medida que se van perfilando los posibles triunfadores, se van volviendo más atractivos, en especial para el público femenino, que casi los idealiza como el perfecto galán.

¿Es realmente el poder, o al menos la cercanía al poder, una especie de varita mágica que hasta al más sapo lo convierte en príncipe?

Sexólogos consultados coinciden en aclarar que el poder no es un afrodisiaco, por cuanto este concepto solo aplica para un comestible, un alimento o una planta que produce un estímulo sexual que altera los neurotransmisores en el sistema límbico del organismo.

La posición de autoridad, mando y de gobernabilidad es privilegiada, va revestida de cierto halo o aureola que encanta a quienes encuentra a su paso, sobre todo si son del sexo opuesto. La explicación es que ese poderoso representa o encarna un poder, lo cual significa poder hacer, decidir, cumplir deseos. Esa persona empoderada, se vuelve atractiva porque tiene capacidad para dirigir, dar órdenes, hacer su voluntad. Es casi un semidios.

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Para el psicólogo y terapista clínico Carlos Alberto Segura, el atractivo que despierta el poder es porque es una representación, expresión o metáfora del poder fálico. Es una extensión de lo que es capaz de hacer.

Y el poder político y/o el poder público, como el de los congresistas o los presidenciables, no escapa a esa definición, la del poder fálico. “Es una fuerza psicológica, psíquica que se expresa de distintas maneras y una de ellas es mediante el poder público, de gobernabilidad, de un cargo, de una gerencia, y resulta atractivo para las mujeres porque un hombre con poder refleja seguridad y capacidad de protección”, explica el terapeuta Segura.

Luis Alberto Montejo, terapeuta sexual, dice que las profesiones que tienden a ser evaluadas como poderosas, son las de los políticos, los profesores, los médicos, los psicólogos y psiquiatras, los dueños de empresas o personas con un alto cargo en las organizaciones.

“De las profesiones más dominantes, están los políticos, ya que se establece una relación de necesidad de obtener votos, versus la persona que necesita un trabajo u otra atención, regularmente material. También por esta misma necesidad de sumar electores, los políticos tienden a ser más seductores”, opina Montejo.

Claudia Villegas de Díaz, psicóloga clínica y sexóloga, explica que el poder no produce efectos afrodisiacos como se cree, sino que crea una sensación en las personas que están fuera del poder de querer estar al lado de esa persona que ostenta poder. El efecto es casi mágico y les encuentran mayor atractivo en todos los aspectos, así el poderoso no sea bien parecido, pero como todo el mundo lo solicita, entonces les despierta un interés superior.

“Es una reacción normal que va despertando la persona que ostenta poder, la gente se arrima al político, al que ocupa un cargo público, o en la empresa privada, con un sentimiento de aprovechar algo”, argumenta.

Entonces los que sienten casi devoción por ese poderoso –no deseo sexual–, se rinden, se vuelven gentiles, formales de afuera hacia adentro, es decir, son las personas que aspiran a ser esa otra que ostenta el poder. “Las mujeres, sobre todo, se derriten, tratan de agradarle, pero ni siquiera porque ese hombre sea muy lindo o las atraiga sexualmente, sino porque generalmente necesitan un favor de ellos”, sostiene la psicóloga.

Es que la atracción que conlleva al enamoramiento y regularmente el deseo sexual, no es del todo angelical y pura, “suele estar ligada a variables como inteligencia, buen humor, atracción física, profesión, tipo de trabajo, ingresos (poder)”, concluye Montejo.

Intercambio de favores sexuales 

La relación de poder y sexo se da más regularmente entre hombres mayores a sus eventuales parejas sexuales.

Los hombres que ostentan poder económico, sí utilizan mucho esta herramienta para conseguir mujeres muy jóvenes y con necesidades económicas, opina Claudia Villegas de Díaz, psicóloga clínica y sexóloga.

“Las mujeres profesionales, preparadas y bonitas no necesitan de eso, sino que de acuerdo con su libre albedrío eligen la pareja que quieren tener, independiente de lo que les quieran brindar o no”, comenta la especialista.

Pero el hombre sí se aprovecha –continúa– de niñas que estén muy en su adolescencia, en los 20 o los 25 años, para cumplirles necesidades económicas y materiales que de pronto en sus hogares no pueden tener, y así ellos consiguen tener sexo y amor clandestino.

Montejo confirma que el poder también infiere capacidad económica, y los hombres que tienen esta condición presentan más seguridad para tener más de una relación al tiempo. “Y las mujeres pueden ver mayor posibilidad de satisfacer necesidades de diferente índole, académica, bienes materiales como casa, carro”, dice el terapeuta sexual Luis Alberto Montejo.

La sexóloga Claudia Villegas de Díaz dice que sucede con mayor razón con el poder político, que mueve masas en todos los niveles. “Muchas mujeres están con un político porque les dicen: ‘yo te voy a ubicar en un buen puesto público cuando salga elegido, ayúdame en la campaña, acompáñame, llévame, tráeme, que yo te voy a ayudar después. Y ellas empiezan a hacer carrera en el sector público y allí se quedan toda la vida, porque les solucionaron un problema económico, así ese señor no les guste ni les atraiga como persona. Simplemente son favores que se pagan con sexo”, dice.

Y añade que las mujeres que también detentan un poder, hay varones que están por debajo de la edad de ellas y las admiran y todo porque les parece interesante que ellas los ayuden y los pongan en lugares de privilegio.

Es inconsciente

Desde el punto de vista biológico, el género femenino se siente más seguro ante el más fuerte, el más poderoso, para protegerse y garantizar la supervivencia de la especie y de una eventual cría. Y en los humanos, cuando está al lado de una figura con poder económico, psicológico y de autoridad, la atracción ocurre por un reflejo innato, no necesariamente es un atractivo racional, explica el psicólogo Carlos Alberto Segura.

Es un lenguaje instintivo en el que las hembras copulan con el macho alfa, con la lógica biológica de protección de las especies. El ser humano no funciona igual, pero conserva reflejos innatos. “Ese deseo inconsciente de pertenecer al macho Alfa, explica porqué una niña sana y de familias educadas, se involucra con sicarios que con la velocidad de una moto y el perfume de marihuana la seduce, porque ella no es consciente de ese deseo inconsciente”, afirma el psicólogo Carlos Alberto Segura.

Estas relaciones suelen ser conflictivas, ya que se basan en satisfacción de necesidades muy básicas como son el dinero y el sexo, añade el terapeuta sexual Luis Alberto Montejo. “Las parejas con este tipo de relación suelen ser muy exigentes, poco tolerantes y dominantes y los celos suelen ser intensos. Es una problemática frecuente en consulta, la joven que acepta tener una relación extensa con un hombre casado, que tiene poder y dinero”, dice Montejo.

El falso poder

Para los poderosos que cometieron fraude, delitos, mentiras, como todos los involucrados en casos de corrupción, se cae una máscara de poder. Hay un poder que es trabajado con honestidad y otro poder usurpado por el corrupto.

Es igual lo que sucede con el mafioso que conquista a las chicas del barrio con su carro, su arma de fuego y sus cadenas de oro, símbolos de poder fálico, advierte el psicoterapeura Carlos Alberto Segura: “Muchas caen no necesariamente enamoradas, sino seducidas también por ansias de poder o de pertenecerle al poderoso y sentir una seguridad psicológica, pero cuando ese narco es capturado, todo esa falacia se cae y con ella todo lo que creía que era seguridad económica y psicológica”.

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