El diccionario de una Instagramer como mamá primeriza

El diccionario de una Instagramer como mamá primeriza

Julio 30, 2018 - 11:45 p.m. Por:
Redacción de El País 
Ana maría medina

Autora: Ana María Medina En Instagram: @LANUWE

Especial para El País

“Nuestras mamás, por algún pacto de silencio o simple falta de memoria, jamás insinuaron que la cosa se podía poner tan peluda (por peluda me refiero a la maternidad, aclaro)”, escribe Ana María Medina, más conocida en la red social Instagram como @LANUWE, en su libro recién salido del horno ‘Si crees que es fácil ser mamá, eres el papá’.

Allí confiesa: “No hay instinto maternal que soporte el arsenal de dudas que nos atacan cuando tenemos un bebé en casa. Aparecen teorías de crianza que se contradicen unas a otras, como si fueran políticos en campaña, y también los terapeutas, que critican y ponen en tela de juicio nuestra genética, la educación que nos dieron y, por supuesto, la que les damos a nuestros hijos”.

Con enorme sinceridad y sentido del humor, la autora construye un “diccionario no diccionario” de la A a la Z, en el que define, sin ánimo académico sino más bien humano y emotivo, las palabras que una mujer debe volver a aprender. Porque la maternidad llena de nuevo sentido todas las palabras que antes se daban por sentadas.

En un libro de 285 páginas, con una apuesta de diseño muy atractiva, Ana María realiza en gran recuento de dichas palabras.

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Aquí, como abrebocas del trabajo que hizo la autora, compartimos solo algunas de sus definiciones, como un ejemplo de cómo la creatividad y el empeño de una Instagramer puede permear la vida de otras madres. Y, por qué no, de los padres que están allí para disfrutar y participar de lleno en el proceso de convertir a un bebé en un gran hombre o una gran mujer.

Abuelo: Dealer. Proveedor de sustancias y productos considerados ilícitos por las mamás, tales como gaseosas, helados, celulares, dulces o el control del televisor.

Bikini: Artículo venerado, de dos piezas, en el que soñamos entrar después de ser madres, y al que igual nos metemos porque la panza también tiene sus derechos.

Clausura: Emotiva ceremonia de fin de año que nos hace llorar viendo a nuestros hijos bailar sin ritmo y cantar desafinado por unos minutos, pero que nos obliga primero a aburrirnoshasta el tuétano viendo por horas a niños que no conocemos bailar sin ritmo y cantar desafinado.

Disfraz: Costoso traje que le pones a tu hijo para verse incómodo pero divino por dos horas.

Hambriento: Comportamiento de tu hijo en casas ajenas, que le hace creer al mundo que en tu casa se cocina muy mal o que están en la quiebra.

Karma: Tener un hijo que te haga ser y hacer todo lo que criticaste con vehemencia en otras mamás.

Mute: Botón silenciador que deberían tener incrustado en la nuca los niños que pueden llorar más de treinta minutos seguidos... y también las mamás que no pueden parar de dar consejos no pedidos.

Whiskey:
Brebaje que deberemos aprender a tomar porque, con los años, es el que menos daño y guayabo nos provoca.

Xanax: Tranquilizante que sospecho se automedican madres que aseguran jamás haber perdido la cabeza o pegado un grito al cuidar a sus hijos.

Yate: Embarcación lujosa de recreo que podríamos comprar si no mandáramos a nuestros hijos a estudiar a la universidad.

Zángano: El marido bueno para nada de tu amiga.

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Gracias mamá fit

La autora
Dedica un “agradecimiento” a esas madres de abdomen perfecto que ponen el listón muy alto a las demás madres de pancita abultada:

“Ahora cada vez que me veo al espejo o voy a una piscina me siento como un bodoque perezoso que no es capaz de cerrar la boca y hacer un par de sentadillas.

Antes veíamos a alguien con un par de gorditos y orgullosamente decíamos “es que tiene dos hijos”. Ahora vemos un par de cuadritos en unos abdominales y tenemos que decir “ufff, y eso que tiene dos hijos”.

Gracias por llevar los estándares de belleza cada vez más alto y ponernos otra tarea encima a las mamá normales: la de, además de todo, tener que estar buenas
y tonificadas”.

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