Diez cosas que usted no debería decir si quiere tener buen sexo

Diez cosas que usted no debería decir si quiere tener buen sexo

Noviembre 04, 2018 - 08:00 a.m. Por:
Redacción de El País 
Pareja sexo

Una inolvidable noche de pasión puede empezar con una palabra dicha adecuadamente, con una sonrisa o con una conversación inteligente.

El País

En el principio era el Verbo, dice el primer versículo del evangelio de Juan. Se trata de una frase que durante tanto tiempo como el que cuenta el libro en el que se lee, ha sido interpretada de innumerables maneras. ¿Qué significa el verbo? ¿Por qué el verbo es Dios?

La literatura ha hecho su propia interpretación: el verbo, la palabra es el principio, porque todo, el universo entero, se originan en él, en el verbo.

Puestos a hablar de sexo el asunto podría interpretarse de un modo semejante. El principio de todo es el verbo, la palabra. Lo dicen personalidades tan reconocidas en el mundo del erotismo como Flavia Dos Santos: sin buen verbo no hay buen sexo. Incluso, sin una buena dosis de las palabras adecuadas, dichas en el momento adecuado, la misma posibilidad del romance puede echarse a perder, puede malograrse.

La inclinación primigenia, el instinto que despiertan un buen ‘look’, un cuerpo espléndido, un rostro hermoso, pronto se desvanece en medio de las palabras obtusas, de la falta de imaginación, de la carencia de humor o, sencillamente, ante la falta de la más mínima cortesía.

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Y el efecto contrario también es posible: el instinto puede despertarse ante una frase pronunciada con el tono de voz perfecto para el momento o ante una conversación inteligente.

No es gratuito que uno de los rasgos más apetecidos por quienes buscan parejas sea, justamente, el buen sentido del humor, como tampoco es gratuito que, según las investigaciones, el sentido del humor haya sido desarrollado por el ser humano como una herramienta extra de seducción para hacernos sexualmente más atractivos y así aumentar nuestras chances de aparearnos y reproducirnos.

“Para nosotras, entiéndanlo de una vez por todas, un hombre divertido es una persona que se sabe aceptar y que proyecta confianza. En definitiva, el sentido del humor nos conmueve tanto como el mejor afrodisíaco a la hora de ir a la cama”, escribe Esther Balac, autora del libro ‘El club del buen sexo’.

Y esto pasa con el buen sentido del humor por una razón de química pura: la risa favorece la circulación, la oxigenación de la sangre y estimula la producción de endorfinas, hormonas que producen sensación felicidad y bienestar.

En realidad no solo la risa aumenta la producción de endorfinas, también lo hacen el chocolate y, sobre todo, las buenas palabras. Es natural: las palabras tienen capacidades insospechadas, pueden derrumbar autoestimas, pueden alegrar días, pueden calmar ansiedades. Y pueden excitar.

Eso lo sabía muy bien García Márquez, por ejemplo, que hizo de Cien Años de Soledad no solo la mayor expresión del realismo mágico, sino una de las novelas más eróticas de América Latina que, de hecho, pasó a hacer parte de la lista de libros censurados el año pasado en el emirato árabe Kuwait, por su contenido sexual. El dictador ultracatólico español, Francisco Franco, dijo de esa novela: “Es muy buena, pero algunos de los pasajes eróticos deben ser suprimidos para poderse publicar en España”. Tal vez las palabras del apóstol puedan interpretarse de esa manera, un poco más mundana, menos trascendental, más pasional. En el principio es el verbo. O mejor, un buen verbo garantizará siempre un buen principio. Y una mal verbo, sin duda, lo puede arruinar todo. Aquí, las cosas que usted nunca debe decir antes de una faena romántica.

La mujer –afirma el psicólogo Laurent Marchal– tiende a ser mucho más auditiva, le gusta que le hablen y que le digan cosas. Ella se puede excitar con palabras y ciertas expresiones.

Lo que debe, y no debe

1. Otra de las recomendaciones de Flavia Dos Santos es ser claro, sin ser grosero. La mala comunicación sobre lo que se quiere o no se quiere y esperar que el otro descifre códigos secretos, arruinan la líbido inmediatamente. El lenguaje corporal no siempre es claro.

2. No sobreactuarse con un romance que no existe. Muchas personas creen que decir “te amo” es la puerta de entrada a un episodio pasional. En realidad, puede ser el principio de la puerta de salida. Las mujeres también quieren tener sexo casual, sin que para eso les prometan una boda en Bora Bora.

3. No hable mal de sus exparejas. Primero, porque es ante todo antiestético. Segundo, porque es un muy mal precedente: nada indica que no va a salir hablando mal de esa persona con lo que está intentando tener una noche romántica.

4. Presumir. No solo presumir de una dudosa capacidad sexual, sino en general presumir: del trabajo, del dinero, de los viajes. Nadie quiere oír a una persona presuntuosa, mucho menos alguien querrá acostarse con esa persona.

5. No olvide nunca la cortesía. Es algo que lo explica Flavia Dos Santos en su libro ‘Sexo Sentido’. No hay razones para creer que usted se comporta bien en la cama, si no lo hace bien en un restaurante. ¿No?

6. Hablar en exceso de la ex o el ex. Si usted lo hace, significa, básicamente, que no lo ha superado. Si no lo ha superado, lo mejor es que busque ayuda profesional y no una cita romántica con intenciones carnales.

7. Convertir la conversación en una sesión de descargos. Los problemas pueden contarse, pero si solo habla de ellos, probablemente las endorfinas no van a funcionar muy bien.

8. Esto no es algo que se dice, sino que se hace: poner demasiada atención al celular. Es una de las recomendaciones más comunes de la sexóloga Esther Balac: si no puede despegarse de su smartphone, lo mejor es que intente un romance con una muñeca sexual.

9. No muestre el hambre. Ya se sabe qué pasa con el que lo hace. Todas las personas podemos detectar cuándo se nos halaga honestamente y cuando se nos adula con segundas intenciones.

10. Hablar explícitamente. En general, el ‘dirty talk’ funciona bien durante el sexo, pero en la previa es mejor remplazarlo por las insinuaciones sin excesos.

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